SANTIAGO.- Horas después del ataque terrorista perpetrado en la ciudad francesa de Niza por un chofer arriba de un camión que dejó al menos 84 muertos y 18 heridos en estado crítico, los relatos de los testigos del ataque comenzaron a aflorar, explicando el terror que se vivió en esos minutos.
Así lo contó el belga Desmen Germian, de 73 años, al diario español El País. De acuerdo a su relato, estaba presenciando un concierto de jazz en el Paseo de los Ingleses, cuando de repente "la gente empezó a correr e hizo que me cayera al suelo".
"Estaba en el suelo cuando vi pasar un camión y escuché disparos a lo lejos. Todo el mundo estaba en pánico, luego vi zapatos, gafas y bolsos tirados en el suelo, todo el mundo estaba huyendo", explicó.
"No pude moverme durante un buen rato. Era horroroso. Las mujeres corrían con los carritos mucho más rápido de lo que eran capaces y los niños caían al suelo", agregó Germian.
Asimismo, Cons Gerard, quien se encontraba de vacaciones con su familia en Niza, relató con terror que "hubo gente que se tiró de una altura de tres metros hasta la playa. Corrieron a esconderse debajo del agua por si había algún terrorista disparando".
"El problema es que no sabías hacia dónde correr. Nosotros nos fuimos tres minutos antes de que pasase el camión porque había empezado a chispear. Nos salvamos de milagro", remató con cierto grado de alivio.
De acuerdo a los relatos, el otro gran problema fue que tras el ataque del camión, la gente ahí presente temió que podría ocurrir otro atentado, por lo que empezaron a resguardarse en los locales comerciales del sector.
Así lo explicó Gino, dueño de una tienda de arte veneciano que refugió a una decena de personas en su local. "Se desató el pánico y bajamos la persiana. No sabíamos qué estaba sucediendo fuera", indicó.
Situación similar ocurrió con Camsarvararayen, dueña vietnamita de un local de comida que metió a unas 20 personas en un recinto de ocho metros cuadrados. "Unos estaban tirados por el suelo, otros apoyados donde podían", recordó. "Teníamos mucho miedo, no sabíamos si podía aparecer un terrorista y matarnos a todos", agregó.
Por su parte, un taxista identificado como Gilles, comentó que junto a otros colegas comenzaron a realizar viajes a los hospitales con las personas heridas. "Nos pusimos todos manos a la obra. Había tantos heridos que tuvimos que usar servilletas y manteles de los restaurantes cercanos para hacer torniquetes y tapar heridas", explicó.
"Estamos en guerra, esta situación ha llegado a un límite insoportable", se lamentó este chofer, uno de los numerosos testigos de este lamentable hecho.