La flota de robotaxis de Tesla volvió a quedar bajo escrutinio tras sumar tres nuevos accidentes en septiembre en Austin, Texas. Con estos episodios, los Model Y autónomos de la compañía ya registran siete incidentes en solo unos meses. El problema no deja de ser preocupante si se considera que estos "autos autónomos" cuentan con supervisores humanos a bordo para evitar maniobras riesgosas.
Según informó la propia empresa a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), el primero de los accidentes se produjo el 4 de septiembre, cuando un robotaxi colisionó marcha atrás contra otro vehículo. No hubo personas lesionadas.
Dos días después, en la madrugada del 6 de septiembre, otro Model Y atropelló a un ciclista, quien resultó ileso aunque su bicicleta sufrió daños. El tercer incidente ocurrió el 7 de septiembre, cuando uno de los vehículos autónomos impactó a un animal, sin dejar heridos.
A pesar de que Tesla trasladó recientemente al supervisor humano desde el asiento del copiloto al del conductor para aumentar la seguridad, la medida no ha logrado reducir la frecuencia de los siniestros.
De hecho, la compañía registra actualmente una tasa de accidentes aproximadamente el doble de alta que la de Waymo, otro actor relevante del sector de conducción autónoma.
La investigación se ve dificultada por el notorio hermetismo de Tesla en sus reportes. Tal como ha señalado el medio especializado Electrek, la empresa suele censurar gran parte de la información en los documentos enviados a la NHTSA, incluyendo la sección completa de “narrativa” que detalla lo ocurrido en cada siniestro. En su lugar, la documentación contiene únicamente la indicación: “[CENSURADO, PUEDE CONTENER INFORMACIÓN COMERCIAL CONFIDENCIAL]”.
Los incidentes ocurren en un contexto en el que la mayoría de las ciudades estadounidenses, salvo Austin, no autorizan la operación de robotaxis de Tesla debido a dudas sobre su seguridad. Aunque la compañía sostiene que los supervisores a bordo han evitado accidentes mayores, los últimos registros han intensificado las preguntas sobre la madurez tecnológica del sistema y su eventual implementación a gran escala.