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Revelan que dentista estadounidense fue quien mató al león más famoso de África

Walter James Palmer se llevó la cabeza de Cecil, un macho de 13 años y célebre por su melena negra, a su casa como si fuera un trofeo.

28 de Julio de 2015 | 16:24 | AFP
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Cecil de 13 años, era famoso por su melena negra.

AFP
HARARE.- Un acaudalado dentista estadounidense fue quien mató a Cecil, el león más famoso de África. Así se reveló este martes provocando una nueva polémica sobre la caza mayor.

Walter James Palmer, está acusado de matar a Cecil, un león macho de 13 años de edad, estrella del parque Hwange en Zimbabwe y célebre por su melena negra. De hecho, el dentista se llevó la cabeza del felino salvaje a su casa como un trofeo. 

La acusación surgió de la ONG Zimbabwe Conservation Task Force (ZCTF) y fue confirmada por la Asociación de Operadores de Safarís del país (SOAZ) durante un encuentro con la prensa este martes.

"De acuerdo a nuestras informaciones, parece que ya cometió crímenes similares en otras partes", afirmó Emmanuel Fundira, presidente de la SOAZ.

Ni el parque de Hwange ni la policía pudieron confirmar este martes de tarde si el cazador se encuentra aún en territorio zimbabwense y si será juzgado, en tanto sus dos cómplices comparecerán el miércoles ante la justicia bajo el cargo de caza furtiva.

El dentista en Minnesota (norte de Estados Unidos), ya había dado que hablar en el pasado pero de manera positiva por su gran destreza para el tiro con arco.

De hecho en 2009, el New York Times subrayaba que había aprendido a tirar "a la edad de cinco años" y que era "capaz de hacer diana en un naipe colocado a más de 90 metros de distancia".

La página en Facebook de su consulta fue cerrada después de haber recibido numerosos insultos.

En Zimbabwe, la caza solamente es autorizada en reservas privadas y respetando ciertas cuotas, pero no así en los parques nacionales como el de Hwange, que el año pasado acogió a unos 50 mil visitantes, de los cuales 23.000 extranjeros.

40 horas se asedio

Según la organización, el león Cecil habría sido atraído fuera del parque utilizando como cebo un animal amarrado a un vehículo, después de que fuera localizado por la noche con un foco luminoso.

Palmer habría disparado contra Cecil con su arco, alcanzando a herirlo, para después matarlo con un tiro de fusil tras cuarenta horas de asedio, según se informó el cazador habría pagado 50.000 dólares a su intermediario.

Hasta ahora, dos zimbabwenses acusados de haber organizado la cacería han sido incriminados: Theo Bronkhorst, cuya familia posee una empresa desde 1992 que se especializa en la caza mayor de leopardos en el norte de Zimbabwe, y Honest Trymore Ndlovu, propietario de la granja donde fueron encontrados los restos del león a comienzos de este mes.

Ambos hombres comparecerán el miércoles ante el tribunal de Victoria Falls por caza furtiva y el trofeo del león (cabeza y piel) será presentado como prueba acusatoria, según la SOAZ.

Ninguno de ellos "posee un permiso que justifique la caza del animal", afirmaron las autoridades del parque.

Zane Bronkhorst, hijo de Theo, titular de un permiso de caza profesional, es todavía buscado bajo sospecha de complicidad.

"Lo más triste de todo esto, ahora que Cecil está muerto, el león que lo sigue en la jerarquía, Jericho, probablemente matará a todos los hijos del primero para privilegiar a sus descendientes ante las hembras como lo imponen las reglas sociales normales entre leones", lamenta ONG. 

África austral, célebre por sus immensas reservas de animales, ricas en felinos, elefantes y rinocerontes, entre otros, atraen todos los años a cazadores del mundo entreo.

Regulada y legal, sin embargo esta caza provoca frecuentes polémicas.

Durante un safari en 2010, en Zimbabwe, el hijo de Donald Trump, magnate financiero y actual candidato a las primarias republicanas para la presidencia estadounidense, fue duramente criticado tras posar junto al cadáver de un leopardo y una cola de elefante cortada con cuchillo.

En 2012, el rey Juan Carlos de España tuvo que excusarse por haber realizado una costosa cacería de elefantes en Botsuana mientras su país se encontraba en plena crisis económica.

Más recientemente, en Namibia, un cazador tejano provocó un escándalo al pagar 350.000 dólares por matar un rinoceronte negro: numerosos defensores de la naturaleza quedaron conmovidos por la caza de un animal en vías de extinción.

A diferencia de la del león Cecil, esta cacería fue legal: fue comprado un permiso y el dinero donado al gobierno namibio para la lucha contra la caza furtiva.

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