"Perdieron su acceso (al mar) y esa es una búsqueda profunda dentro de cada boliviano", declaró el director.
Werner Herzog Filmproduktion.
TORONTO.- El reconocido cineasta alemán Werner Herzog, quien recientemente rodó en Bolivia una película junto a Gael García Bernal, considera que el principal problema del país vecino es su falta de mar.
"Bolivia es un país multiétnico y multilingüe muy complejo, y en última instancia, históricamente (...) el problema central sin resolver para Bolivia es que no tiene acceso al Pacífico", dijo el cineasta en el Festival de Cine de Toronto, donde exhibe la ficción grabada en ese país,"Salt and Fire" y el documental sobre los volcanes "Into the Inferno", que se estrenará a fines de octubre en Netflix.
"Perdieron su acceso (al mar) y esa es una búsqueda profunda dentro de cada boliviano, restaurar de alguna manera el viejo mapa en el que Bolivia tenía acceso al Pacífico", comentó el director de películas como "Nosferatu", "Fitzcarraldo", "Aguirre, la ira de Dios" y la más reciente "Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans", de 2009.
Rodada en el Salar de Uyuni, en Bolivia, la última película de ficción de Herzog -que tiene también una vasta obra como documentalista- gira en torno a un equipo de científicos, interpretados por la alemana Veronica Ferres y el mexicano García Bernal, que son enviados a Bolivia para investigar un potencial desastre ecológico. Allá son secuestrados por un empresario (Michael Shannon) que busca detener su tarea.
Coproducido entre Francia, Estados Unidos, Alemania y México, el "eco-thriller" del legendario cineasta alemén no cosechó hasta ahora muy buenas críticas. Herzog, acostumbrado a rodar en condiciones extremas en la selva peruana, en la Antértida ("Encounters at the End of the World") o las cuevas de Chauvet en Francia ("Cave of Forgotten Dreams") afirmó que fue "placentero" rodar en Bolivia a pesar de la altura.
"Filmar a una gran altura y llegar de repente del Amazonas a 4.100 metros de altura en 40 minutos de vuelo es duro", confesó el director, quien aañadió que además tenían muy poco tiempo -16 días más un día adicional para filmar en Alemania dentro de un avión-.
"Fue una enorme presión de tiempo para mí y los demás. Pero más allá de eso fue una experiencia muy placentera".