SANTIAGO.- Hace una década, Richard Ashcroft estaba en lo más alto. El autor detrás de himnos tardíos del brit-pop como "The drugs don’t work" o "Bittersweet symphony" encontró su momento de mayor popularidad gracias a estos temas, incluidos dentro del disco Urban Hymns. Y aunque ha pasado el tiempo— en los últimos años inició una fragmentada carrera solista y tuvo un reencuentro con The Verve en 2010— este 2016 encontró estabilidad con debut de These People, el cual le ha permitido afirmarse como compositor y persona.
En efecto, es con ese disco que el cantante visita por primera vez nuestro país, y no oculta su emoción al saber ese dato. "Es muy excitante pero a la vez, sientes algo así como 'bueno, ¿por qué no vine antes?', son esos pensamientos mezclados. El año pasado toqué en México por primera vez y la reacción del público fue tan potente, tan apasionada, que piensas 'bueno, quizás debería haber estado aquí antes', sabes. Estoy seguro que tendré nuevamente esa misma sensación cuando toque en Chile", dice el ex The Verve en conversación con Emol.
El show, que se llevará a cabo el 20 de octubre en el Teatro Caupolicán, tendrá un poco de todo lo que el vocalista ha hecho en la última década, aunque claro, se enfocará en la nueva fase que está viviendo Ashcroft. En esta nueva etapa han ganado preponderancia los elementos electrónicos en su música, algo que el cantante considera parte de su propia transformación. "Tiene que ver con esa sensación de que todo evoluciona en espíritu, sabes, que no necesita… puede ser una guitarra acústica, o puede ser beat, un sintetizador o quién sabe qué podrá ser eso en el futuro", explica el compositor.
En ese sentido, ¿cómo es en la actualidad un recital de Richard Ashcroft?
-Es más como un tipo que puede escribir grandes, grandes canciones y baladas y que tiene una buena voz pero que trae las herramientas esenciales como el punk o Andy Warhol o The Velvet Underground y todo eso está en mi ADN, como también los Stone Roses y, sabes, todo eso es parte de esta cosa que evoluciona.
Esa autenticidad que declama el músico es la que espera que se ve pueda apreciar en el escenario de calle San Diego, en Santiago. "Estoy muy entusiasmado por lo que se viene. Sé que hay una muy buena escena allá, buenos amigos míos han estado antes en tu país tocando en distintas bandas y me contaron que el público que asiste a los conciertos es excepcional, así es que sí, estoy más que entusiasmado con esta visita a Chile".
El aquí y el ahora, el mejor momento de Richard Ashcroft
Para Ashcroft, el salto cualitativo que está dando su carrera es, a su juicio, el mejor ejemplo de cómo esta se sitúa a la par con los mejores momentos de su historia. "Puedo tocar 'They don’t owe me', 'Hold on', These people´' y 'Out of my body' junto a algunas de mis canciones más famosas, junto a 'A song for the lovers', de mi debut como solista, entre otros temas", explica el cantante. Eso demuestra la seguridad con que el compositor pone sus trabajos en solitario, en especial su último disco, a la par con lo que hizo en el pasado.
Conocido por ir en el sentido contrario de las modas –como el personaje que interpreta en el video de la mencionada "Bittersweet symphony"– Richard Ashcroft también es crítico de todo lo que rodea a los actuales conjuntos, en especial a su show en vivo. "No hay monitores arriba del escenario, no hay amplificadores, sólo pretenden ser estas grandes bandas de rock de estadios y cuando se bajan del escenario, ya no hay sonido. Yo soy lo contrario a eso, sabes, hago los loops y etcétera, hago una línea extraña o lo que sea, pero mi escenario está vivo, tiene un sonido, tengo monitores, sabes, no coloco cosas en mis oídos, no me pongo esas pequeñas muelas en mis oídos".
El discurso que enarbola el ex The Verve parece ser el de la trascendencia de su trabajo, aunque se apresura a negarlo. "No, no necesariamente", dice. Y es que, según Ashcroft, su visión del futuro sigue siendo la misma que cuando alcanzó la fama con su antigua banda. "El mundo se ha transformado más en eso de lo que hablaba en ese entonces, se parece mucho más ahora de lo que cantaba en 1997, sabes, así es 'The drugs don’t work' o 'Bitterseet symphony' o canciones como esas. Las letras, definitivamente se pueden leer ahora de una forma en que parecen más reales", explica.
Por lo mismo, plantea que su actual trabajo es igual de trascendente que lo que creó hace casi dos décadas. "Te digo, he visto al futuro y no me gusta, así es que en el ahora, me puedo salir con la mía y hacer mis cosas en la mejor de mis capacidades sin hacer el tonto, sin cantar cosas que amenacen algo. Haré mis propias cosas, hombre, y la gente alrededor del mundo sentirá lo que haga de la forma que mejor les plazca, pero serán igual de poderosas que las que hice en 1997, tan poderosas como las que hice en el 2000", asegura.