En Chile

Fue en la “época de oro” del Velódromo del Estadio Nacional. Charly García había ofrecido una memorable actuación allí durante los ’80, Peter Gabriel debutó en solitario en 1993 y Bon Jovi mantuvo en movimiento su hair rock ese mismo año para su segunda presentación en Chile. Un año después ese mismo escenario tendría por primera y única vez (hasta ahora) al grupo británico Depeche Mode. La banda venía con el brillante disco Songs of faith and devotion recién salido de la factoría y además con una declaración quemante de su tecladista Andy Fletcher, que pudo haber derribado pasiones en ese 1994: “Nunca hemos sido una banda tecno”.

Pero afortunadamente Fletcher no vino a Chile, por lo que el público más cercano hizo oídos sordos y se concentró en un show de teclados y ritmos que El Mercurio apuntó como “intenso y pasional”. Quince mil personas registró el Velódromo la noche del 10 de abril de ese año para escuchar “Personal Jesus” y otros cien minutos de tecnopop. La banda vino liderada por su rostro David Gahan y por el cerebro Martin Gore. También estaban el tecladista y baterista Alan Wilder, quien luego dejó la banda y Daryl Bamonte como sustituto de Fletcher.



El concierto abrió esa noche con “Rush” y continuó con demoledoras versiones de “Behind the wheel”, “Everything counts” y “World in my eyes” elaboradas por obra y gracia de sintetizadores todopoderosos y pistas. Cuando Martin Gore asumió la voz en “Condemnation” las antorchas iluminaron la jornada, pero cuando Gahan retomó su ubicación vocal con “Personal Jesus” y “I feel you” la crónica señala que bajo el escenario hubo demostraciones de devoción y fe. En la era de la primera explosión de conciertos de rock hippie de guitarras con Eric Clapton o Brian May, Depeche Mode produjo, hace quince años, la iniciación de los oscuros teclados en vivo y directo en Chile.

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