Año electoral y crisis de confianza: Experto español analiza el presente de la Iglesia chilena

Antoni Gutiérrez-Rubí, consultor político y especialista en comunicación digital, sostuvo que la institución no se debe restar del debate político de este año, en temas como la desigualdad. El martes dictará una conferencia en la U. Católica.

21 de Abril de 2017 | 07:11 | Por Benjamín Blanco, Emol

Antoni Gutiérrez-Rubí, consultor político y especialista en comunicación digital, estará en Chile la próxima semana.

Emol
SANTIAGO.- Una crisis de confianza y reputación atraviesa la Iglesia Católica chilena según la mirada de Antoni Gutiérrez-Rubí, reputado asesor político y comunicacional español, experto en comunicación digital, que la próxima semana visitará Chile.

La mirada de Gutiérrez-Rubí, quien ha escrito diversos artículos sobre el uso que el Vaticano le ha dado a las redes sociales, plantea que la recuperación de la confianza "exige un acento en valores como la cercanía y la transparencia", además de "mejores vías de comunicación con la sociedad chilena".

En entrevista con Emol. también analiza el pontificado de Francisco y asegura que la Iglesia debe participar en el debate durante el año electoral, especialmente en temas como la desigualdad.

Gutiérrez-Rubí estará en Santiago para participar del IV Seminario de comunicaciones de la Iglesia, que se desarrollará el lunes 24 y martes 25 de abril en el Centro de Extensión de la Universidad Católica. Dictará una conferencia titulada "Comunicación religiosa en la era digital: mensajes, medios y comunidades virtuales".

¿Cómo evalúa la estrategia comunicacional del Vaticano desde la llegada del Papa Francisco?

Desde su llegada, Francisco ha querido marcar un giro en la institución que representa, más acorde con el momento que se vive, y mostrarse como alguien sencillo, austero, más cercano a la pobreza evangélica. Su estilo de liderazgo humilde se ha visto desde sus primeros días, cuando decidió vestir sin la tradicional muceta de terciopelo rojo, cuando rechazó vivir en el lujoso Palacio Apostólico Vaticano para hacerlo en la modesta residencia de Santa Marta para eclesiásticos y huéspedes y, también, cuando eligió trasladarse por Roma en un Ford Focus. Y se ha reafirmado, igualmente, en innumerables actos simbólicos, desde el lavamiento de pies a reclusos y a personas con discapacidad hasta la visita que realizó personalmente a la Capilla Sixtina para mostrarla a un grupo de 150 indigentes. Cada vez que puede, Francisco rompe con el protocolo y la liturgia tradicional del Vaticano. Así, su estrategia se basa en esa cercanía, esa proximidad, esa humanización. Muy diferente a su antecesor Benedicto XVI, que se caracterizó por respetar a rajatabla la liturgia y escenografía vaticanas.

Se han hecho públicas diferencias entre Francisco y otros obispos, por ejemplo, sobre temas valóricos como la posibilidad que los sacerdotes puedan casarse. ¿Ayuda eso a la imagen de la Iglesia?

Creo que sí ayuda. Pienso que la pluralidad siempre ayuda, enriquece el debate interno y empatiza con diferentes sectores de la comunidad creyente. La diversidad de posturas y, con ello, el ejercicio de la tolerancia, son prácticas saludables.

La Iglesia Católica en Chile ha experimentado situaciones que han mancillado su imagen, como por ejemplo el encubrimiento de los delitos cometidos por el sacerdote Fernando Karadima. Esto ha llevado a que la confianza en la institución cayera del 34% al 28% en dos años. ¿Cómo, a través de la comunicación digital, se puede revertir está situación?

