Las auspiciosas proyecciones del uso del hidrógeno en la industria del automóvil

Según un estudio realizado por la consultora McKinsey, el hidrógeno podría suponer una quinta parte de la energía consumida en 2050 y alimentar entre 10 y 15 millones de vehículos en 2030.

14 de Noviembre de 2017 | 15:08 | AFP y Emol
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SANTIAGO.- La hegemonía de los combustibles fósiles parece estar llegando a su fin. Con la paulatina masificación de los vehículos eléctricos e híbridos, y la irrupción de los automóviles propulsados a hidrógeno, la industria automotriz está experimentar un verdadero cambio de paradigma.

Esto porque la reducción de las emisiones de CO2 se ha transformado en uno de los principales focos en el desarrollo de nuevos productos por parte de los fabricantes de vehículos.

De hecho, el Consejo del Hidrógeno -grupo lanzado a principios de año durante el Foro Económico Mundial de Davos, y que reúne a 18 multinacionales, entre ellas, Alstom, Audi, Grupo BMW, General Motors, Hyundai Motor, Statoil, Total y Toyota- solicitó un estudio a la consultora McKinsey sobre el uso futuro del hidrógeno en la industria.

El informe señala que el uso de esta fuente de energía permitiría alcanzar la reducción del 20% necesaria para cumplir con el Acuerdo de París sobre el clima, cuyo objetivo es limitar a dos grados el alza de las temperaturas mundiales respecto de la era preindustrial.

Asimismo, los miembros del Consejo del Hidrógeno consideran que este “podría alimentar entre 10 y 15 millones de autos y 500.000 camiones de aquí a 2030, sin contar los numerosos usos posibles en otros sectores”.

De hecho, el estudio publicado al margen de la 23ª conferencia de la ONU sobre el clima (COP23) celebrada en Bonn (Alemania), la demanda anual de hidrógeno podría multiplicarse por 10 de aquí al 2050, lo que “podría generar un volumen de negocios de 2,5 billones de dólares y crear más de 30 millones de empleo”.

Sin embargo, para alcanzar esos niveles, se requeriría de inversiones significativas, que el consejo evalúa en “entre 20.000 y 25.000 millones de dólares al año, esto es, una suma total de cerca de 280.000 millones de dólares de aquí al 2030”, indica el estudio.

Ventajas y desventajas

El hidrógeno es un gas que se puede utilizar para almacenar electricidad o como carburante para vehículos eléctricos impulsados por pilas de combustible. Este se produce a partir del gas natural, un combustible que emite CO2, pero también se puede obtener mediante electrólisis del agua. Proceso mucho más amigable con el medio ambiente.

Asimismo se puede producir energía al poner en contacto el hidrógeno con el oxígeno, en una reacción que no emite gas de efecto invernadero.

Entre las principales ventajas que ofrecen los vehículos de este tipo, destaca su mayor autonomía frente a uno eléctrico, ya que ésta se sitúa entre los 500 y 650 kilómetros. Similar a la de un auto convencional. Además, su proceso de recarga no tarda más de cinco minutos. Esto permite que los conductores no tengan que cambiar sus hábitos de conducción.

Asimismo, las temperaturas extremas tampoco afectan tanto la autonomía ni las prestaciones de un vehículo impulsado por una pila de combustible de hidrógeno.

Sin embargo, no todo son beneficios con los autos propulsados por esta tecnología, ya que su precio de adquisición es más alto, incluso que uno eléctrico. Esto se debe a que la pila de combustibles emplea metales raros y preciosos, además de que los tanques de hidrógeno deben soportar una presión muy alta.

Al mismo tiempo, estos ofrecen una menor eficiencia y mayores emisiones globales si se considera todo el proceso productivo del hidrógeno. A la vez que su coste por kilómetro recorrido es más alto.

Los autos propulsados por hidrógeno, también tienden a tener menor potencia que sus pares, debido a la limitación que impone la pila de combustible de hidrógeno, y a ser de dimensiones considerables, porque resulta complejo incorporar todos los componentes que tienen que incluir en un vehículo pequeño (motor, unidad de control y conversor, transmisión, batería, pila de combustible y tanques de hidrógeno). Hecho que también reduce el tamaño del maletero.

Otras limitantes que impone el uso de esta tecnología es la aún escasa infraestructura asociada a nivel mundial, la volatilidad del hidrógeno y que la vida útil de los tanques de hidrógeno (15 años por un tema de seguridad) y de la pila limitan la del auto.
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