SANTIAGO.- La Corte Suprema rechazó recurso de casación y ratificó la sentencia que condenó al Estado de Chile a pagar $25.000.000 a cada uno de los 6 soldados conscriptos que sobrevivieron al ejercicio militar realizado el 18 de mayo de 2005.
En fallo unánime, la Tercera Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Pedro Pierry, Rosa Egnem, María Eugenia Sandoval, Manuel Antonio Valderrama y el abogado (i) Jaime Rodríguez Espoz– confirmó el fallo impugnado que condenó al fisco a pagar las indemnizaciones.
De esta manera, ratificó la resolución de la Corte de Apelaciones de Concepción respecto al dictamen del Segundo Juzgado Civil de la ciudad que acogió la demanda y estableció la responsabilidad del Estado en este caso.
"La condena penal de los ex funcionarios del Ejército de Chile, como autores de cuasidelito de homicidio simple, implica admitir que aquellos incurrieron en lo que el derecho administrativo denomina una ´falta personal´ que ocasionó la muerte de algunos conscriptos que se encontraban a su cargo, así como el daño psíquico y psicológico respecto de otros que sobrevivieron a los hechos", dice el fallo.
Por ello, agrega la resolución, "el Estado no puede desvincularse de la falta personal en que han incurrido sus agentes, por cuanto ha sido éste quien ha instalado a los conscriptos afectados en una determinada misión militar y les ha impuesto, además, la obligación de cumplir con los ejercicios o actividades de instrucción, de modo que la acción desplegada por los funcionarios condenados penalmente no se encuentra desprovista de vínculo con el servicio, sino que por el contrario, se ha cometido en el ejercicio de la función, la que se ha ejecutado indebidamente, comprometiendo por lo tanto la responsabilidad estatal".
Por último, afirma que se estableció que los demandantes eran conscriptos que participaron en la fatídica marcha del 18 de mayo de 2005 y que a raíz de aquel suceso, sufrieron daños que incluso fueron reconocidos por el Ejército, que les prestó ayuda psicológica para efectos de superar los traumas originados tras la tragedia.
En mayo de 2005, 45 soldados perdieron la vida tras intentar sobrevivir a la marcha en los faldeos del volcán Antuco.