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Documental revela la faceta más íntima y desconocida de Frank Zappa

La película "Eat that question: Frank Zappa in his own words" tardó ocho años en elaborarse, e inicialmente era rechazada por la familia del músico.

19 de Septiembre de 2016 | 13:04 | EFE
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La película recorre desde sus primeros discos en los años 60 hasta su muerte en 1993.

El Mercurio.
SAN SEBASTIÁN.- El realizador alemán Thorsten Schütte descubre la cara más íntima y desconocida de Frank Zappa en el documental "Eat that question: Frank Zappa in his own words", que compite en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián.

Casi todo el mundo conoce la foto de Zappa desnudo en el baño, alguna de sus letras obscenas, su carácter provocador, pero la película incide en su inagotable curiosidad y creatividad musical y en la lucidez de un artista que no se doblegó ante la industria.

"Creo que el público en general lo percibe como un tipo hippie, inmoral y drogadicto, y los medios han perpetuado esa imagen", señaló Schütte a la prensa, "e incluso mucha gente que escucha su música no sabe nada de su faceta emprendedora, de compositor serio y políticamente comprometido".

A través de una serie de entrevistas en televisión, algunas inéditas, concedidas a lo largo de su vida, el propio Zappa cuenta que su primera inspiración musical fue el compositor francés Edgar Varese.

Varese lo llevó a Bartok, a Stravinsky o Cage. Hay una escena en la que el músico y cineasta -rodó varias películas- aparece en un programa de televisión extrayendo música de una bicicleta. "Esa escena dice mucho de su curiosidad y de su sentido del humor", apunta Schütte.

"Lo que más me gusta de mi película —añade— es que invita a la apertura. A mí Zappa me ha enseñado a ser abierto, y creo que ese es un enorme regalo".

La película recorre desde sus primeros discos en los 60 hasta su muerte prematura en 1993, y se apoya en canciones como "Tinseltown rebellion", "Trouble every day" o "Dinah-Moe humm", que forman parte de una carrera que abordó desde el rock a la psicodelia, el jazz y la música orquestal.

Schütte renuncia a indagar en los orígenes de Zappa o a entrevistar a sus allegados y se centra en las palabras y el rostro del propio artista. "Me interesaba el primer plano, acercarme a la persona pública, la creativa", afirma, "para mí es una mente maravillosa, en su elocuencia, su persistencia, su radicalidad".

Hay momentos sorprendentes, como sus comparecencias en el Senado de Estados Unidos para defender la libertad de expresión frente a un grupo de presión que abogaba por restringir el sexo y la violencia en la música. O su viaje a Checoslovaquia, donde fue recibido por el presidente Vaclav Havel, que lo nombró embajador comercial.

Schütte incide también en la faceta emprendedora de un hombre que, tras varios problemas de censura, fundó su propio sello discográfico, luchó por los derechos de sus canciones y creó un modelo de negocio alternativo basado más en las actuaciones en vivo que en los ingresos por venta de discos.

Sus problemas con la industria se remontan a 1968, cuando varias pistas de su tercer álbum con la banda Mothers of Invention, We're Only in it for the Money, fueron burdamente editadas. A partir de entonces, el control artístico y comercial de su obra se convirtió para él en algo imprescindible.

Al director alemán, curtido en los documentales, le costó ocho años sacar adelante este proyecto. Lo más difícil fue vencer las resistencias de la familia, la viuda y los hijos, que finalmente le dieron el visto bueno.

"Al principio ni siquiera contestaban el teléfono. Llevó tiempo superar esa barrera de seguridad", cuenta.

"Eat that question: Frank Zappa in his own words" llega a San Sebastián tras una muy buena acogida en Estados Unidos, donde ha pasado por festivales como Sundance o South by Southwest.
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