Han pasado más de tres meses desde que se detectó el
primer caso de influenza aviar en Chile durante esta temporada estival. Ese 8 de diciembre de 2022 el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, reportó el hallazgo en un ave silvestre en Arica, la que fue hallada en mal estado.
Desde entonces, los contagios no han cesado entre las aves silvestres, afectando también a aquellas de "traspatio" y con un primer caso ya confirmado en un plantel comercial de carnes blancas de Agrosuper, en
Rancagua.
Pero en el intertanto, también se han registrado casos en mamíferos, principalmente en lobos marinos. Fue el 16 de febrero cuando el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) confirmó el primer caso, en la Región de Antofagasta. Desde entonces, ya se han registrado 112 lobos marinos muertos en diversos puntos del borde costero, de los cuales 62 decesos han ocurrido en este mes de marzo. Esto, pese a que sólo a dos de ellos se les han tomado muestras.
En tanto, también se han reportado en dicha región 36 pelícanos positivos a la influenza aviar; 21 pájaros piquero; y 16 casos en el jote cabeza colorada. Por ello, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mantiene 10 zonas de la región bajo control sanitario.
En el caso de la Región de Atacama, también se reportan muertes masivas. Sernapesca detalló que se han registrado 11 lobos marinos muertos sólo durante el pasado fin de semana, y un total de 128 pingüinos de Humboldt. Por ello y en el contexto de emergencia por Influenza Aviar, que se mantiene vigente en la macrozona norte del país, se inició un procedimiento de monitoreo de las costas regionales para evaluar el estado de pingüineras y loberas, además de alertar de varamiento en sectores costeros.
Este escenario, abre además otras dudas sobre el impacto que pueden tener estas "muertes masivas" para el equilibrio del ecosistema marino. Esa es una de las dudas que también surgió en el equipo liderado por el Doctor en Ciencias Biológicas, Angello Retamal, y científico del Centro de Investigación en Inmunología Biomédica de la Universidad de Antofagasta.
Acuerdo para investigar el impacto al ecosistema
"
Nos estamos haciendo cargo de esa pregunta", dice el Doctor Retamal en conversación con
Emol al ser consultado sobre el impacto al ecosistema. Y de hecho, ya tomaron acción, pues por estos días el plantel está a la espera de firmar un convenio de acuerdo con el SAG de la Región de Antofagasta y con la Fundación Kennedy para la conservación de humedales, para avanzar en análisis todo el año.
Según comenta el científico -quien también lideró los procesos de secuenciación genómica por covid-19, el acuerdo de colaboración "busca entender qué va a pasar con este brote de influenza aviar en nuestra fauna endémica. Para ello, ya estamos comenzando con los protocolos para tener acceso a las muestras que toma el SAG, analizarlos en nuestro laboratorio y poder ir vigilando, a la espera que este brote se autolimite y no permanezca endémico (...) tenemos que entender, ahora con datos, cómo va progresando esto".
Por eso, subraya que para evitar que el virus permanezca por demasiado tiempo en la zona, todas las acciones que realiza el SAG con apoyo de la autoridad regional y los planteles, es clave. Esto, además, implica acciones como "poder detectar animales muertos, poder trasladarlos a fosas y alejarlos de otros depredadores, porque no sólo nos preocupan los lobos marinos, sino que también los jotes, pese a ser animales poco carismáticos y carroñeros, están sufriendo".
¿Hay afectación al ecosistema?
Quien también abordó el tema sobre el impacto al ecosistema es la Doctora en Ecología y Biología Evolutiva, Martiza Sepúlveda, académica de la Universidad de Valparaíso.
Según comenta, la cifra de 112 lobos marinos fallecidos "aún es baja" para la cantidad de estas especies en el norte del país, sin embargo, "es cierto que la cantidad de animales que llegan a las playas es una proporción menor de los que realmente están muriendo, por lo que presumiblemente sean bastante más de los que llegan a la orilla".
En ese sentido, la también bióloga marina explica que "si pensamos que todavía es un número bajo, en términos de ecosistema todavía no deberían ejercer un rol tan importante ni un impacto tan significativo". Sin embargo, es cierto que "los lobos marinos ejercen un rol de controladores de las poblaciones de presas, entonces una disminución de la población, puede afectar eso".
En la misma línea, el doctor Retamal también sostiene que por lo pronto no es posible hablar de una "afectación al ecosistema", sumado a que muchas veces las aves, al estar enfermas, suelen alejarse de sus grupos y esto ayuda, en parte, a propagar el virus.
"El caso de los mamíferos nos preocupa, si consideramos que además en Arica ya reportaron un chungungo muerto que estaba contagiado, y además, porque en el ecosistema tenemos distintos mamíferos. Por eso estamos trabajando con el SAG, para aportar en respuestas orgánicas en esta materia", subrayó.