En tanto, preocupa también la calidad del aire que han generado los siniestros. Según detalla el Ministerio del Medio Ambiente, son
(Linares, en el Maule; San Carlos, INIA y Purén en el Ñuble; y Hualqui y Laja en el Bíobío); mientras otras seis están en niveles de preemergencia.
Y es que los efectos de los siniestros son multidimensionales, no sólo afecta a viviendas, animales, economías e infraestructura, sino que también provoca efectos en la salud. Preocupa sobre todo la exposición a material particulado entre las personas que están expuestas al incendio, pero también los efectos que se generan en las zonas cercanas. Un ejemplo claro de ello es la Región Metropolitana, que hace dos días está cubierta por una nube de humo producto de los siniestros.
Por eso, el Minsal ya recomendó el uso de mascarillas en estos casos y sobre todo, seguir las instrucciones de la autoridad al momento de que sea necesario evacuar. Ayer, la ministra de Salud, Ximena Aguilera, recomendó también a la población que "no se exponga al humo, tratar de mantener las puertas y ventanas cerradas, usar mascarilla, evitar hacer actividad física cuando las condiciones del aire no son buenas".
Y personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o asma, "tratar de evitar en lo posible los lugares con humo y si sienten algún tipo de irritación, tratar de consultar a través de los teléfonos de Salud Responde (600 360 7777) o a su sistema asistencial".
En conversación con Emol, distintos expertos de la salud dan cuenta de los riesgos de la exposición al humo y recomendaciones para evitar riesgos, no sólo aquellos como irritación de las mucosas o de los ojos, sino que otros que pueden resultar mucho más graves, como infartos.
Irritación, daño pulmonar e infartos
El doctor Pedro Astudillo, broncopulmonar de la Clínica Indisa, explica que el humo contiene partículas muy pequeñas, especialmente aquellas provenientes de la quema de madera, que entran al fondo de la vía respiratoria y dañan de dos formas: por irritación directa y por el propio daño que generan al pulmón.
En el caso de la irritación directa, se genera "tos, descompensación en personas con asma, secreciones; y en el caso del deterioro que estas partículas generan en los mecanismos de defensas normales que tiene el pulmón, posteriormente esto facilita que cualquier virus que circule afecte de forma más severa, que produzca crisis más graves e incluso neumonías".
La doctora Guacolda Benavides, broncopulmonar del Centro de Enfermedades Respiratorias y Alergias de la Clínica Universidad de Los Andes, remarca que para las personas que están más cercanas al fuego y por lo tanto, a material particulado en grandes cantidades, puede generar que "el material más pequeño ingrese a la mucosa respiratoria, se absorva a los vasos sanguíneo y gatillar daños más graves, con consecuencias posteriores, como neumonia y neumonitis".
Sumado a ello, advierte que en algunos casos incluso hay riesgo de problemas cardíacos, sobre todo en pacientes coronarios o con hipertensión. Esto, explica, porque "hay material particulado más fino que se inhala, entra a la nariz, pasa a los bronquios, llega al pulmón, a los alvélos, donde hay vasos sanguíneos, y se desarrolla una respuesta inflamatoria ante ese cuerpo extraño. La respuesta inflamatoria sistémica en pacientes suscetibles, pueden tener enventos como infartos".
Por su parte, el dermatólogo de la Clínica Indisa, Luis Felipe Parada, apunta a los efectos que generan las altas temperaturas, las que continuarán presentándose estos días entre Coquimbo y La Araucanía. "Esto provoca una dilatación de las venas de la cara, y los pacientes pueden exacerbar sus síntomas, y sienten más ardor, picazón o molestia entre quienes rosácea". En tanto, en el caso del humo, se genera "un daño celular de la piel, lo que produce una oxidación y las células mueren".
Si bien el doctor Astudillo recalca que en general estos eventos generan una exposición aguda (breve) a las partículas, la agresión en la vía respiratoria no es necesariamente crónica. Sin embargo, puede afectar mayormente a niños y adultos mayores, población que resulta más susceptible, "hay mayor riesgo asociado".
Recomendaciones
Una primera recomendación para las personas que están expuestas a este tipo de siniestros es que utilicen mascarillas (N95) y lentes para proteger sus ojos, especialmente entre quienes tienen alguna patología de base asociada.
Sin embargo, la sugerencia de la doctora Benavides es que lo ideal es que las personas
puedan evacuar de las zonas conflictivas del incendio, puesto que los riesgos son muy altos para la salud. "Incluso puede entrar material particulado caliente a la vía aérea, lo que puede gatillar un cuadro severo y agudo".
"También sirve protegerse con paños húmedos y obviamente, estar alerta a todas las precauciones que transmiten las autoridades, personal sanitario y Bomberos; si hay que salir, se debe hacer", complementa.
En el caso de las personas que están en zonas donde ha llegado el humo, como en la RM, la recomendación es "estar atento a cuándo ventilar, porque dependerá de la dirección del viento, y no salir a hacer actividad física; parece de sentido común, pero si uno hace actividad física, uno respira más veces por minuto, lo que significa más material particulado y gases nocivos".