China podría imponer nuevas restricciones a los vehículos que se comercializan en ese país, en especial a los modelos eléctricos, al establecer que estos no pueden ir de 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos. La idea, explicaron, es reforzar las medidas de seguridad vial y reducir las conductas de riesgo al volante.
Desde hace algunos años, el avance de la movilidad eléctrica ha modificado por completo la manera en que se entiende la rapidez en la conducción, ya que la entrega instantánea de potencia de los motores eléctricos ha permitido que autos compactos o SUV aceleren como deportivos, generando preocupación entre las autoridades.
Estos vehículos alcanzan los 100 km/h en tiempos que antes solo lograban los superdeportivos, lo que ha abierto un debate sobre los riesgos asociados.
En los motores eléctricos, la potencia y el par motor se entregan al instante, a diferencia de los de combustión que requieren alcanzar un cierto régimen de revoluciones. Esto explica que incluso modelos familiares o de uso urbano puedan ofrecer un rendimiento explosivo al pisar el acelerador. Para las autoridades chinas, este comportamiento podría incrementar los accidentes y las situaciones de pérdida de control.
El borrador de la nueva norma, señala un artículo de AutoBild.es, se titula "Especificaciones técnicas para vehículos motorizados que circulan por carreteras" y establece que todos los automóviles deberán incluir un modo de conducción predeterminado en el que el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h no sea menor a cinco segundos. Solo si el conductor lo modifica manualmente, podrá acceder a un modo más rápido.
En parte de su articulado, el documento señala expresamente que "después de cada encendido/arranque de un vehículo de pasajeros (excluyendo el arranque y parada automáticos del motor), el vehículo debe estar en un estado en el que el tiempo de aceleración de 100 km/h no sea inferior a 5 segundos”, lo que implicaría que, por defecto, todos los autos encenderían con una limitación de potencia.
El reporte añade que el sistema funcionaría de manera similar al modo "ECO" presente en muchos modelos eléctricos actuales, donde el software reduce la entrega de potencia para mejorar la eficiencia energética.
Los conductores, no obstante, podrían cambiar el modo de conducción cada vez que enciendan el vehículo, tal como ocurre con el sistema "Start-Stop".
De aprobarse, la regulación se aplicaría a todos los turismos, sin importar el tipo de propulsión. Sin embargo, su impacto sería especialmente notorio en los modelos eléctricos de altas prestaciones, como el Xiaomi SU7 Ultra, que acelera de 0 a 100 km/h en apenas 1,98 segundos; el Zeekr 001 FR, con 2,02 segundos; o el Tesla Model S Plaid, con 2,1 segundos. Todos ellos quedarían sujetos a esta limitación inicial.
Además, las autoridades chinas evalúan nuevas medidas complementarias. Un borrador adicional, llamado “Especificaciones de seguridad para vehículos motorizados que circulan por carreteras”, introduce una exigencia para los vehículos de más de seis metros de largo cuenten con una función de aviso por exceso de velocidad que emita señales visuales o sonoras cuando se supere el límite permitido.
Si bien la propuesta aún no está aprobada, su sola discusión refleja un cambio de enfoque en el gigante asiático, pasando del impulso a la innovación y la velocidad hacia una conducción más controlada y segura. En palabras de los reguladores, la meta es clara y no es otra que "equilibrar las prestaciones con la responsabilidad en las carreteras del futuro".