La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos solicitó a SpaceX que investigue las causas de la destrucción de la nave Starship tras su lanzamiento el jueves desde Texas y que obligó a alterar decenas de vuelos comerciales en el Caribe.
La FAA señaló este viernes que "está solicitando a SpaceX que realice una investigación de incidente por la pérdida del vehículo Starship durante las operaciones de lanzamiento del 16 de enero".
El organismo añadió que no recibió informaciones de que nadie haya resultado herido por la caída de los restos de la nave, aunque sí que se vio obligado a solicitar a compañías aéreas que alteraran sus planes de vuelo.
American Airlines confirmó que tuvo que modificar al menos 10 vuelos y Delta Airlines otros cuatro, mientras que las webs de seguimiento de vuelos mostraron otras aerolíneas que tuvieron modificar sus planes.
Por ejemplo, la australiana Qantas retrasó varios vuelos entre Sudáfrica y Australia tras el aviso de FAA.
La destrucción del Starship, que provocó una espectacular lluvia de restos en llamas que fue visible en amplias zonas del Caribe, no impidió que SpaceX recuperase intacta la primera etapa del cohete.
La maniobra de recuperación supone el descenso controlado de la etapa llamada Super Heavy, con 33 motores Raptor, hacia la torre de lanzamiento.
Una vez SuperHeavy está a su alcance, la torre utiliza para capturarla unos brazos mecánicos denominados familiarmente "Mechazilla", lo que permite su reutilización.
El éxito de esta maniobra, la segunda vez que SpaceX lo consigue, permitió considerar el séptimo vuelo del Starship como un triunfo parcial.
De igual manera, el lanzamiento el miércoles del cohete pesado New Glenn de Blue Origin puede ser catalogado como un éxito parcial porque aunque en este caso la segunda etapa alcanzó órbita, la primera, que tenía que aterrizar en una barcaza en el Atlántico, se perdió.