El fabricante alemán de autos de alta gama BMW dio un paso clave en la evolución de los vehículos eléctricos al anunciar que ya circula por carreteras europeas su primer prototipo con batería de estado sólido, realizando pruebas en condiciones reales de desempeño en las cercanías de Múnich.
Según informó el fabricante, se trata de un BMW i7 modificado, que incorpora esta avanzada tecnología desarrollada junto a la empresa estadounidense Solid Power.
El modelo de prueba, agrega un reporte de motorpasión.com, utiliza módulos con celdas prismáticas de nueva generación y electrolito sólido a base de sulfuro, integrados en la arquitectura Gen5 de BMW.
Estas baterías prometen múltiples ventajas respecto a las de iones de litio tradicionales, como mayor densidad energética, menor peso, mayor autonomía, tiempos de recarga más rápidos y menor necesidad de sistemas de refrigeración.
Aunque BMW había proyectado la llegada de estas baterías para después de 2030, este avance marca un cambio significativo en sus planes.
Desde 2022, la marca alemana mantiene una alianza con Solid Power, con la que estableció una línea piloto de producción en su Centro de Competencia de Fabricación de Celdas en Parsdorf. Las pruebas actuales permitirán evaluar variables como la presión, temperatura y rendimiento en condiciones exigentes.
De esta manera BMW se posiciona como uno de los líderes en la carrera por ser los primeros en comercializar vehículos con baterías de estado sólido.
Mercedes-Benz, por su parte, ya prueba en carretera un EQS modificado con esta tecnología, y otros fabricantes como Toyota, Nissan, Hyundai, Honda y Stellantis también avanzan en su desarrollo. En paralelo, China no se queda atrás: BYD y CATL planean comenzar una producción limitada de estas celdas de energía en 2027 y escalarla hacia 2030.
Por el momento, agrega el reporte, estas avanzadas baterías aún enfrentan desafíos técnicos y altos costos de producción, pero los recientes ensayos reales demuestran que la tecnología avanza hacia una etapa de maduración, por lo que se espera que en menos de una década las baterías de estado sólido se conviertan en el nuevo estándar de la movilidad eléctrica.