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Abandono, alcoholismo y muerte: Los hechos que marcaron la vida de Franco Ferrada

El joven que ingresó a la jaula de los leones en el Zoológico Metropolitano estuvo gran parte de su adolescencia en un centro del Sename por el fallecimiento de su madre y el alcoholismo de su padre.

04 de Junio de 2016 | 12:00 | Emol
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A los 18 años Franco Ferrada Román entró al servicio militar en Coyhaique

El Mercurio
SANTIAGO.- La psicóloga que está evaluando al joven que el pasado 21 de mayo ingresó a la jaula de los leones del Zoológico Metropolitano -Franco Ferrada Román-, Josefina Guzmán, en la UCI de la Clínica Indisa asegura que él no quería terminar con su vida en ese momento.

"El paciente está claro. Pero tiene pseudoalucinaciones e ideas delirantes religiosas y mesiánicas. Franco no quería terminar con su vida, lo que tuvo es un brote sicótico que el día de mañana, si no se trata psiquiátricamente, pueda ocurrir en otro espacio público. Es probable que después del alta requiera ser internado", afirma la especialista a revista Sábado.

La primera vez que la salud mental de Ferrada fue objeto de evaluación fue a los 12 años, en 2008, cuando ingresó al hogar de menores Cardenal José María Caro, de la red del Sename, junto a Ruth y otros dos hermanos menores (de entonces 11, 10 y 6 años). Esto, luego que su propia madre, Ivón, se acercara a la Oficina de Protección de Derechos (OPD) de Puente Alto para pedir ayuda dado que su marido, José Luis, era alcohólico.

El tribunal activó la medida de protección y Franco y sus hermanos fueron ingresados a un hogar del Sename en La Pintana.

Según se lee en el informe, la situación socioeconómica de la familia Ferrada Román era de extrema pobreza. A esto se le suma un diagnóstico de cáncer de su madre, quien falleció tres meses después producto de una metástasis en los riñones e hígado.

En evaluaciones que se le hicieron a Franco, aparece la "ambivalencia frente a la figura paterna, demostrada en el par amor-odio" y la "aversión a las figuras masculinas mayores".

Luego, en 2010, Franco fue separado de sus hermanos e ingresó al CTD-Cread Pudahuel. Aunque su hermana mayor, Bianca, logró llevarse a sus hermanos menores algunos fines de semana a su casa, no incluyó a Franco en esas salidas.

En un documento que el centro de Pudahuel envió al juzgado, se deja ver que el menor estaba completamente desamparado.

"Franco ha sido vulnerado por falta de apoyo de adultos contenedores (...), posee un concepto de familia en que destaca la expresión de sus necesidades con tendencia a la idealización, siendo central el recuerdo de la madre fallecida. Se siente muy solo. En lo concreto, Franco necesita y desea sentirse acogido y acompañado en su proceso, lo cual no ha podido cumplir porque solo ha recibido la visita de su padre y en una sola oportunidad", dice el informe de la psicóloga.

Franco estaba angustiado. En el documento, se citan algunos de sus relatos: "Mi papá no me ha venido a ver más, dijo que iba a venir, pero ha venido solo una vez. Me gustaría que venga con alguno de mis hermanos", confesaba a sus 14 años.

En 2013 Franco egresó de la red Sename tras cumplir los 18 años, con un horizonte claro: entrar al servicio militar para poder hacer carrera y cuidar de su familia que seguía institucionalizada, comenta una de sus hermanas, Ruth.

"Amoroso" y "buen amigo"


Cuando Katherine Uribe, cuidadora de trato directo del Cread de Pudahuel, vio las imágenes de Franco Ferrada desnudo y abrazado a los leones del zoológico, lo primero que pensó fue en lo doloroso que fueron para el menor los Días de la Madre en el hogar.

"Franco era un niño amoroso, pero con escasa red de apoyo", explica al recordar el tiempo en que vivió allí.

Por su parte, uno de sus compañeros en el regimiento R-8 de Coyhaique, comenta que destacaba por ser "buena persona y buen amigo" y por su excelente desempeño en la labor en la que se hizo especialista: la instrucción de piezas bélicas.

Arrepentido


Su padre, José Luis, quien va a visitarlo con Ruth todos los días a la clínica, no encuentra explicación de lo que su hijo hizo, pero niega que tenga algo que ver con un cuadro psiquiátrico.

"Si no me hice cargo de ellos es porque trabajaba y ellos no podían quedarse solos, y después de la muerte de mi señora me dio depresión. Ahora casi ni tomo" declara.

El día en que Franco despertó en la clínica tuvieron que amarrarlo para que no se levantara. Y cuando sus hermanos le preguntaron por qué había entrado a la jaula de los leones en el zoológico, dijo estar arrepentido.

"Recuerda todo. Incluso nos confesó que empezó a sentir miedo cuando los leones lo empezaron a atacar, que sintió que se iba a morir y que pensó en mi mamá. Franco dice que fue entonces que recuperó la conciencia. Pero que antes, frente a la jaula solo sentía angustia y voces en el oído que no lo dejaban en paz. 'Entra', le decían. 'Tienes que entrar'", cuenta Ruth.
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