Los obstáculos que traban el camino a la paz en Sudán tras más de dos años y medio en guerra
Las dos fuerzas en conflicto —el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR)— no ceden en sus posiciones ante esfuerzos internacionales por lograr un alto el fuego.
La guerra en Sudán, que ya supera los 31 meses, enfrenta uno de sus momentos más críticos: los avances militares sobre el terreno, la fractura territorial y el desgaste de los canales diplomáticos han reducido las opciones para frenar la violencia. Las dos fuerzas en conflicto —el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR)— se mantienen firmes en posiciones que chocan con los esfuerzos internacionales por lograr un alto el fuego.
A esta compleja realidad se suma el rechazo abierto del Ejército a un plan de paz impulsado por Estados Unidos y respaldado por un grupo de mediadores regionales. Las propuestas han sido calificadas de "inaceptables" por la cúpula militar, que acusa a algunos actores externos de favorecer a su rival paramilitar. La caída de ciudades clave ha reforzado la confianza de las FAR y alterado el equilibrio de poder.
Mientras tanto, las tensiones entre los propios mediadores y los anuncios unilaterales de tregua han evidenciado la falta de una estrategia cohesionada. Con millones de personas desplazadas y regiones enteras bajo control de facciones distintas, Sudán enfrenta una crisis que combina estancamiento militar, desconfianza política y una creciente fragmentación territorial.
¿Qué importancia tuvo la caída de la ciudad de Al Fasher?
Representó la captura del último bastión del Ejército en Darfur, una región que abarca cerca de una cuarta parte del territorio sudanés.
La toma de la ciudad se produjo tras un asedio de más de un año y medio, evidenciando la capacidad militar sostenida de las FAR.
Este triunfo permitió a los paramilitares controlar por completo Darfur y establecer allí una especie de Gobierno paralelo.
Aunque ambas partes declaran defender la integridad territorial de Sudán, los hechos sobre el terreno evidencian la existencia de zonas bajo administración separada, lo que complica una reintegración rápida.
Tras esta victoria, los combates se han desplazado hacia Kordofán, cuya ubicación estratégica puede modificar el equilibrio general de la guerra.
¿Por qué el Ejército rechaza el plan de paz promovido por EE.UU.?
Estados Unidos lidera el Cuarteto para Sudán, junto con Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, pese al rechazo del Ejército hacia el rol de este último país.
Jartum acusa a Emiratos Árabes Unidos de apoyar y financiar a las FAR, algo que Abu Dabi niega, pero que afecta la credibilidad del proceso mediador.
El plan, cuyos detalles no se han revelado por completo, propone un alto el fuego de tres meses y nueve meses de negociaciones, con énfasis en facilitar la ayuda humanitaria.
Según Abdelfatah al Burhan, jefe del Ejército sudanés, el Cuarteto presentó tres propuestas:
La primera fue rechazada y respondida por el Ejército con su propia hoja de ruta, que exigía alto el fuego y retirada de las FAR de las grandes ciudades, incluida Al Fasher.
La segunda propuesta se acercaba más a esa visión, pero tampoco prosperó.
La tercera fue considerada "la peor" por el Ejército porque eliminaba de facto la existencia de las Fuerzas Armadas, pedía disolver los servicios de seguridad y permitía que los paramilitares se mantuvieran en el poder.
Abdelfatah al Burhan, jefe del Ejército sudanés. | AP
Al Burhan acusó al asesor estadounidense Massad Boulos de ser un "obstáculo para la paz" y de actuar conforme a los intereses de Emiratos, en un contexto en que Washington estrecha lazos con países del Golfo.
Para el Ejército, aceptar este plan significaría ceder espacios institucionales a una fuerza que consideran ilegítima y responsable del estallido de la guerra.
¿Qué efectos tuvo el anuncio unilateral de tregua por parte de las FAR?
La tregua propuesta por Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti) consistía en un alto el fuego humanitario de tres meses.
El Gobierno de Jartum calificó este anuncio como una "maniobra política" destinada a mejorar la imagen de los paramilitares ante los mediadores.
Aunque Estados Unidos afirmó que las FAR también rechazaron su propuesta de paz, expresó apoyo al cese unilateral anunciado por Hemedti.
En una columna en el Wall Street Journal, Al Burhan sostuvo que la paz solo es posible mediante el desmantelamiento total de las FAR, aunque aceptó la posibilidad de integrar a algunos miembros de la milicia en el Ejército nacional.
Este punto es especialmente sensible, ya que el proceso de integración de las FAR en las Fuerzas Armadas fue precisamente el detonante de la guerra en 2023.
El conflicto ha dejado decenas de miles de muertos y más de 13 millones de personas desplazadas, lo que aumenta la presión internacional pero no ha generado avances sustantivos en el diálogo.
¿Qué tensiones existen entre el Ejército sudanés y los mediadores internacionales?
Los mediadores buscan eliminar la influencia islamista dentro del Ejército, especialmente los vínculos con los Hermanos Musulmanes, organización considerada terrorista por Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Estados Unidos también evalúa designar como terrorista a ese grupo, lo que influye en su aproximación al conflicto sudanés.
Esta acusación se ha convertido en el principal argumento de las FAR y de Emiratos contra el Ejército, contribuyendo a polarizar aún más a los mediadores.
Refugiados sudaneses en Darfur. | AFP
La cúpula militar del Ejército sudanés afirma que se trata de una presión política diseñada para forzar concesiones en la negociación, aunque reconoce la presencia de remanentes islamistas del régimen de Omar al Bashir (1989-2019).
La situación interna de los mediadores es compleja:
Egipto, aliado principal del Ejército sudanés, observa con preocupación el supuesto apoyo emiratí a las FAR.
Arabia Saudita intenta evitar que actores como Irán aumenten su influencia en Sudán, lo que añade otra capa de tensión regional.
Estas diferencias hacen que el proceso de mediación sea menos cohesionado, dificultando la construcción de un acuerdo aceptable para todas las partes.