ESTAMBUL.- Cuando empezaron a emerger las primeras noticias de un intento de golpe de estado en Turquía, los jóvenes que disfrutaban la noche afirmaban que no se irían sin sus tragos, pero a medida que pasaba la noche las sillas se fueron vaciando y el miedo crecía en Estambul.
La cadena TRT anunció que "hay un golpe, hay ley marcial", gritó el dueño de un local en Estambul y en segundos las sillas se vaciaron y la gente se dispersó.
Minutos antes de la advertencia del dueño del local, Ali, un orgulloso habitante del barrio de Besiktas en Estambul, dijo que no quería otro golpe de estado, mientras los helicópteros sobrevolaban la ciudad y la gente miraba nerviosamente hacia el techo.
Esta sensación de temor se extendió rápidamente por distintas ciudades del país, mientras un sector del ejército proclamaba que tomaba el control de las instituciones, con salida de tanques a las calles y fuerte presencia de uniformados armados.
Esto llevó al Presidente Recep Tayyp Erdogan a denunciar vía facetime el levantamiento militar, a la vez que hacía un llamado a las personas a salir a las calles a defender al gobierno.
Esto generó distintos movimientos, incluida la salida del Mandatario del país, a la espera del desarrollo de los acontecimientos. Finalmente, tras enfrentamientos entre militares leales al gobierno con los protagonistas del intento del golpe, Erdogan regresó a Turquía al sentir que el levantamiento estaba bajo control.
Cuando son cerca de las 3:00 horas de la madrugada, el gobierno asegura que se ha sofocado el intento del golpe, aunque se siguen reportando enfrentamientos entre militares. Medios que han seguido los acontecimientos aseguran que se han escuchado detonaciones en el Parlamento.
Pese a ello, el Primer Ministro Binali Yildirim aseguró que la situación en Turquía está mayormente bajo control, agregando que un intento de golpe de Estado contra el Gobierno fue un acto de rebelión de un grupo de seguidores del clérigo musulmán Fethullah Gulen, quien reside en Estados Unidos.
Yildirim también dijo al canal NTV que se declaró una zona de exclusión aérea sobre la capital, Ankara.
Una organización con sede en Estados Unidos cercana a Gulen negó que el clérigo estuviese involucrado.
La estación de televisión estatal turca TRT reanudó sus transmisiones durante la madrugada del sábado, después de que salió del aire durante la alzada militar. Sus empleados dijeron que fueron tomados como "rehenes por los conspiradores".