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"Star Wars: Los últimos Jedi": Mucho que procesar de una secuela que complace

A dos años de que Disney y Lucasfilm revivieran la exitosa saga creada por George Lucas, el director Rian Johnson retoma el arco de los Skywalker con una visión compleja sobre Fuerza y el lado brutal de la guerra.

13 de Diciembre de 2017 | 11:01 | Por Javier Olivares Meneses, Emol
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Cinecolor Films
SANTIAGO.- Si hay un sentimiento que define lo que pasa tras ver las dos horas y 36 minutos de "Star Wars: Los últimos Jedi", no está claro cuál es. La nueva entrega de la saga creada por George Lucas es difícil de digerir, pero no en el mal sentido, sino que en base a su arriesgada forma de retomar a los héroes y villanos de esta galaxia muy, pero muy lejana.

Rian Johnson ("Looper: Asesinos del futuro") tomó las riendas del acorazado tras el renacer de la franquicia en 2015 con "El despertar de la Fuerza", a cargo de J.J. Abrams. Con un hype imperativo, el Episodio VII trajo buenos resultados, pese a que se le criticó de irse a la segura con una fórmula de espejo a lo que fue "Una nueva esperanza" (1977).

Sin embargo, a cuarenta años de sus orígenes, "Star Wars" vuelve nuevamente a la pantalla grande con su película más compleja, dando rienda suelta a los conflictos de la Fuerza entre sus personajes principales, y mostrando a sus héroes en situaciones de riesgo tan innecesarias como entretenidas.

A cargo de la dirección y el guión, Johnson retoma los hechos con los que finalizó "El despertar de la Fuerza". Tras la destrucción de la Base Starkiller, la Primera Orden —liderado por un casi infantil General Hux (Domhnall Gleeson)— busca contraatacar a la Resistencia con su infinito armamento en la órbita del planeta donde se ubica la base rebelde.

La tensa situación desata una persecución que enmarca la película en su 80%, mientras nuevos rostros emergen para liderar una nave que precisamente está condenada.

Ante un inconveniente que sufre la General Leia Organa (Carrie Fisher), la vicealmirante Holdo (Laura Dern) toma el cargo, desatando una pila de encontrones con el piloto Poe Dameron (Oscar Isaac).


Por otro lado, el segundo arco —el más débil del filme— se enfoca en el ex stormtrooper Finn (John Boyega). Tras el ataque que sufrió en la cinta pasada, el soldado se sumerge en una misión en contra del tiempo. Es aquí donde relucen vagamente nuevas caras como el de la mecánica de la Resistencia Rose Tico (Kelly Marie Tran) y el patológico hacker intergaláctico DJ (Benicio del Toro).

Pero en su argumento transversal, "Los últimos Jedi" le hace honor a Rey (Daisey Ridley) y a su búsqueda por "encontrar su lugar en todo esto". Y así como quedó en la isla Ahch-To cara a cara con un maltraído y ermitaño Luke Skywalker (Mark Hamill), la chatarrera comienza su difícil camino para entender el poder de la Fuerza en su interior.

Pieza clave para este conocimiento es su oportuno vínculo con Kylo Ren (Adam Driver), quien vive el conflicto personal entre el lado oscuro y el luminoso, ante la presión del macabro Líder Supremo Snoke (Andy Serkis).


Johnson se atrevió a acomplejar aún más el saber de la Fuerza y lo hizo a través de un personaje emblemático, optimista en sus orígenes, pero sucumbido ante la sabiduría y la perversión de una energía superior. Luke Skywalker representa lo que es en esencia "Star Wars", y en este episodio su batalla interna rompe con esa familiaridad y entrega un exquisito sabor a nuevo.

Y es que esta es una película de los Skywalker. Pese a que "El despertar de la Fuerza" marcó el regreso de Carrie Fisher como Leia Organa, esta entrega se convierte implícitamente en una homenaje a la fallecida actriz. La trama que gira en torno a la ahora General se rodea de una emotividad y un sentimiento de pertenencia atroz.

"Star Wars: Los últimos Jedi" tiene harto que procesar, pero se siente bien de ver. Para aquellos que han seguido a través de las cuatro décadas la evolución de una de las sagas de ciencia ficción más importantes del cine, el filme de Rian Johnson logra apegarse al espíritu de la trilogía original, pero con un guiño de renovación que se agradece en estos tiempos.

Asimismo, pese a que presenta uno de los episodios más oscuros de la franquicia, el cineasta no deja atrás el grado de humor que entregan algunos elementos de la historia.

Y entre otros "piropos", no hay que dejar fuera la increíble interpretación de Mark Hamill como un atormentado Luke Skywalker. Sin duda es la mejor versión de su personaje. Junto a él, Adam Driver vuelve a lucirse como el iracunado Ben Solo/Kylo Ren y a su vez Daisy Ridley como Rey. Estos últimos demuestran que son los vestigios de la básica lucha entre el bien y el mal y que con los años "Star Wars" ha presentado tan originalmente en su infinita galaxia.

"Star Wars: Los últimos Jedi" se estrena esta jueves 14 de diciembre en salas locales.
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