Harrison nunca falló a una cita para donar sangre.
The New York Times
Conocido como el
"hombre con el brazo de oro", el australiano
James Harrison salvó a más de 2 millones de guaguas durante sus casi nueve décadas de vida gracias a la
donación continua de su sangre, que contenía un preciado anticuerpo para combatir una rara enfermedad.
El australiano, quien entre la mayoría de edad y hasta los 81 años
acudió más de 1.170 veces a donar su plasma,
falleció a los 88 años a mediados de febrero, comunicó la Cruz Roja Australia.
La determinación de Harrison por compartir su preciada sangre surgió a los 14 años, cuando al ser sometido a una cirugía de pulmón recibió numerosas transfusiones de plasma. En ese momento, y a pesar de su aversión a las agujas, se comprometió a donar sangre en cuanto cumpliera los 18 años.
En el camino, los profesionales se dieron cuenta de que la sangre del australiano, quien nunca falló a una cita para donar, era muy especial:
contenía anti-D, un anticuerpo que protege a los fetos de un trastorno sanguíneo mortal llamado
enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN).
El plasma donado por Harrison servía para crear vacunas contra la EHRN, un trastorno sanguíneo por el que una madre embarazada produce anticuerpos que pasan desde la placenta y llegan a los glóbulos rojos del feto, causando, en ocasiones, su muerte.
Según la Cruz Roja Australiana, desde 1967 se han distribuido más de tres millones de dosis de anti-D.
"Estaba muy orgulloso de haber salvado tantas vidas, sin ningún coste ni dolor (...) Él siempre decía que no duele y que la vida que salves podría ser la tuya", apuntó su hija Tracey Mellowhip en el comunicado del fallecimiento.
La propia Tracey y dos bisnietos de Harrison se encuentran entre los más de 2 millones de personas que recibieron la vacuna anti-D.
"Como beneficiaria de anti-D, él ha dejado atrás una familia que tal vez no hubiera existido sin sus valiosas donaciones (...) Le hacía feliz saber que había muchas familias como la nuestra que habían sobrevivido gracias a su generosidad", apuntó la hija.
Por su parte, Stephen Cornelissen, director del departamento de recolección de sangre de Cruz Roja Australia, describió a Harrison como un hombre "generoso, que se comprometió a dedicar toda su vida a la donación".
James Harrison hizo su última donación cuando cumplió 81 años en 2018. "Es el fin de una era", dijo en esa oportunidad. "Fue triste porque sentí que podía seguir adelante", agregó.
El "hombre con el brazo de oro" fue reconocido con la Medalla de la Orden de Australia por su apoyo al Servicio de Sangre de la Cruz Roja Australiana y al programa anti-D.
Harrison falleció de manera natural el 17 de febrero pasado, mientras se encontraba en un centro de ancianos al norte de Sidney.