El retroceso en la demanda de autos eléctricos en Europa está golpeando a los grandes fabricantes. En ese contexto, Volkswagen confirmó la suspensión temporal de la producción en dos de sus plantas en Alemania: Dresde y Zwickau, consideradas clave en la estrategia eléctrica del grupo. A partir de octubre, ambos complejos detendrán operaciones durante una semana, mientras que las factorías de Osnabrück y Emden reducirán su jornada laboral.
La compañía explicó que busca ajustar su programa de producción a la demanda real, ya que sus plantas de eléctricos operaban con sobrecapacidad.
En Zwickau, que produce modelos como los Volkswagen ID.3, ID.4, Cupra Born y Audi Q4 e-tron, la paralización supone un duro golpe, dado que allí se fabrican casi la mitad de los eléctricos matriculados por el grupo a nivel mundial.
El contexto refleja una desaceleración del mercado, algo que se confirmó en agosto pasado con ventas globales de eléctricos e híbridos enchufables que crecieron sólo un 15% interanual, la tasa más baja desde enero, con un fuerte protagonismo de los híbridos sobre los 100% eléctricos.
Volkswagen no es el único en esta situación, ya que hace unos días el Grupo Stellantis también anunció que detendrá por algunos días la producción en su planta de Vigo, en España, y en otras fábricas de Francia, Alemania, Italia y Polonia, con el objetivo de equilibrar producción y demanda.
Los sindicatos de estas fábricas temen que estas medidas, pensadas como ajustes temporales, puedan derivar en cierres definitivos si la demanda no repunta.