Simulacros de emergencia y embalajes especiales: ¿Cómo se protegen los museos chilenos para evitar incendios?

El siniestro que arrasó con la colección del Museo Nacional de Río de Janeiro, encendió las alarmas. El subsecretario del Servicio de Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, asegura que ya solicitó una minuta con el manejo de riesgos en los recintos estatales, para perfeccionar los procedimientos.

03 de Septiembre de 2018 | 18:22 | Por Constanza Troncoso M., Emol.

"Cultura en luto", se lee en el cartel de un manifestante frente al Museo Nacional de Río de Janeiro, que fue consumido por un incendio.

EFE
SANTIAGO.- Las llamas en el Museo Nacional de Río de Janeiro comenzaron a eso de las 19:30 horas locales y bastaron 40 minutos para que todo su interior se encendiera, anunciando la pérdida irreversible de casi la totalidad de su colección, compuesta por casi 20 millones de piezas y dejando hecha cenizas una historia de más de 200 años.

Las primeras informaciones afirmaron que el fuego comenzó por una linterna volante, pequeños globos aerostáticos que se lanzan al aire por las fiestas "juninas" en Brasil. Otros aseguraron que fue un cortocircuito en el laboratorio audiovisual lo que inició las llamas. Sin embargo, el devastador incendio dejó en evidencia una realidad que todos parecían conocer: las condiciones financieras de la institución eran deplorables.

Según la versión de los primeros bomberos en llegar, el edificio no poseía un sistema adecuado de prevención y detección de incendios. En tanto, funcionarios de la entidad aseguraron que el deterioro del edificio era notorio.

La tragedia no ha hecho más que alertar a los centros culturales de la región. ¿Qué tan probable es que un siniestro de estas magnitudes se repita en un museo chileno? Según Emilio de la Cerda, subsecretario del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, "estas situaciones son excepcionales". "Hace más de 12 años que en Chile existen protocolos en relación al riesgo de incendios, liderado desde el Sistema Nacional de Museos, que tienen ciertos estándares para cada institución nacional, como indicaciones para la instalación de red seca y red húmeda, simulacros anuales, capacitación del personal con extintores y la exigencia de una cantidad de detectores de humo instalados".

Según detalla De la Cerda, instituciones como el Museo Histórico Nacional, el de Bellas Artes, el de Historia Natural, el Archivo y la Biblioteca Nacional, realizan una vez al año un simulacro de incendios, donde participan además de funcionarios, bomberos y municipios, y se monitorea el resultado. "Hay materia pendiente en articular recomendaciones para el resto de los museos, en base a los procedimientos de las principales instituciones", dice.

La autoridad asegura que "nunca es suficiente". "A la luz del caso dramático en Río de Janeiro he pedido que me entreguen un informe completo con el manejo de riesgos de los más de 240 museos nacionales públicos (...) La creación del Ministerio por primera vez nos permite tener una mirada global de la cultura en Chile, y constituye una enorme oportunidad para revisar estos procedimientos y tratar de perfeccionarlos. Nos interesa poder recoger lo que están haciendo cada uno, ver qué se puede mejorar y qué presupuesto tenemos", agrega.

Además de las piezas que están a la vista del público en las salas de exposición, también corren gran peligro aquellos objetos que se guardan en los depósitos de los museos, y que en la mayoría de los casos corresponden a la mayor parte de su acervo.

El caso del Museo de Arte Precolombino es ejemplificador. Según la Jefa del área de colecciones, Pilar Alliende, de las 10 mil piezas que conforman su colección, 7.500 estarían en el depósito. "Las piezas que no están en exhibición son las mejor protegidas, porque están envueltas bajo protocolos de embalaje de baja combustión, inmovilizadas y con protección para que no se golpeen. Además tenemos detectores de humo en todos los depósitos", asegura.

Museos como el de la Memoria y los Derechos Humanos, y de la Solidaridad Salvador Allende, cuentan con sistemas avanzados de protección contra incendios en sus depósitos. Según explica De la Cerda, funcionan a través de un mecanismo de gas que consume todo el oxígeno si se activan las alarmas de incendio. "Hay que evaluar si ese estándar es aplicable a otras instituciones", dice.

Precauciones extra


Hay instituciones culturales en Chile que ante el potencial riesgo de ver comprometida su seguridad, han decidido tomar precauciones extra.

Beatriz Bustos, directora del Centro Cultural La Moneda, asegura que cuentan con seguros contra incendios, tanto para su edificio completo, como para cada exposición que acogen. "Además contamos con alarmas conectadas a bomberos, conexión permanente a la bomba más cercana y 25 extintores manuales ubicados estratégicamente, con el debido personal capacitado para su uso. Para no dañar las obras en caso de incendio, los extintores ubicados dentro de las salas de exposiciones son de agua pulverizada", detalla.

Según Bustos, el prevencionista de riesgos contratado está preparado para asistir a un público mayor a 500 personas, en caso de surgir una emergencia.

El Museo Interactivo Mirador, en tanto, que acoge a gran cantidad de público infantil, realiza la operación Cooper (ex operación Deyse) dos veces en el año, cuando hay público en su interior. "Se cerciora que no hayan personas dentro de los recintos y se les conduce hasta las zonas de seguridad (...) Además, todos los funcionarios del museo realizan un curso de manejo de extintores una vez al año", señalan desde el recinto.
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