El fabricante alemán de autos de lujo Porsche decidió dar marcha atrás en su estrategia de electrificación total y anunció que los próximos Boxster y Cayman incluirán versiones con motor de combustión, además de las variantes eléctricas previstas originalmente.
Hasta ahora, la marca había planificado que estos icónicos modelos deportivos serían exclusivamente eléctricos a partir de 2026. Sin embargo, la disminución global en la demanda de vehículos eléctricos, especialmente en China, ha obligado a Porsche a replantear sus planes.
Oliver Blume, CEO de la automotriz, explicó que la decisión sólo responde a la preferencia de los clientes, quienes han mostrado un mayor interés por mantener opciones de gasolina en las gamas altas, de ahí que los modelos más deportivos, como los GT4 RS y Spyder RS, serán los primeros en conservar los motores de combustión.
Este cambio estratégico también afectará al futuro SUV de gran tamaño, conocido internamente como K1, que ahora contará con versiones híbridas y de gasolina, en lugar de ser exclusivamente eléctrico.
Asimismo, dijo el fabricante, los motores de los Cayenne y Panamera recibirán mejoras para mantenerse en el mercado hasta bien entrada la década de 2030.
Un reporte de motorpasion.com agrega que la decisión tomó más fuerza al considerar la subida de aranceles en Estados Unidos y la caída de las ventas de bienes de lujo en China, dos mercados clave para la marca alemana.
En ese contexto, Porsche ajustó sus proyecciones financieras, reduciendo su previsión de ingresos para este año a un rango entre 37.000 y 38.000 millones de euros, con un margen operativo estimado del 2% para 2025, muy por debajo del 7% o 9% esperado previamente.
La decisión de Porsche, añade el reporte, pone en evidencia que incluso las marcas de lujo deben adaptarse a la realidad del mercado, priorizando las preferencias de sus clientes y manteniendo la rentabilidad en un entorno cambiante.