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Evo busca la permanencia: Bolivianos acuden a las urnas para escoger al próximo presidente del país

Más de 7,6 millones de votantes, en territorio altiplánico y otros 33 países, deberán decidir si le confiarán un cuarto periodo al actual Mandatario u optarán por darle el poder a la oposición representada por el ex jefe de Estado Carlos Mesa.

20 de Octubre de 2019 | 06:00 | Reuters/Redactado por Valentina Salvo U., Emol
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Reuters
Bajo su gestión Bolivia tuvo el mayor crecimiento de su historia y redujo la pobreza. Sin embargo, el país decidirá este domingo si avala las ambiciones del Presidente Evo Morales de aferrarse al poder luego de casi 14 años de administración.

La jornada de votaciones, en la que también se definirá la Asamblea Legislativa para el periodo 2020-2025, comenzará a las 08:00 horas (09:00 de Chile) del domingo y cerrará a las 16:00 horas (17:00 en nuestro país). Además de los 7,3 millones de votantes en territorio boliviano, el padrón electoral está compuesto por 341.001 residentes en 33 países, mayormente en Argentina, España y Brasil, que elegirán únicamente Presidente y vicepresidente.

Bajo su gestión Bolivia tuvo el mayor crecimiento de su historia y redujo la pobreza. Sin embargo, el país decidirá este domingo si avala las ambiciones del Presidente Evo Morales de aferrarse al poder luego de casi 14 años.

Los indecisos tendrán mucho peso en esta elección, a la que el titular socialista que aspira a su cuarto mandato llega como favorito con más del 30% de las preferencias. Se medirá con el ex Presidente Carlos Mesa, que con 27% de la intención de voto y propuestas de centro ha dado chances reales a la oposición por primera vez en años. De todos modos, se prevé que ninguno de los dos logrará el 50% más uno o el 40% con ventaja de 10 puntos, por lo que deberán acudir a una segunda vuelta el 15 de diciembre.

Gestión de Morales marca la elección

Lo cierto es que se espera que los comicios de este domingo sean una especie de balance de la administración de Morales. Ex recolector de hojas de coca de 59 años, se convirtió en el primer Mandatario indígena en la nación y lleva las riendas de una economía que ha crecido un promedio de 4,6% anual desde que asumió en 2006, una tasa envidiable para la mayor parte de Latinoamérica.

Durante su gestión nacionalizó las abundantes reservas de gas del país, combinó sus medidas estatistas con políticas amigables con el mercado e invirtió en programas sociales que sacaron de la pobreza a unos 3 millones de personas, casi una cuarta parte de la población.

Por ello, en la carrera electoral de este año, el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) invocó los fantasmas de los descalabros económicos de los gobiernos anteriores y ensalzó sus logros, comprometiéndose a llevar el Producto Interno Bruto (PIB) a US$60.000 millones para 2025 – ahora de US$42.000 millones– y a reducir la tasa de pobreza extrema al 5%.

Además del éxito económico, uno de sus principales logros, que incluso sus detractores le reconocen, es el haber integrado a la institucionalidad a las comunidades indígenas, que pese a ser el 62% de la población habían sido dejadas de lado por décadas. Incluso cambió el nombre de la República Bolivia al de Estado Plurinacional de Bolivia.

Estas victorias le habían significado al Mandatario ganar sus primeras reelecciones con una mayoría por sobre el umbral del 60%. Sin embargo, Morales ha perdido poco a poco su otrora inmenso apoyo popular. Muchos bolivianos creen que ha forzado las leyes en su intento por ser reelegido una vez más, ignorando el resultado de un referéndum en 2016 que le negaba dicha chance, y sus detractores le reprochan conductas autoritarias, corrupción y derroche de recursos públicos.

"La primera vez que se presentó el Presidente Morales voté por él. Fue (más) un voto castigo a los neoliberales que un voto por Morales. Los cuatro años lo hizo muy bien (…) En la segunda gestión hubo problemas de corrupción, narcotráfico, nepotismo y cosas bastante extrañas que me han llevado a votar por el 'No' en el referendo del 21F y él no lo ha respetado. Ese es mi principal motivo por el que no voy a votar por Morales", afirmó Mauricio Parra, administrador de un edificio en el centro de la paz, según recogió la agencia AP.

4,6% es el crecimiento que ha reportado la economía boliviana desde que asumió Morales
Del mismo modo, durante los últimos meses Morales debió hacer frente a la dura crisis desatada por los incendios forestales en el norte del país. Este es el golpe de imagen más duro para el líder regional más antiguo en ejercicio, después de la derrota en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) por su demanda contra de Chile en la cuestión marítima. Aunque él aseguró que su respuesta fue "rápida y efectiva", las llamas devoraron más de cinco millones de hectáreas y las ONGs responsabilizaron a sus políticas por esta crisis.

Para colmo de Morales, la economía también tambalea y analistas dudan de cuánto más pueda durar el auge que vive el país. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya advirtió en diciembre de 2018 que Bolivia debe "actualizar" su estrategia, pues "el modelo de éxito pasado" no es sostenible. El déficit fiscal alcanzó el 8,1% el año pasado, siendo el más alto de Sudamérica.

"Todo puede pasar"

Mesa, quien gobernó Bolivia por menos de dos años hasta verse forzado a renunciar en 2005 en medio de protestas por el alza en los precios de los hidrocarburos, tampoco se salva de las críticas. Aseguró que no busca privatizar ni hacer ajustes estructurales a la economía y prometió acabar con el despilfarro fiscal, el autoritarismo, la corrupción y la pobreza, además de pasar de una economía de extracción de materias primas a otra diversificada.

Pero su fracaso como Mandatario y su pasado político como vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien huyó del país en medio de una ola de represión militar que dejó más de 60 muertos, le han restado apoyo electoral.

A pesar de todo, algunas encuestas proyectan que si hay un balotaje, este historiador y periodista de 66 años podría derrotar al Mandatario indígena. Por eso, los indecisos, que alcanzarían un 11%, serán los que inclinarán la balanza.

"Algunos dicen que deciden su voto el mismo día de la votación. Entonces hay que tomar con pinzas lo que nos dicen las encuestas", alerta Amaru Villanueva, que coordina un proyecto de análisis electoral de la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES)-Bolivia. "Yo creo que todo puede pasar", añadió.

"Algunos dicen que deciden su voto el mismo día de la votación (...) todo puede pasar

Amaru Villanueva, fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES)-Bolivia
Los electores deberán además elegir a 130 diputados, 36 senadores y 9 representantes "supraestatales", uno por cada región del país, que integrarán el Parlamento ahora controlado en dos tercios por el oficialismo. En ese sentido, algunos sostienen que ni Mesa ni Morales lograrán la hegemonía en el Congreso bicameral, por lo que se verán obligados a acudir a lo que llaman "democracia pactada", un ejercicio de alianzas para lograr acuerdos mínimos entre las bancadas.

El Tribunal Supremo Electoral instaló 5.301 recintos electorales para la votación, de ellos 5.136 en Bolivia y 165 en el extranjero. Aunque las primeras proyecciones se esperan a boca de urna, los nueve departamentos bolivianos tienen plazo hasta el 2 de noviembre para publicar los resultados departamentales en la web del órgano electoral y en medios escritos. El 3 de noviembre se realizará la proclamación de resultados nacionales.
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