
Los días de las ampolletas incandescentes en los grupos ópticos delanteros y traseros están contados. Hoy en día las luces LED tienen la delantera y el gusto de los consumidores, no solo por su mayor duración, sino que también por su capacidad lumínica y su menor consumo de energía.

Cada vez son más comunes los sistemas de apertura “sin llave”, en los que un dispositivo que queda en el bolsillo del conductor basta para abrir las puertas o para encender el motor. La comodidad que esto significa, no obstante, tiene como contrapartida negativa que su reposición en caso de pérdida es muy cara y que se le puede agotar la batería, sin contar los problemas de seguridad. Lo cierto es que las llaves tienen sus días contados.

Alguna vez este sistema fue una de las características más deseables en un auto y por años fue una característica reservada a los vehículos de alta gama. No obstante, el rápido desarrollo de la tecnología ha puesto en retirada este sistema para dar paso a la dirección eléctrica, que no tiene efecto en el consumo de combustible. Un paso más avanzado es el sistema “drive by wire”, que no necesita conexión mecánica entre el volante y las ruedas.

Con la aparición del freno de estacionamiento eléctrico, los automóviles modernos han dicho adiós a la clásica palanca del freno de mano. Esta nueva tecnología resulta muy útil desde el punto de vista de diseño, ya que libera muchísimo espacio entre los asientos, que suele usarse para compartimientos de almacenamiento más grandes o para poner botones o instrumentos.

Los vehículos de más baja gama solían montar frenos de tambor por ser más económicos, pero estos no responden de la misma manera que los de disco, así que cada vez son menos los modelos que los utilizan. Además, no es sencillo ni práctico hacerlos compatibles con los sistemas de seguridad avanzados, así que es difícil que cumplan con las normas de seguridad más exigentes.

Aunque se considera indispensable para una conducción deportiva y un elemento irremplazable para muchos puristas, las cajas manuales están en vías de extinción. En países como EE.UU. ya hay generaciones enteras que no conocen de esta tecnología que ha sido reemplazada por cajas automáticas son más rápidas, precisas, adaptables y además permiten consumir menos combustible.

Quizá los más jóvenes no saben que antiguamente los automóviles venían con una antena retráctil para poder escuchar la radio. En los vehículos más costosos esta antena podía ser desplegada o retraída automáticamente. Hoy son muy pequeñas y van normalmente instaladas en el techo del vehículo, algunas con forma de aleta de tiburón. Las más avanzadas tienen el receptor instalado en el parabrisas de una forma casi invisible.

Este es un artilugio que casi está extinto. Cada vez menos ejemplares lo conservan, generalmente para abrir las ventanillas traseras. Ahora casi todos los autos tienen alzavidrios eléctricos, aunque hubo una época en la que fue privilegio de pocos.

El neumático de repuesto está en vías de extinción gracias a tecnologías como el “run flat” o el uso de espumas selladoras que ayudan a salvar la emergencia hasta llegar hasta un taller mecánico. También existen los neumáticos de repuesto que solo ayudan a “salir del apuro” pero que no fueron diseñados para un uso diario.

Si bien los grandes motores como el V8 tienen un encanto único para los fanáticos del mundo automotriz, lo cierto es que este o cualquier otro bloque térmico tienen sus días contados con la llegada de la electromovilidad. Se estima que en 2050 estos bloques deberían ser piezas de museo.

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