|
Por Sergio Gilbert
Ni más ni menos que un ídolo
Iván Zamorano no es el mejor futbolista chileno de la historia.
Hubo -y hay- mejores que él. Tampoco es el que más
títulos ha ganado (de hecho en Chile ni siquiera ha sido
campeón nacional). No será por mucho tiempo más
el mayor goleador de las selecciones criollas y, con certeza, varios
lo pasarán muy pronto en la lista de apariciones con la
"Roja".
Sin embargo, "Bam Bam"
tiene un galardón inigualable: es el máximo
ídolo que ha producido el fútbol nacional.
Tal cual.
A diferencia de otros que levantaron esa bandera -Carlos Caszely,
por ejemplo- Zamorano dibujó en forma transversal la línea
de la complicidad con los hinchas y concretó un pacto de
fidelidad permanente que, es fácil anticipar, se mantendrá
incluso hasta después de su inminente y cercano retiro.
No es difícil encontrar las razones para tal fenómeno.
La seducción de Zamorano nace de su propia forma de encarar
su carrera futbolística.

|