SANTIAGO.- Entre enero y septiembre, la planificación de las autoridades de salud dice que en cada comuna lo óptimo es que el 75% de su población haya recibido las distintas dosis de vacunas que le corresponden según su edad de acuerdo al Plan Nacional de Inmunizaciones. De no ser así, se considera que el nivel "mínimo esperado" para el tercer trimestre del año debiera llegar a 71,25%.
Según consigna
"El Mercurio", si se alcanzan esos niveles, quiere decir que es posible terminar el año con una cobertura cercana al 95% y, con ello, lograr el "efecto rebaño". Esto es, tener a tanta gente vacunada, que sean capaces de proteger a quienes no pueden recibirlas, por ejemplo, por estar enfermos.
Pero un informe de la secretaría regional ministerial (Seremi) de Salud de la Región Metropolitana, con los datos preliminares a septiembre, muestra que no en todos los lugares se avanza de la misma manera. El documento revela que al menos un tercio de las comunas no alcanza el "mínimo esperado".
Por ejemplo, en la primera dosis de la vacuna tres vírica, que protege contra sarampión, rubéola y paperas, y que se aplica al año de edad, la cobertura en la región llega a 76,2%, pero de las 52 comunas de la región, hay 17 bajo el mínimo de 71,25% de cobertura.
En el caso de la vacuna pentavalente, que se aplica a los seis meses (contra la hepatitis B, difteria, tétanos, tos convulsiva y las enfermedades producidas por la bacteria haemophilus influenzae tipo b), la cobertura promedio es del 69,3% de los niños, pero 25 comunas no llegan al mínimo.
Respecto de las dosis contra el neumococo y la meningitis, que se aplican al año de vida, a nivel regional se vacuna al 71,8 y 73%, respectivamente. En el primer caso, hay 25 municipios bajo el nivel mínimo esperado, y, en el segundo, estas llegan a 20.
El informe llama la atención sobre "la diferencia existente entre las coberturas comunales máximas y mínimas logradas". Mientras algunos municipios se repiten entre aquellos con menos niños que han recibido las dosis de distintas vacunas (como La Reina, La Pintana, Quilicura y Cerro Navia); en otros se vacunan más niños de los que se proyecta que viven ahí (Las Condes, Santiago, Buin o Independencia).
Al respecto, el seremi de salud RM, Carlos Aranda, dice que "si se toma el promedio de la región, la cobertura está dentro de lo óptimo. Cuando separamos el registro por comuna, por donde se registran los pacientes, ahí es habitual que se vean diferencias, pero lo que nos interesa es la relación entre la cantidad de niños que nacieron y los que están vacunados y eso está bien".
Aranda agrega que "lo que ocurre es que como está la costumbre de que te tienes que atender donde vives, si la gente se atiende en otra comuna, porque allí trabaja o tiene un familiar, da esa dirección, no su residencia real, y la vacuna queda registrada ahí".
No concuerda la experta en vacunas y vicedecana de investigación de la facultad de Medicina de la U. de los Andes, María Teresa Valenzuela: "El registro se debe hacer y se hace por comuna de residencia, sin importar que la vacuna se ponga en otro lugar. Esa es una de sus grandes virtudes", dice. Y agrega: "imaginémonos que hay un brote de sarampión en una comuna. ¿Cómo voy a actuar si no tengo la cobertura real de vacunación ahí?".
Algo que se escapa al análisis anterior tiene que ver con la vacuna contra la tuberculosis que se administra a niños recién nacidos. Los datos de la Seremi RM muestran que en 32 comunas hasta septiembre no se había llegado a la cobertura mínima esperada. Y en municipios como San Pedro, Alhué y María Pinto, menos del 30% de los niños menores de un año ha recibido su dosis.
El informe señala que "una de las hipótesis a comprobar es la falta de rigor en el registro de residencia de la madre en el establecimiento de salud donde son atendidos los partos", pues las comunas aledañas tienen coberturas sobre el 100% (Melipilla y Talagante)".
La situación más crítica está en la vacuna contra la neumonía para quienes cumplen 65 años. A nivel regional se ha vacunado al 14,3%.
La diputada Karla Rubilar (independiente) plantea: "el programa de vacunación está perdiendo a pasos agigantados su efectividad, dadas las bajas coberturas y poniendo en riesgo a la población ante la aparición de enfermedades que creíamos erradicadas. Es extremadamente grave y la pregunta es qué está haciendo el Ministerio de Salud para que esto no siga pasando".
Por su parte, Jeannette Dabanch, past president de la Sociedad Chilena de Infectología, indica: "cuando hay movimientos antivacunas que sin fundamento siembran temor, es la población más vulnerable la que cae en ese miedo. La sociedad entera debiera hacer frente a esto, primero que todo con educación".