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Carlos Williamson explica su carta sobre Museo de la Memoria: "Jamás (fue) para justificar las atrocidades cometidas"

El rector de la USS realizó sus descargos luego de que el Gobierno declinara nombrarlo subsecretario de Educación Superior.

26 de Julio de 2019 | 10:04 | Por Equipo de Actualidad Emol
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Carlos Williamson, rector de la Universidad San Sebastián.

El Mercurio
SANTIAGO.- Luego de que el Gobierno desistiera de nombrarlo como subsecretario de Educación Superior, principalmente por las críticas que generaron antiguas declaraciones suyas sobre el Museo de la Memoria, el rector de la Universidad San Sebastián, Carlos Williamson, realizó sus descargos, en una carta a "El Mercurio", que se publicó este viernes.

Los cuestionamientos hacia el académico surgieron después de que radio Bío Bío reflotara una carta que éste envió, también a "El Mercurio", en noviembre de 2009, donde manifestaba su opinión sobre la creación del Museo de la Memoria.

En su publicación de hoy, Williamson señala que "un medio radial ha citado algunas frases mías sueltas de una carta escrita a 'El Mercurio' el 2 de noviembre de 2009 a propósito del Museo de la Memoria sobre violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar".

Explica que "la tesis principal de mi planteamiento en aquella oportunidad fue que un museo que solo recordaba lo sucedido con posterioridad al 11 de septiembre de 1973, sin contextualizar el origen del golpe de Estado, era una memoria corta, incompleta, que no permitía entender cómo se había llegado al descalabro social, político y económico y a una inminente guerra civil entre chilenos como lo decía don Patricio Aylwin al declarar que 'Chile estuvo al borde del Golpe de Praga, que habría sido tremendamente sangriento'".

Aunque admite que "es cierto que hablé de una 'brutal distorsión de la realidad' y de una 'grosera falsificación de los hechos'", aclara que eso fue "siempre referido a un museo que no mostraba los fundamentos de la intervención militar. Jamás para justificar las atrocidades cometidas después".

Sin embargo, dice que "el medio radial cita mis frases como simples cuñas fuera de contexto que pueden crear la impresión frente a la opinión pública de una suerte de complicidad con hechos que repudio, y sin mencionar que en esa misma carta califico la acción de los militares que violaron los derechos humanos como 'una fractura en el alma de Chile por los abusos y la contumaz persecución a muchos compatriotas'".

Afirma que "lo mismo reitero en la carta a 'El Mercurio' del 11 de diciembre de 2009, donde insisto en que 'nada justifica las violaciones a los derechos humanos como la tortura y desaparición de civiles', y luego señalo que 'al pedir que el Museo de la Memoria arranque desde los orígenes no es para justificar las violaciones, sino para sentir el contexto'. Agrego que una mirada amplia 'no debilita la fuerza moral de la condena, pero sí permite entender cómo se llega a la irracionalidad'".

Ésta es una de las diez cartas publicadas este viernes en "El Mercurio". Lea las otras aquí.

La carta íntegra que escribió Carlos Williamson en 2009

Señor Director:

El que Chile ha perdido su capacidad de asombro queda muy de manifiesto con el anuncio de poner máxima celeridad a la próxima inauguración del proyecto calificado como "estrella" y "sueño" del Gobierno de la Presidenta Bachelet: el Museo de la Memoria. Se trata de un edificio de 10.200 metros cuadrados a un costo para los contribuyentes de alrededor de 20 millones de dólares, que recogerá una verdad a medias: los testimonios del "quiebre democrático" en Chile, que se presume habría ocurrido el 11 de septiembre de 1973, y un catastro sobre las violaciones de los derechos humanos, que por supuesto sólo cuenta desde el régimen militar. Se trata, sin lugar a dudas, de una brutal distorsión de la realidad histórica que no le hace bien a un país que busca con afán reconciliarse con su pasado y, de paso, hiere a las fuerzas armadas chilenas que al no tener un fundamento de su acción, quedarán sólo cómo ávidas de poder.

Nadie ha levantado la voz frente a lo que a todas luces constituye una iniciativa que mostrará una no-verdad, una mirada falsa de una realidad dolorosa que nadie quiere volver a vivir, pero que evidentemente se inicia mucho antes de que los militares tomaran la conducción del país.

Es incomprensible que no se repare en que un juicio medianamente objetivo debe reconocer la responsabilidad del mundo civil en el descalabro social, político y económico de Chile y que si bien tenía raíces históricas profundas alcanza su máxima expresión y se personifica en el Gobierno de la Unidad Popular. Son innumerables los testimonios de las graves transgresiones a los derechos de las personas y el empleo de la violencia por medio de grupos paramilitares que ocasionaron continuos hechos de sangre bajo el Gobierno del Presidente Allende. Actuales miembros de la Concertación dejaron huellas elocuentes de aquellos aciagos años. Del ex Presidente Aylwin: "Chile estuvo al borde del Golpe de Praga, que habría sido tremendamente sangriento y las FF.AA. no hicieron otra cosa que adelantarse a ese quiebre inminente". Del Partido Demócrata Cristiano: "Los hechos que vive Chile son consecuencia del desastre económico, el caos institucional, la violencia armada y la crisis moral a que el Gobierno depuesto condujo al país, que llevaron al pueblo chileno a la angustia y la desesperación". Del Partido Social Demócrata: "La responsabilidad histórica de lo sucedido en Chile corresponde exclusivamente a la Unidad Popular, que pretendió con sectarismo, ceguera y prepotencia antidemocrática, implantar una dictadura marxista- leninista".

La historia escrita sabrá juzgar los "odiosos revanchismos", "abundante inmoralidad", "apetito de dominación totalitaria", "atropellos a las garantías ciudadanas" y un "fanatismo destructor", como fue calificado una y otra vez el período entre 1970-1973. Igual juicio ocurrirá con el régimen militar, que habrá dejado un legado de transformaciones económicas y sociales sin precedentes, pero también una fractura en el alma de Chile por los abusos y la contumaz persecución a muchos compatriotas. De todo ello se encargarán los expertos. Ya es dudoso que para cerrar las heridas que definitivamente han dividido a los chilenos ayude un museo de la memoria que nos recuerda lo peor de nosotros. Lo que sí sabemos y es inaceptable es que esa memoria quede corta y las futuras generaciones conozcan una grosera falsificación de lo sucedido en esos años.

Carlos Williamson Benaprés

Abogado
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