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Felipe de Edimburgo, el príncipe consorte y políticamente incorrecto que estuvo siempre unos pasos detrás de Isabel II

El duque, quien nació en Grecia y luego vivió en el exilio en Paris, renunció a sus títulos y a su religión para casarse con la monarca británica, a quien acompañó por más de siete décadas.

09 de Abril de 2021 | 10:00 | EFE / AFP/ Editado por Natacha Ramírez, Emol

En 1952, tras la muerte prematura de su suegro, Felipe tuvo que renunciar a su prometedora carrera como oficial de la Royal Navy e inauguró la de príncipe consorte, que siguió el resto de su vida.

El Mercurio
El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, quien murió hoy a los 99 años, acompañó a la reina Isabel II durante más de siete décadas, una larga convivencia en la que el protocolo lo mantuvo siempre unos pasos por detrás la soberana británica.

Conocido por su particular sentido del humor y su fuerte carácter, Felipe ha sido el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica. "Es mi roca. Ha sido mi fuerza y mi sostén", dijo una vez la reina, poco proclive a hacer demostraciones de cariño en público.

Tataranieto de la reina Victoria como la propia Isabel, y de ascendencia alemana, el duque nació el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú, como príncipe de Grecia y de Dinamarca, siendo el quinto hijo y único varón de la princesa Alicia de Battenberg y del príncipe Andrés de Grecia. Abandonó el país heleno con tan solo 18 meses de edad ante la inestabilidad política que llevó a la abdicación de su tío, el rey Constantino I de Grecia.

Gracias a la intermediación del entonces monarca británico Jorge V, la familia real griega abandonó el país a bordo de un barco de la Armada británica, donde el pequeño príncipe tuvo que viajar en una cuna fabricada con una caja de naranjas.

Durante su exilio en París, su familia vivió con recursos limitados. Su padre era asiduo a los casinos de Montecarlo y su madre, depresiva, ingresó en un convento. Felipe tenía 10 años cuando fue dejado en manos de parientes lejanos. Frecuentó colegios en Francia, Alemania y Gran Bretaña, hasta terminar en un austero internado escocés. Ingresó luego a la Marina Real británica, y participó activamente en los combates durante la Segunda Guerra Mundial en el océano Índico y el Atlántico.

Sus renuncias para casarse con Isabel


Era un apuesto joven de 18 años cuando conoció a la entonces princesa Isabel, su prima tercera, antes de la guerra. Lilibet, como la apodaba su madre, tenía 13 años y se enamoró de él. Siguieron intercambiando correspondencia durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando se presentó, con 25 años, ante Jorge VI para pedir su mano, Felipe era un pretendiente discutido por su origen extranjero y por su empobrecida familia. Según el diplomático y escritor Sir Harold Nicolson, el rey Jorge VI y su esposa lo encontraban "grosero, mal educado y sin modales", y consideraban "que sería probablemente infiel". Intentaron presentar a su hija a otros candidatos más acordes al perfil que ellos deseaban.

"(Fue) el único hombre del mundo en tratar a la reina como un ser humano, de igual a igual"

Lord Charteris, ex secretario privado de la reina
Sin embargo, finalmente el monarca dio su beneplácito a la unión de los novios, que sellaron su enlace un año después, el 20 de noviembre de 1947, en la Abadía de Westminster, en Londres, ante dos mil invitados y con cerca de 200 millones de personas siguiendo la ceremonia por la radio. Sus cuatro hermanas mayores, casadas con príncipes alemanes cercanos al Reich, no fueron invitadas a su boda.

El nuevo príncipe consorte, que dejó de fumar un día antes de la boda para complacer a su novia, tuvo que renunciar a su título de príncipe de Grecia y Dinamarca y a su religión ortodoxa para tomar la nacionalidad británica, recibiendo los títulos de duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Luego, en febrero de 1952, con la muerte prematura de su suegro, el rey Jorge VI, Felipe tuvo que renunciar a su prometedora carrera como oficial de la Marina Real e inauguró la de príncipe consorte, que siguió el resto de su vida. Entre otras cosas, tuvo que aceptar que los hijos de la pareja no llevasen su apellido, sino el de su esposa.

Su relación con sus hijos y nietos


Durante los primeros tiempos en el Palacio de Buckingham, Felipe sufrió para adaptarse al continuo escrutinio público y las limitaciones propias de su cargo, aunque con los años afianzó su rol en la familia real.

Pronto se ganó el favor de los británicos con sus apariciones en los medios, poco comunes entre la realeza, y dedicó parte de su tiempo a múltiples organizaciones benéficas. Al mismo tiempo, continuó cultivando algunas de sus pasiones, como el polo y la navegación. También le gustaba escribir y tenía gran afición por los automóviles y la pintura. Era coleccionista de obras de arte y también pintaba él mismo: su obra más célebre es un cuadro de 1965 en que se ve a su esposa leyendo la prensa matutina, titulado "La reina en el desayuno, castillo de Windsor".