La Iglesia chilena está transitando una crisis que es, en realidad, doble: de confianza, como bien se apuntaba, y de reputación. La reputación es el intangible que trata la legitimidad de una organización y, como tal, engloba la actitud evaluativa del conjunto de sus públicos y grupos de interés. Una encuesta de Cadem de 2015 mostraba que el 79 % de los encuestados —creyentes y no creyentes— hacía una evaluación negativa de la gestión de la Iglesia. Esta crisis doble no se soluciona de un día para otro, ni tiene una receta mágica. Necesita, más bien, de un trabajo lento y puntilloso.

"Esta crisis doble no se soluciona de un día para otro, ni tiene una receta mágica. Necesita, más bien, de un trabajo lento y puntilloso"

Antoni Gutiérrez-Rubí
La comunicación digital es útil y necesaria, pero por sí sola no será suficiente. La recuperación de la confianza exige un acento en valores como la cercanía, la sensibilidad social, la transparencia, la ejemplaridad; y el desarrollo de nuevas y mejores vías de comunicación con la sociedad chilena.

¿Existen casos en que la comunicación de la Iglesia con la sociedad mejoró gracias al uso de redes sociales?

Sí, existen. El caso paradigmático es el de Benedicto XVI. Recuerdo que quien fuera su portavoz, Federico Lombardi, dijo alguna vez «Su Santidad desea encontrar a los hombres allí donde se encuentren». Por ello, en 2009, el Vaticano estrenó cuenta de Twitter, canal de YouTube e incluso lanzó las primeras aplicaciones móviles. Francisco, quien siguió ampliando la presencia digital del Vaticano, habla de las redes sociales como un «don de Dios», como un lugar de encuentro, como una herramienta que, bien utilizada, puede hacer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en común.

¿Y en Latinoamérica?

Existen, también, miles de ejemplos de sacerdotes anónimos que están utilizando las redes sociales para acercarse a su comunidad. Tal es el caso del argentino Fabián Báez, quien desde su cuenta de Twitter (@paterfabian) le habla a más de 12 mil personas. En una entrevista explicaba su estrategia «Hay que estar con un perfil amigable. Si en Twitter hablo para los teólogos de la Iglesia no sirve, hay que participar del debate público, por supuesto desde una perspectiva cristiana».

Este año en Chile hay elecciones presidenciales y parlamentarias. ¿Cómo en un año electoral la Iglesia Católica puede participar en el debate político? ¿Debe hacerlo?

La Iglesia debe ser independiente en tanto a partidos y organizaciones políticas, pero sí puede (y creo que debe) entrar en el debato político, que no es lo mismo. La Iglesia tiene que poder asumir el liderazgo local de ciertos retos globales, como son la reducción de la desigualdad, la protección del medioambiente, los derechos de inmigrantes y refugiados, etc.

"La Iglesia tiene que poder asumir el liderazgo local de ciertos retos globales, como son la reducción de la desigualdad"

Antoni Gutiérrez-Rubí
El Papa Francisco dijo el año pasado: «La Iglesia está llamada a comprometerse. No cabe el adagio de la Ilustración, de que la Iglesia no deba meterse en política. La Iglesia debe meterse en la gran política». Y creo que es la Iglesia debe comprometerse con los problemas de la sociedad y con la búsqueda de sus soluciones.

El surgimiento de candidaturas que aglutinen a creyentes de iglesias evangélicas puede provocar un cambio de estrategia comunicacional de la Iglesia Católica. ¿Cómo debería afrontar ese fenómeno?

La Iglesia evangélica está creciendo en toda la región. Según un informe de Latinobarómetro, la diferencia entre católicos y protestantes se redujo un 22 % en poco más de 15 años. Es este significativo aumento de la comunidad lo que explica el surgimiento de candidaturas evangélicas. Más que afrontar, la Iglesia debería estar en condiciones de analizar el fenómeno. Las iglesias evangélicas, por ejemplo, muestran mayor adaptabilidad y flexibilidad, lo que las hace más ágiles, con mayor capacidad de adaptación y aculturación. Cuentan, también, con una mayor innovación en el desarrollo de sus prédicas y técnicas novedosas de proselitismo y logran una mejor conexión con los sectores populares.
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