Moderado y con talante de diálogo, el exministro socialista António José Seguro ganó este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal, atrayendo no solo el voto de su espectro político sino también del centroderecha, lo que le permite devolver a la izquierda la Jefatura de Estado veinte años después.
Con el 96,38 % de los votos escrutados, Seguro obtuvo el 66,31 % de los sufragios frente al dirigente de ultraderecha André Ventura, con el 33,69 %.
Con este triunfo, una personalidad de izquierda vuelve al Palácio de Belém, sede de la Presidencia lusa, veinte años después, tras la salida de Jorge Sampaio en 2006 y al que sucedieron los conservadores Aníbal Cavaco Silva y Marcelo Rebelo de Sousa.
Al igual que Sampaio, Seguro es exsecretario general del Partido Socialista (PS), formación que lideró entre 2011 y 2014, aunque triunfó sin hacer uso de la palabra socialismo durante la campaña, ya que afirma que su candidatura es independiente y suprapartidista. Esto no ha impedido que recibiera el apoyo expreso de esta formación.
Seguro también obtuvo el respaldo de los principales aspirantes del centroderecha derrotados en la primera ronda de las presidenciales, que se desarrolló el 18 de enero, y el de los expresidentes conservadores Cavaco Silva y António Ramalho Eanes, el primer jefe de Estado elegido democráticamente en Portugal tras la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura.
Durante la campaña, Ventura afirmó que estas adhesiones no eran tanto un apoyo a su contrincante, sino más bien un voto de castigo contra su candidatura como líder de la extrema derecha, a lo que Seguro respondió que su carrera hacia la Presidencia ha sido de convergencia, porque es "un moderado" y "defensor de la democracia".
Y lanzó un aviso en una entrevista reciente cuando fue preguntado sobre la posibilidad de que el partido ultraderechista Chega gane en el futuro unas legislativas y Ventura acabe de primer ministro: Seguro afirmó que como jefe de Estado no permitirá que se instale un Gobierno que vaya en contra de la Constitución.
A sus 63 años, este profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social de la Universidad Autónoma de Lisboa pasó los últimos años dedicado a la docencia tras una trayectoria política dentro del PS.
Nacido en Penamacor, cerca de la frontera con Extremadura (España), es licenciado en Relaciones Internacionales y muy pronto se vinculó al PS, donde entre 1990 y 1994 fue secretario general de sus juventudes, años en los que también fue diputado nacional perteneciendo al núcleo duro de António Guterres, actual secretario general de la ONU.
De hecho, Seguro formó parte de los dos Gobiernos de Guterres (1995-2002), como secretario de Estado adjunto del primer ministro y ministro adjunto del primer ministro.
También tuvo un periplo por el Parlamento Europeo, donde fue eurodiputado y coautor del informe sobre el Tratado de Niza, donde se mostró crítico por la timidez mostrada ante la integración europea y pidió pasos más sólidos.
De vuelta a Portugal, fue líder parlamentario del PS y más tarde secretario general del partido en los años de la troika hasta que el entonces alcalde de Lisboa, António Costa, que más tarde se convirtió en primer ministro (2015-2024) y ahora es presidente del Consejo Europeo, le arrebató el puesto en las primarias internas.
Desde entonces, Seguro ha estado retirado de la esfera pública.
Sobre cómo sería una cohabitación con el Ejecutivo de centroderecha del primer ministro Luís Montenegro, Seguro destacó en una entrevista esta semana con la cadena de televisión pública RTP que no ve la Presidencia como "el sitio para hacer oposición al Gobierno" y prometió lealtad institucional, pese a advertir de que nunca dejará de decir lo que piensa.
Durante la campaña para esta segunda vuelta, Seguro pasó la mayor parte del tiempo en los lugares afectados por los temporales en Portugal, porque, como ha explicado en alguna ocasión, es labor del presidente escuchar a las personas.
Su "primera prioridad" es la sanidad, uno de los asuntos que más preocupan a los ciudadanos debido al deterioro del sistema público.
Para Seguro, "no hay milagros pero sí respuestas inmediatas que deben tomarse y eso compete a los Gobiernos" y como presidente trataría de promover convergencias y compromisos para resolver de forma duradera los problemas.
A partir del 9 de marzo, cuando Rebelo de Sousa le ceda el testigo y sea investido como jefe de Estado, Seguro podrá ponerlo en práctica.