SANTIAGO.- Criticar una cinta por su contenido o por el trabajo que realiza el equipo que la conforma no sólo es un ejercicio legítimo, sino que también necesario dentro de la industria cinematográfica. Sin embargo, en el caso de "
Cazafantasmas", una parte de la audiencia mostró una preocupante faceta antes del estreno, pues los comentarios previos al debut dejaron en evidencia un alarmante nivel de misoginia y machismo, que hacen cuestionarse cómo ha evolucionado la sociedad en el tiempo.
"¿Mujeres científicas? ¿Acaso el concepto de Cazafantasmas no es lo suficientemente imaginario?", "Las feminazis han tenido éxito en la destrucción de familias, matrimonios y relaciones. Ahora las feminazis también tuvieron éxito en la destrucción de películas clásicas" y "El feminismo es la peor de las enfermedades que la humanidad ha enfrentado jamás", son algunos de los comentarios que se pudieron ver tras el lanzamiento del tráiler de la producción.
La actriz afroamericana Leslie Jones, una de las protagonistas de la cinta, es sin duda una de las más afectadas con estos ataques, ya que también ha debido lidiar con insultos racistas y amenazas, que la han llevado a definir el momento que ha debido enfrentar como un verdadero "infierno personal".
"Puedes odiar la película pero la m... que he tenido que aguantar hoy... Es injusto", escribió hace algunas semanas Jones, quien no sólo tuvo que soportar las ofensas de algunos cibernautas, sino que también denunció que ningún diseñador quiso confeccionar su vestido para el estreno de la producción, lo que devela la que la discriminación también viene por parte de quienes trabajan dentro del mundo del espectáculo.
Pese a que lo ocurrido con "Cazafantasmas" es de los casos más extremos que se ha visto en Hollywood durante el último tiempo, no es el único, debido a que, de manera sutil o directa, el machismo se ha hecho presente en la industria.
La importancia del físico
Su crítica nació a raíz de los constantes rumores que surgen sobre si está embarazada, lo que a su juicio "refleja la forma torcida con la que calculamos el valor de una mujer".
"La cantidad de recursos gastados por la prensa para descubrir si estoy embarazada o no, demuestra la perpetuación de la noción de que una mujer es, de alguna manera, incompleta, fracasada o infeliz si es que no están casadas con hijos", manifestó la actriz en esa oportunidad.
La brecha salarial
A esta constante presión existente en Hollywood para que las actrices mantengan un estado físico acorde a los estándares que se auto-impuso la industria, se le suma otra gran injusticia: las diferencias salariales entre hombres y mujeres.
A fines del 2014, producto de un hackeo de datos que se le realizó al estudio Sony Pictures Entertainment, se supo que las actrices Amy Adams y Jennifer Lawrence habían recibido menos dinero que sus compañeros de elenco por la película "Escándalo Americano".
Tras conocerse esa información, Lawrence escribió un artículo en el que dejaba en claro su descontento ante esta situación. En el texto, la ganadora del Oscar señaló que el no querer parecer "difícil" a la hora de negociar, influyó en que aceptara la oferta que le hizo la compañía. "En ese momento parecía una buena idea, hasta que vi la nómina en internet y me di cuenta de que los hombres con los que trabajaba no se preocuparon por parecer 'difíciles'".
Otras actrices, como Patricia Arquette, Gillian Anderson, Emma Watson y Meryl Streep también han manifestado su malestar ante la brecha que existe entre los salarios de hombres y mujeres.
Perpetuando la juventud
Finalmente, está el factor de la edad, el cual también influye de manera distinta dependiendo del género. Cuando las actrices se acercan a los 40 años, Hollywood comienza a volverse un lugar ingrato en donde la mayoría de los roles importantes quedan en manos de veinteañeras, quienes paradójicamente, deben aparentar tener más edad.
Por el contrario, para el género masculino el pasar del tiempo parece ser una ventaja. El año pasado, Maggie Gyllenhaal, de 37 años, reveló que había sido considerada "demasiado mayor" para interpretar a una mujer que debía seducir a un hombre de 55 años.