Entre protestas y halagos internacionales: Cómo fue el primer año de Emmanuel Macron como Presidente de Francia

Se convirtió en el gran referente europeo y expertos aseguran que ha impulsado la mayor actividad legislativa desde 1946. Sin embargo, el descontento social por sus diversas reformas ha puesto en jaque su gestión.

14 de Mayo de 2018 | 08:07 | Por Valentina Salvo U., Emol
AFP
SANTIAGO.- Con un traje oscuro impecable, una sonrisa carismática y bolsillos repletos de planes para renovar tanto Francia como Europa, Emmanuel Macron fue investido el 14 de mayo de 2017 como el presidente más joven de la V República.

A exactamente un año desde que el político galo de 40 años asumió sus funciones, nadie puede decir que no ha cumplido sus promesas: en los últimos 365 días ha logrado transformarse en uno de los principales referentes del viejo continente en materia de política exterior y ha impulsado al menos seis reformas al interior del país.

Sin embargo, muy a su pesar, no todo ha sido miel sobre hojuelas. El joven Mandatario ha debido enfrentarse a duras críticas por llevar a cabo sus reformas sin preguntarle a nada a nadie y a cuestionamientos por haberse inclinado notoriamente hacia la derecha, pese a que durante su campaña se posicionó como un indudable centrista.

Un "monarca republicano" y el "presidente de los ricos"

Durante sus primeros doce meses de gestión, Macron se ha enfocado en renovar el modelo social imperante en Francia: presentó una nueva ley para fortalecer la lucha contra el terrorismo; impulsó una reforma al sistema de pensiones; otra para el Código del Trabajo y otra para los hospitales; reformó la compañía nacional de ferrocarriles del país; y por último realizó una modificación al sistema educativo.

"El ritmo de Macron impresiona. Expertos dicen que nunca hubo tanta actividad legislativa en Francia desde 1946"

Florent Sardou, analista internacional y académico de la Universidad de Santiago
"El ritmo seguido por Macron impresiona. Expertos dicen que nunca hubo tanta actividad legislativa en Francia desde 1946", enfatiza el analista internacional francés y académico de la Universidad de Santiago, Florent Sardou. "Al igual que (Nicolas) Sarkozy con (Jacques) Chirac y (Françoise) Hollande con Sarkozy, Macron trata de romper con su antecesor en política interior. Hacer reformas es la prioridad del primer año de su mandato", explica a Emol.

Aunque el jefe de Gobierno había advertido que sus reformas eran innegociables, nadie pensó que realmente prescindiría de las opiniones del resto. Pero lo hizo. De hecho, las modificaciones al código laboral –que da a las empresas mayor facilidad para contratar y despedir trabajadores– las aprobó por decreto, sin consultar al Parlamento, que cada vez se siente menos tomado en cuenta.

Decisiones que, según Sardou, le han valido ser considerado un "monarca republicano". "Ejerce sus amplios poderes de manera bastante solitaria y autoritaria y confía en muy pocas personas", considera el académico. "Su obsesión es la eficacia. Le gusta el mundo empresarial y se inspira de él en su modo de gobernar", añade. Pero precisamente, por esta forma de administrar el Gobierno también ha comenzado a ser llamado el "Presidente de los ricos".

A las protestas que desataron los sindicatos por la reforma, se sumó una huelga de dos meses de los trabajadores ferroviarios que se niegan a aceptar la reducción de sus beneficios laborales; la toma de universidades por parte de estudiantes que repelen la nueva aplicación de criterios de selección para el ingreso a establecimientos públicos, y las quejas de los pensionados que reclaman por recortes en sus mensualidades.

El pasado 5 de mayo 400 mil personas se manifestaron en París contra las reformas y el 1 de mayo se registraron diversos destrozos y saqueos. "La principal crítica es que es percibido como un presidente cada vez mas de derecha, lo que rompe con su promesa de ser 'central'", asegura Sardou.

El rostro de Europa

Por el contrario, su imagen internacional va viento en popa. Su diplomacia le ha permitido posicionarse como el gran referente de la Unión Europea -que también pretende reformar-, en desmedro de la Canciller alemana Angela Merkel, que debió volcar su atención a solucionar conflictos políticos internos. "Su europeísmo decidido y su activa defensa del multilateralismo junto a la salida del Reino Unido y la debilidad de Merkel han permitido convertir a Francia en el país líder de la Unión Europea", sostiene Sardou.

Pero además, se ha posicionado como un personaje clave en los principales conflictos mundiales: se sumó a la decisión de EE.UU. y Reino Unido de bombardear bases del Ejército sirio en respuesta a los presuntos ataques químicos; fue el primer extranjero en realizar una visita de Estado en la era de Donald Trump; se ha reunido con los presidentes ruso y chino, y fue el encargado de dialogar con el jefe de Gobierno iraní, Hassan Rouhani, para intentar mantener activo el acuerdo nuclear.

"Al tratar de dialogar con todo el mundo corre el riesgo de perder en coherencia"

Florent Sardou
"Tiene la voluntad de hablar con todo el mundo: con (Vladimir) Putin, con (Donald) Trump, con Irán, con China. Pretende ser un mediador en las grandes crisis mundiales", afirma el académico, aunque advierte: "Al tratar de dialogar con todo el mundo corre el riesgo de perder en coherencia. En Siria actuó como un fiel aliado de Trump, acogió al príncipe heredero de Arabia Saudita y después lamenta la salida de EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán".

Con apoyo pese a las críticas

El 7 de mayo de 2017, Macron fue electo presidente con 66% de los votos de los franceses que acudieron a las urnas. Doce meses y varias reformas más tarde, su popularidad no es la misma. Según un sondeo realizado por instituto demoscópico Odoxa, el 52% de los franceses posee una mala imagen de su Presidente. Es decir, solo un 48% aprueba su gestión.

"Francia está cada vez más dividida: los profesionales, con altos ingresos que viven en las ciudades y que creen en Macron, y los sectores populares, que viven en el mundo rural, en ciudades medianas o en la periferia de las grandes ciudades, que piensan que el Presidente no resolverá sus problemas", analiza Sardou.

Pese a que su respaldo ha ido en picada, su apoyo popular continúa bordeando la mitad de la escalera de aprobación. Uno de los factores que le permite al Mandatario seguir flotando y no ahogarse en un mar de críticas sería la falta de "rivales creíbles" y su protagonismo a nivel internacional. "Valoran el hecho de que cumple con sus promesas electorales. Aprecian su energía, su dinamismo y, también, su protagonismo a nivel internacional y su capacidad a defender los intereses de Francia en el mundo", señala el analista.

Sin embargo, la principal explicación para su apoyo sería otra: "Los franceses están expectantes. Macron prometió que sus reformas iniciadas este año darán su fruto el próximo año (…) Su principal desafío es convencer que sus reformas van a beneficiar a todos", sentencia.
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