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Nueva era en Bolivia: Rodrigo Paz asume hoy la presidencia con cuatro grandes desafíos

El dirigente del Partido Demócrata Cristiano sucederá a Luis Arce, poniendo fin a 20 años de hegemonía del MAS.

08 de Noviembre de 2025 | 07:13 | Redactado por Ramón Jara A., Emol/EFE
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Rodrigo Paz.

AFP
Este sábado, Rodrigo Paz Pereira jurará como presidente de Bolivia, dando inicio a una nueva era en el país vecino tras 20 años de gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido fundado por Evo Morales. El militante del Partido Demócrata Cristiano (PDC) dio la sorpresa en las pasadas elecciones y, contra todo pronóstico, pasó a la segunda vuelta y luego se impuso ante el favorito Jorge "Tuto" Quiroga.

La ceremonia de investidura se llevará a cabo en la sede de la Asamblea Legislativa, en la Plaza Murillo de La Paz, y contará con la presencia del presidente Gabriel Boric y sus pares Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay), además de 50 delegaciones internacionales.

Está claro que Paz busca desmarcarse desde el comienzo de sus antecesores Evo Morales y Luis Arce (ambos del MAS), y así ha quedado claro en este acto de investidura, que esta vez no contará con rituales indígenas y se regirá estrictamente por el manual de protocolo y ceremonial del Estado, según precisó Unitel.

En el evento, el presidente y vicepresidente salientes, Luis Arce y David Choquehuanca, respectivamente, deberán presentar su informe final y entregar los símbolos de mando al vicepresidente entrante, Edmand Lara, quien tras asumir su cargo tomará juramento y entregará la banda y medalla presidencial a Rodrigo Paz.

El nuevo mandatario asumirá el control de un país convulsionado y marcado por una profunda crisis económica y una polarización política, con la sombra de Evo Morales siempre rondando. Aquí, los desafíos principales que Paz deberá afrontar inmediatamente:

Economía en crisis


Paz recibirá un país con una crisis económica que, según expertos, inició cuando comenzó a declinar la producción de gas natural, que fue el sustento de la economía boliviana hasta hace unos años, de un volumen histórico de 61 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) en 2014 a un promedio de 29 MMmcd en lo que va de este año.

Por esto, el país dejó de percibir menos ingresos por la venta de hidrocarburos, con un valor histórico de 6.113 millones de dólares en exportaciones alcanzado en 2013, frente a 788,5 millones registrados entre enero y agosto de este año.

Desde 2023, esa crisis empezó a reflejarse en la falta de dólares y un desabastecimiento de diésel y gasolina que se volvió crónico en los últimos meses, lo que derivó en el encarecimiento de productos básicos, con una inflación de 18,33 % acumulada en los primeros nueve meses del año que supera el 7,5 % proyectado para todo 2025

Para empezar a atender estos problemas, Paz se reunió recientemente con representantes de organismos multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-CAF, con el que consolidó un acuerdo financiero por 3.100 millones de dólares.

Viraje en relaciones exteriores


Tras vencer en la inédita segunda vuelta presidencial, Paz expresó su voluntad de "poner a Bolivia en el mundo y que el mundo venga a Bolivia", comenzando por Estados Unidos, del que el país vecino se mantuvo distanciado en los últimos 20 años durante los Gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.

En su reciente viaje a Washington, el presidente electo boliviano se reunió con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lo que fue destacado por la Oficina de Paz como el inicio de una "nueva etapa" en la relación bilateral entre ambos países.

El líder demócrata cristiano también ha asegurado que no buscará tener una relación con aquellos países "que no tienen democracia" y excluyó de su investidura a los Gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, lo que le valió ser suspendido del bloque bolivariano ALBA, del que Bolivia formó parte en los Gobiernos de Morales y Arce.

Asimismo, Paz se puso como propósito abrir una nueva etapa bilateral con Chile, país con el cual Bolivia no tiene relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978, debido a la reclamación del país altiplánico de un acceso soberano al Océano Pacífico.

Con todo, el nuevo mandatario busca avanzar: "Lo del mar es un tema que está, y los chilenos tienen que entender, está en nuestro espíritu. Pero el espíritu también tiene que dar de comer. Y eso significa cambiar las relaciones con Chile y generar una dinámica económica diferente, pero además para luchar con todo contra eso que hay en la frontera de ilegalidad, de contrabando, de narcotráfico, de trata de personas", dijo a Tele13 Radio.

Lucha contra el crimen organizado


La seguridad y la lucha contra el crimen organizado también serán parte de los retos del gobernante electo, quien aseguró estar abierto a colaborar con cualquier entidad internacional que respalde a Bolivia en esta área.

Ante esto, los sectores de izquierda vinculados al MAS expresaron su preocupación ante un posible retorno a Bolivia de la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés), entidad a la que Morales echó del país en 2008 acusándola de conspirar contra su Gobierno.

Además, la presencia en Bolivia de algunos integrantes del grupo criminal brasileño Primer Comando de la Capital (PCC), o del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, prófugo desde 2023, mantuvieron en la mira a diversas entidades estatales por la facilidad con la que estas personas lograron establecerse en el país.

Gobernabilidad


Los cambios que proponga el próximo Gobierno boliviano que requieran de aprobación en el Legislativo se tendrán que consensuar con los otros cuatro partidos con representación parlamentaria, incluida la alianza Libre del expresidente Jorge "Tuto" Quiroga (2001-2002), el contendiente de Paz en la segunda vuelta.

El Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Paz ostenta la mayor representación en ambas cámaras, pero no alcanza a la mayoría absoluta, ni a los dos tercios, por lo que deberá alcanzar acuerdos con Libre, las alianzas APB-Súmate, Popular y Unidad.

Unidad, liderada por el excandidato y empresario Samuel Doria Medina, ya apoyó a Paz de cara a la segunda vuelta, mientras que Quiroga señaló que hará oposición "constructiva" y ofreció al mandatario electo la "gobernabilidad" necesaria en el Parlamento para que tenga en las presidencias del Senado y la Cámara de Diputados a gente de su confianza.