Fue el primer miembro de la familia real que hizo despegar un helicóptero desde los jardines del Palacio de Buckingham, después de que su esposa intercediera ante altos funcionarios del Gobierno para que Felipe recibiera permiso para formarse como piloto, una actividad que se consideraba demasiado arriesgada.

Alto y tieso, siempre estuvo detrás de la reina como exige el protocolo. Según admitió, le hicieron falta años de aprendizaje para encontrar su lugar a la sombra de Isabel II y en el corazón de los británicos, pero luego disfrutó de un alto índice de popularidad.

Su largo matrimonio con la monarca combinó continuas muestras de complicidad en público con los rumores sobre infidelidades que circularon en la década de 1950, cuando el duque emprendió un viaje en solitario durante más de cuatro meses.

En 1948 nació su primogénito, Carlos, y luego la princesa Ana, en 1950, antes de que Isabel II accediera al trono. Tras la coronación de la monarca, nacieron el príncipe Andrés, duque de York (1960), y el príncipe Eduardo, conde de Wessex (1964).

A menudo descrito como un padre duro y frío, las relaciones con su hijo mayor, Carlos, "nunca fueron especialmente calurosas" y llegaron a su nivel más bajo en 1995, según el semanario The Mail. Los dos hombres se habrían declarado "la guerra" tras la decisión del duque de talar 63 viejos robles en el parque del castillo de Windsor. El príncipe Carlos, ecologista convencido, habría acusado a su padre de vandalismo, según el diario.

4 hijostuvo Felipe con Isabel II, los cuales llevaron el apellido de su esposa
El duque mantuvo una relación cercana con sus nietos William y Harry, especialmente tras la conmoción por la muerte de su madre, la princesa Diana de Gales, en 1997. Fue Felipe quien pidió a ambos príncipes que caminaran tras el ataúd de Lady Di en el funeral, y quien insistió en mantener la privacidad de la familia en esos momentos dolorosos a pesar de las críticas que recibieron la reina y él por no aparecer en público.

Pero también fue políticamente incorrecto, aunque en los últimos años se calmó. "¿Lograste que no te comieran?", le preguntó, en 1998, a un joven británico que venía de viajar por Papúa Nueva Guinea. "Ustedes tienen mosquitos, yo tengo periodistas", dijo en Dominica, en 1966. En otra ocasión, un niño le confesó que quería ser astronauta y el duque le respondió que estaba demasiado gordo para volar. Y cuando se le preguntó si le gustaría visitar la Unión Soviética, dijo: "Me encantaría visitar Rusia, aunque esos cabrones asesinaron a la mitad de mi familia" (en alusión a la suerte de los Romanov).

"La gente tiene la impresión de que al príncipe Felipe no le importa nada lo que piensen de él y tienen razón", dijo el ex primer ministro Tony Blair, en sus memorias.

Los embrollos y problemas de salud de sus últimos años


Felipe se retiró de la vida pública en 2017, tras haber participado en más de 22 mil actos oficiales, aunque continuó estando en eventos familiares y acaparando atención en los medios por sus recurrentes problemas de salud y por embrollos, como el accidente que sufrió en 2019, cuando con 97 años conducía un todoterreno en las inmediaciones de su residencia campestre de Sandringham. Pese a las críticas, volvió a tomar el volante dos días después y sin llevar el cinturón de seguridad. Pero más tarde cedió a la presión y entregó su permiso de conducir.

93 añostenía el duque cuando protagonizó un accidente al conducir su todoterreno
Sus dolencias y visitas médicas se multiplicaron en la última década. En 2011 se sometió a una operación coronaria de urgencia y en 2013 a una cirugía "exploratoria" del abdomen de la que no se conocieron detalles.

En 2012, cuando tenía 91 años, cayó enfermo tras resistir una hora y media el frío y el viento en una procesión fluvial por el Támesis que celebraba el sexagésimo aniversario de la ascensión al trono de la reina. Ataviado con su uniforme militar de gala y sin abrigo, el duque se mantuvo en pie durante todo el desfile, pero al día siguiente fue ingresado por una infección, estuvo cinco días hospitalizado y se perdió el resto de las celebraciones.

El pasado 16 de marzo, recibió el alta médica tras haber permanecido ingresado durante 28 días en dos hospitales de Londres, donde fue operado de una afección cardíaca, falleciendo tres semanas después en el Castillo de Windsor.

Según explicó una vez Lord Charteris, ex secretario privado de la monarca, su principal valor fue ser "el único hombre del mundo en tratar a la reina como un ser humano, de igual a igual".
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