La actriz estrena el próximo viernes en EE.UU. "Money Monster".
EFE
LOS ANGELES.- La actriz Jodie Foster forma parte de la realeza de Hollywood, pero tras una carrera repleta de éxitos, prefiere centrarse en su labor tras las cámaras y ayudar a derribar una barrera de género, que a su juicio, todavía existe en la industria.
Foster tuvo ocasión de dirigir su primera película ("Little Man Tate") a los 29 años. Sin embargo, esa oportunidad no es frecuente entre las mujeres, y la doble ganadora del Oscar a la mejor actriz por "Acusados" (1988) y "El silencio de los inocentes" (1991), tiene una visión clara sobre los motivos detrás de esto.
"Son muchos años ya así, especialmente en películas con grandes presupuestos. Y eso ocurre porque los filmes de ese tipo sienten aversión por los riesgos. De alguna manera, no sé la razón aún, el sistema considera todavía que una mujer directora es un riesgo, y en esas cintas se tiende a minimizarlos", declaró la cineasta
No obstante, reconoció que esta situación ha ido evolucionando de a poco: "Es cierto que hay más ejecutivas en Hollywood y que la situación sigue igual. Pero tengo claro que la cultura está cambiando y que todos queremos más diversidad tanto dentro como fuera de la pantalla".
La artista estrena el próximo viernes en EE.UU. "Money Monster", su cuarta película como directora, la que cuenta con un reparto liderado por George Clooney y Julia Roberts.
En realidad, dirigir siempre fue su sueño, y ahora que no abundan los papeles de calidad para actrices de su edad y que sus dos hijos son adolescentes, cree que es el momento adecuado para volcarse en esa faceta.
Pero eso no quiere decir que vaya a renunciar a su trabajo como actriz: "Nunca dejaré de actuar. Estoy deseando ver qué papeles hago con 60 ó 70 años, siendo la abuelita quejica. Sobre todo deseo no estar en las portadas de las revistas".
Foster ha tenido la mejor escuela de cine a la hora de modular sus pasos como realizadora. En su trayectoria como actriz ha trabajado con iconos de la industria como Martin Scorsese, Jonathan Demme, Robert Zemeckis o David Fincher.
"Es de lo que estoy más agradecida. Haber estado en la misma sala que ellos; observar, aprender, charlar...Todo eso me ha ayudado a encontrar mi propia voz como autora y a saber tratar a los actores. Lo ideal es poder ser como unos buenos padres. Animar y exigir. Pedir rigor y dar amor", indicó.