Trump habla con los medios en el Despacho Oval. Ahora el Gobierno elegirá a los periodistas que podrán cubrir las actividades del Mandatario.
AFP
No es novedad decir que la relación entre
Donald Trump y la prensa es, a lo menos, compleja. Desde que ingresó a la política hace nueve años, el Presidente de
Estados Unidos ha tenido diversos encontrones con los medios de comunicación que han cuestionado su gestión o su estilo, y no se ha cansado de atacar a periodistas o instituciones que, asegura, sólo buscan torpedearlo. Ahora, tras el retorno del republicano a la Casa Blanca, la situación ha empeorado.
En su regreso como gobernante, Donald Trump inició una verdadera guerra contra los medios de comunicación. A actitudes ya conocidas como ningunear periodistas públicamente por haber hecho preguntas que le molestaron, el Mandatario ha sumado otras cosas que, de acuerdo con los críticos, atentan contra la libertad de información.
Decisiones como vetar a la agencia de noticias más icónica y prestigiosa de Estados Unidos por mantener el nombre de "Golfo de México", o eliminar una histórica regla relacionada con la elección de los medios que pueden cubrir las actividades presidenciales, no han hecho más que echarle más leña a un fuego que no se apagará. Acciones que, de todos modos, van de la mano con la línea que desde un principio ha tomado el propio Trump y que en su momento fue destacado por
Steve Bannon, otrora mano derecha del republicano.
"Los demócratas no importan. La verdadera oposición son los medios de comunicación. Y la forma de lidiar con ellos es inundar la zona con mierda (...) Los medios de comunicación sólo pueden —porque son tontos y perezosos— centrarse en una sola cosa a la vez. Y todo lo que tenemos que hacer es inundar la zona. Todos los días los atacamos con tres cosas, ellos muerden una y nosotros hacemos todo lo que podemos. Bang, bang, bang. Nunca, nunca podrán recuperarse", dijo Bannon en su momento, según recoge el diario El Mundo.
Todo indica que el Mandatario no dará marcha atrás y se mantendrá firme en estas posturas, que claramente marcan un antes y un después en la relación del Gobierno de Estados Unidos con los medios y reporteros que cubren su andar.
Un veto que encendió las alarmas
El pasado 14 de febrero, la presidencia de Estados Unidos anunció que la agencia de noticias Associated Press (AP) tiene prohibido el acceso al Despacho Oval y al avión oficial de Donald Trump, el Air Force One, de forma indefinida ¿La razón? Negarse a llamar "Golfo de América" al "Golfo de México".
En una nota editorial, la histórica agencia fundada en 1846 y considerada un pilar del periodismo estadounidense, explicó que el decreto que cambia el nombre del Golfo de México sólo tiene autoridad en Estados Unidos, porque México y otros países y organismos internacionales no la han reconocido. Por lo tanto, "Associated Press se referirá a él por su nombre original al tiempo que reconoce el nuevo nombre elegido por Trump".
Esto desató la ira de la Casa Blanca. "La Associated Press continúa ignorando el cambio de nombre geográfico legal del Golfo de América", escribió ese día en X el jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca,
Taylor Budowich.
"Aunque su derecho a una cobertura irresponsable y deshonesta está protegido por la Primera Enmienda" de la Constitución, ésta "no garantiza su privilegio de acceso sin restricciones a espacios limitados, como el Despacho Oval y el Air Force One," añadió.
"Tenemos una pelea con una agencia de noticias, AP, una organización de izquierda radical -nos trata a todos muy mal- y se niegan a reconocer que el golfo antes de México ahora se llama el golfo de América", dijo por su parte Donald Trump ante la Asociación de Gobernadores Republicanos en Washington.
"Ahora los mantenemos fuera de cualquier conferencia de prensa. Estoy seguro de que nos demandarán, y quizás ganen. No importa. Es algo que nos importa mucho", aseguró, sin aclarar a qué se refería con esa posible acción legal.
"Tenemos una pelea con una agencia de noticias, AP, una organización de izquierda radical -nos trata a todos muy mal- y se niegan a reconocer que el golfo antes de México ahora se llama el golfo de América"
Donald Trump
Lo concreto es que, el viernes pasado, la AP presentó una demanda contra tres funcionarios del gobierno
: Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca;
Taylor Budowich, su adjunto; y
Karoline Leavitt, vocera de Trump, son mencionados en la denuncia.
En su escrito, la agencia aseguró que "la Constitución no autoriza al gobierno a controlar el discurso".
¿Periodistas? Solo los que elija la Casa Blanca
Días después de conocida la prohibición contra la agencia AP, Donald Trump fue más allá. El pasado martes, el Gobierno estadounidense anunció que será esta institución la que decidirá qué periodistas tienen acceso a los actos del Presidente, despojando de este poder a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés), que lo ha gestionado durante más de un siglo.
De acuerdo con la vocera Karoline Leavitt, la WHCA ya no debería tener el "monopolio" de seleccionar quién forma parte del pequeño grupo de reporteros que cubre a Trump en lugares como el Despacho Oval y el Air Force One. La portavoz hizo este anuncio flanqueada por dos grandes pantallas de vídeo en las que se leía "victoria" y "golfo de América", una alusión clara al conflicto con AP.
