Un comentado lapsus fue el que tuvo la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del gobierno español,
Yolanda Díaz, al asegurar en plena sesión del Senado que
"queda gobierno de corrupción para rato", en vez de decir "gobierno de coalición", desatando los aplausos eufóricos de la oposición.
El hecho ocurrió durante la sesión del martes en la Cámara Alta española, en momentos que la ministra respondía a los emplazamientos de la vocera del Partido Popular (PP, derecha) en el Senado, Alicia García, en medio de numerosas interrupciones por parte de la oposición.
En su alocución, Díaz aprovechó la pregunta de García para pedir a la oposición que respalde una reforma "integral" que protege del despido a aquellos trabajadores que "denuncien la corrupción" en sus empleos. "Para evitar que los vuelvan a despedir, espero contar con el voto del Partido Popular, ya que usted está tan preocupada con la corrupción. Y señora García, queda Gobierno de corrupción para rato", afirmó la ministra, para luego corregirse y decir "de coalición".
El lapsus fue celebrado con euforia por parte de los senadores del PP entre gritos y aplausos, mientras que Yolanda Díaz expresaba claramente su molestia. "Ruego a la bancada del Partido Popular que guarden las formas", decía el presidente de la Cámara Alta, Pedro Rollán, mientras seguían las risas.
La vicepresidenta segunda intentó seguir con su alocución después del desorden, con palabras contra el PP: "Les importa un rábano (la corrupción). Cero patatero. Desde julio, cuando el presidente Sánchez anunció medidas anticorrupción, ustedes no han planteado nada", aseguró.
Este miércoles, la titular de Trabajo publicó un video en sus redes sociales reaccionando con humor a lo ocurrido un día antes y atribuyendo la razón de su lapsus al
"ambiente ensordecedor" en la sala. "Estaban a gritos, no paraban de interrumpirnos", afirmó.
Casos de corrupción
El lapsus de la ministra ocurre mientras siguen los cuestionamientos al gobierno de Pedro Sánchez por los hechos de corrupción que afectan a su administración y que incluso involucran a miembros de su familia. Ese es el caso de Begoña Gómez, acusada de malversación de fondos públicos, corrupción y tráfico de influencias.
Gómez, que dirigía hasta el inicio de clases de 2024 un máster de gestión en la Universidad Complutense de Madrid, es sospechosa de haber utilizado en su beneficio las funciones de su esposo para obtener financiamientos para su máster, especialmente ante el empresario Juan Carlos Barrabés.
La investigación judicial también concluyó que una funcionaria contratada por la oficina del presidente del Gobierno español trabajó para Gómez en sus actividades privadas, lo cual constituiría malversación de fondos públicos.
Asimismo, el hermano del jefe de Gobierno, David Sánchez, quedó a un paso de ser juzgado por tráfico de influencias por su contratación en 2017 por una institución pública en el suroeste de España.
Además de estos casos, Pedro Sánchez se ha visto debilitado por otras causas judiciales, una que involucra a dos antiguos cercanos colaboradores suyos, su ex número tres Santos Cerdán y su exministro de Transportes José Luis Ábalos, sospechosos de cobrar mordidas a cambio de obras públicas, y otra contra el fiscal general del Estado, nombrado por su Gobierno.
Todos estos casos han provocado la ira de la oposición, que ha exigido en múltiples ocasiones la dimisión de Sánchez, que ha insistido que no dará un paso al costado.