Un apagón masivo ocurrido en San Francisco dejó en evidencia las limitaciones que aún enfrentan los sistemas de transporte autónomo en situaciones complejas del mundo real. El incidente afectó directamente al servicio de robotaxis de Waymo, que se vio obligado a suspender sus operaciones tras quedar varios vehículos detenidos en plena vía pública.
El corte de suministro se produjo el sábado pasado, luego de un incendio en una subestación de la empresa Pacific Gas and Electric. En su punto más crítico, el apagón dejó sin electricidad a cerca de 130.000 clientes, provocando la desconexión de semáforos, interrupciones en el transporte público y una rápida congestión vehicular en distintos sectores de la ciudad.
En ese escenario, numerosos taxis autónomos de Waymo quedaron inmovilizados durante horas en cruces sin señalización activa. Registros difundidos en redes sociales mostraron vehículos detenidos en intersecciones clave, mientras residentes reportaron haber visto varias unidades paralizadas entre las 18:00 y las 22:00 horas.
Desde la compañía, publicó Carscoops.com, confirmaron que la magnitud del apagón sobrepasó la lógica del software de conducción autónoma.
Si bien los vehículos están programados para interpretar semáforos apagados como cruces de cuatro vías, la extensión y simultaneidad del evento obligó a los sistemas a permanecer detenidos más tiempo del previsto mientras intentaban validar las condiciones de seguridad, lo que contribuyó al aumento de la congestión en horas punta.
Ante la situación, Waymo decidió suspender el servicio durante la noche del sábado y todo el domingo. La empresa coordinó con las autoridades locales el retiro de los vehículos o su detención controlada, con el objetivo de evitar mayores interferencias en el tránsito urbano.
El episodio reabrió el debate sobre la madurez de los robotaxis y su capacidad para desenvolverse en contextos imprevistos.
Aunque Waymo lidera el despliegue de este tipo de servicios en Estados Unidos, el apagón de San Francisco evidenció que, frente a fallas sistémicas a gran escala, la tecnología aún enfrenta desafíos relevantes para operar con la flexibilidad de un conductor humano.