Dongfeng anunció un importante avance en el desarrollo de baterías de estado sólido, asegurando que tendrá listas sus primeras unidades de alta densidad energética para septiembre de 2026.
La compañía china afirmó que sus futuros autos eléctricos equipados con esta tecnología podrán alcanzar una autonomía de 1.000 kilómetros, una cifra que supera ampliamente los estándares actuales del mercado.
La empresa ya cuenta con una línea piloto de producción capaz de fabricar 0,2 GWh anuales. Aunque insuficiente para abastecer a modelos de producción masiva, este primer paso permitirá perfeccionar el proceso industrial y preparar el terreno para una ampliación futura.
La batería integra un cátodo ternario de alta capacidad, un ánodo de silicio-carbono y un electrolito sólido polimérico, una combinación que asegura un rendimiento estable incluso en bajas temperaturas.
Según Dongfeng, la batería conserva el 72% de su energía a -30 grados Celsius, mientras que las baterías de iones de litio tradicionales no superan el 60%. Este comportamiento abre la puerta a un mejor desempeño en climas fríos, uno de los puntos débiles más recurrentes en los vehículos eléctricos actuales.
La empresa también reveló que esta tecnología se integrará en una nueva plataforma propia denominada Mach Super-kW Pure Electric. Esta arquitectura de 1.200 voltios permitirá cargas ultrarrápidas, al punto de recuperar 2,5 kilómetros de autonomía por cada segundo conectado, o hasta 450 kilómetros en cinco minutos, según las cifras entregadas por la marca.
Pese a estos anuncios, los principales expertos del sector en China se muestran cautelosos. Durante la Conferencia Mundial sobre Baterías Eléctricas, investigadores y ejecutivos de la industria advirtieron que la comercialización masiva de las baterías de estado sólido difícilmente llegará antes de 2030.
Entre los desafíos pendientes mencionan la falta de un desarrollo industrial completo, la necesidad de nuevos equipos y la brecha entre investigación y producción real.
Representantes de compañías como Changan y Deepal afirman que incluso en escenarios optimistas, la adopción a gran escala podría darse recién hacia 2035.
La tecnología, aunque prometedora, aún enfrenta barreras científicas y de ingeniería que las empresas deberán superar antes de ofrecer productos competitivos y económicamente viables.