La selección de los periodistas con acceso al "pool" de prensa ha sido tradicionalmente responsabilidad de WHCA, fundada en 1914 por periodistas en respuesta a un infundado rumor de que un comité del Congreso quería decidir qué reporteros podían asistir a las ruedas de prensa del entonces presidente Woodrow Wilson (1913-1921).
La labor de la WHCA ha sido abogar por un mayor acceso para los cientos de periodistas que cubren la Casa Blanca frente a los intentos de distintas administraciones de restringirlo. Además, selecciona a través de un riguroso proceso a los miembros del "pool" que pueden asistir a los actos presidenciales y que actúan como los ojos y oídos del resto de reporteros.
El grupo de periodistas que sigue al mandatario suele estar compuesto por entre 13 y 14 personas, aunque en algunos casos puede ampliarse hasta unos 20. Dentro de este grupo, hay periodistas designados como "poolers" para distintos medios: uno para la prensa escrita, otro para la radio y otros para televisión.
La decisión de la Casa Blanca, era que no, sacó ronchas. "Esta medida atenta contra la independencia de la prensa libre en Estados Unidos. Sugiere que el gobierno elegirá a los periodistas que cubran al presidente", dijo el presidente de la WHCA, Eugene Daniels, quien añadió que la situación es impropia de "un país libre".
Incluso medios afines a Donald Trump, como Fox News, también cuestionaron la determinación. La principal corresponsal de esa cadena en la Casa Blanca, Jacqui Heinrich, indicó que "esta medida no devuelve el poder al pueblo, se lo da a la Casa Blanca".
"Esta medida no devuelve el poder al pueblo, se lo da a la Casa Blanca"
Jacqui Heinrich, periodista de Fox News
Por su parte, las agencias
Reuters, Bloomberg y Associated Press enviaron un comunicado conjunto criticando el cambio de las reglas. "En una democracia es esencial que el público tenga acceso a noticias sobre su gobierno
a través de una prensa libre e independiente. Cualquier paso del gobierno para limitar el número de servicios de noticias con acceso al presidente amenaza ese principio", indicaron.
Ese control, según añadieron, "también perjudica la difusión de información confiable a personas, comunidades, empresas y mercados financieros globales que dependen en gran medida" de las noticias que estos tres medios proporcionan.
Amenazas
Con los ánimos aún caldeados, Donald Trump encendió aún más las alarmas el miércoles. Furioso por la publicación de un nuevo libro sobre su vida, el Mandatario amenazó con demandar a los autores, casas editoriales y medios de comunicación que usen fuentes anónimas.
Su arremetida contra la práctica habitual de usar fuentes no identificadas en las publicaciones periodísticas llega después de un nuevo libro del reportero Michael Wolff que ha indignado a Trump y su equipo.
Entre otras afirmaciones explosivas, el libro dice que después de sobrevivir a un intento de asesinato el año pasado durante la campaña electoral, Trump
"parecía posiblemente al borde de quebrarse", incapaz de terminar las oraciones y con fuertes arranques de ira.
En su red social Truth Social, Trump dijo que tras el "mejor mes inaugural" de un presidente en el poder, están saliendo "libros e historias falsas" con ese tipo de fuentes. "En algún momento voy a demandar a algunos de estos escritores y editores de libros deshonestos" o "incluso a los medios en general" para descubrir si estas fuentes existen. Y "en su mayoría no existen", afirmó.
"Son inventadas, es ficción difamatoria y se debería pagar un precio alto por esta deshonestidad descarada. Lo haré como un servicio a nuestro país. Quién sabe, tal vez creemos alguna BUENA NUEVA LEY", dijo el republicano.
El nuevo libro de Wolff -autor también de "El fuego y la furia" sobre el inicio del primer mandato de Trump-, cita una fuente de la residencia de Mar-a-Lago en Florida que dice que su esposa Melania lo odia.
La controvertida decisión del Washington Post
Pero más allá de las críticas, hay medios que de una u otra forma se están cuadrando con Trump. The Washington Post, por ejemplo, dejará de publicar opiniones contrarias a "las libertades personales y el libre mercado" en sus páginas editoriales, anunció este miércoles su propietario, Jeff Bezos, en la última intervención del multimillonario en la redacción del gran periódico estadounidense.
"Vamos a escribir todos los días en apoyo y defensa de dos pilares: las libertades personales y el libre mercado", escribió Bezos en la red social X. "También cubriremos otros temas, por supuesto, pero los puntos de vista opuestos a esos pilares se dejarán para que los publiquen otros", añadió.
La medida, que supone una importante ruptura con la norma de pluralidad en las páginas de opinión del Post y de la mayoría de los medios de comunicación creíbles del mundo, marcan los cambios que ha hecho Bezos en uno de los diarios más importantes de Estados Unidos.
Con todo, Donald Trump sigue con su lucha contra la prensa apenas un mes después de haber asumido la presidencia. La historia continúa...