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Con la salida de Luis Urzúa, concluye el histórico rescate de los "33"

El jefe de turno fue el último en dejar las profundidades de la mina, a bordo de la cápsula "Fénix II". Fue recibido en la superficie en medio de muestras de júbilo.

13 de Octubre de 2010 | 22:25 | Por Leonardo Núñez y Francisco Águila, enviados especiales a Copiapó
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En un momento muy emotivo, el jefe de turno entonó junto a las autoridades y los rescatistas el himno nacional.

Reuters

COPIAPÓ.- A las 21:55 de este miércoles y tras 22 horas y 34 minutos de ardua tarea, en medio del júbilo de todo Chile, Luis Urzúa se convirtió en el último minero atrapado en dejar las profundidades del yacimiento San José.


Apenas dejó la cápsula "Fénix II", Urzúa se dirigió al Presidente Sebastián Piñera para entregarle el turno, tal como habían acordado el día que sostuvieron la primera conversación.


"Estoy orgulloso de lo que ha hecho. Gracias a todo Chile, a los rescatistas y a todas las personas que han cooperado. Me siento orgulloso de ser chileno y de vivir en este país", dijo el trabajador.


El Mandatario, en tanto, lo felicitó por su buen desempeño durante estos 70 largos días de encierro y reiteró su agradecimiento a todos aquellos que trabajaron "incansablemente" para que el rescate concluyera de esta manera.


Tras ellos, y en un momento marcado por la emotividad, todos juntos entonaron el himno nacional.


Al finalizar, las palabras de reconocimiento se extendieron al jefe de las operaciones de rescate, André Sougarret: "Tuvimos una conversación bastante fluida, siempre hablando con la verdad, y espero que las confianzas sigan igual. Gente como usted vale mucha plata aquí en Chile"


La ansiada jornada final


Previo al rescate del jefe de turno, el campamento "Esperanza" se convirtió en el centro de la prensa nacional e internacional.


Reporteros en diferentes lenguas trasmitían a sus países las emociones de los familiares de los mineros, que rompían en llanto y gritos de alegría cada vez que uno de ellos retornaba a la superficie. Ya podían decir que "estaban a salvo y de vuelta en casa".


A medida que se acercaba la hora final del rescate, los familiares compartían entre ellos huevos duros, pescados fritos, dulces y bebidas, que fueron preparados tanto por voluntarios como por ellos mismos.


Durante todo el día, no se apagaron los televisores que estaban instalados afuera de las casas rodantes y camiones de los canales de televisión nacionales o en las carpas de las familias de cada trabajador.


Aunque también un grupo mayoritario de casi 50 personas siguió el rescate en el comedor del campamento "Esperanza", donde resaltaban figuras religiosas traídas por diferentes personas.


Cuando el frío y la noche comenzaban a caer, como en tantas jornadas anteriores, las fogatas a base de carbón iluminaron como luciérnagas esta desértica zona de Copiapó.


Eso, hasta que llegó la hora de la familia Urzúa, el último de los "33"

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