Comenzó la esperada discusión sobre la reforma al sistema de pensiones en el Senado. Cada parlamentario dispondrá de 10 minutos para exponer su postura, por lo que se prevé que el debate se extienda hasta la noche.
En la apertura, el presidente de la Comisión de Trabajo, Juan Antonio Coloma (UDI), y su par de Hacienda, Felipe Kast (EVO), presentaron un resumen del trabajo realizado en cada instancia y llamaron a aprobar la reforma.
Ese llamado fue respaldado por la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, y el ministro de Hacienda, Mario Marcel. Jara afirmó que "esperamos que este Congreso Nacional y este Senado en particular tenga a bien aprobar esta reforma, considerando que esto ha sido uno de los dolores más grandes de la sociedad chilena en la última década. Y esperamos haber contribuido desde el Ejecutivo a llegar a un buen acuerdo entre todas y todos".
Mientras que Marcel señaló que "habiendo llegado más lejos que ningún otro proyecto que se haya discutido sobre esta materia en los últimos años, creo que este es el momento de darle una señal poderosa al país de que fuimos capaces de ponernos de acuerdo en una reforma sustantiva, que compartimos los objetivos de esa reforma, fuimos capaces de innovar y crear nuevos mecanismos para responder a esas necesidades y que, finalmente, con todo ese trabajo, le podemos decir a los pensionados de hoy y también a los pensionados de mañana que hay una respuesta del Estado, hay una respuesta del sistema político, hay una respuesta de Chile a sus necesidades".
Las primeras intervenciones
El senador Rojo Edwards (PSC) anunció su voto en contra y, entre pifias desde la tribuna, advirtió que "creo que no es una opción no hacer una reforma previsional, pero los acuerdos tienen que ser buenos acuerdos para Chile, y este acuerdo, la verdad es que no es un buen acuerdo para Chile".
Agregó que "este acuerdo no cierra el tema previsional. Yo creo que, al revés, lo abre de par en par. Este no es el proyecto claramente de la izquierda radical del primer proceso constituyente, pero en cada área se dejan las bases para hacerlo en el futuro. Primero, se le abre la puerta al reparto, porque digamos las cosas como son: Cuando algo tiene cara, patas, cuerpo y pico de pato, es pato. Esto es un reparto".
Asimismo, sostuvo que "se relativiza la propiedad de los ahorros previsionales, el Estado se agiganta, el Estado pasa a ser un Estado inversor, nos endeudamos a niveles altísimos, los jóvenes actuales van a tener que pagar una gran cantidad de subimpuestos para cubrir los intereses de todo esto. Los que ganan más en este proyecto pagan menos del préstamo. Se destruyen empleos formales y se golpea a las pymes". Con estos argumentos, enumeró una serie de preocupaciones que lo llevaron a rechazar la reforma.
El senador Pedro Araya (PPD) cuestionó el tiempo que hubo para estudiar el proyecto. "Este Senado debió tomarse el tiempo necesario para conocer, analizar y discutir en profundidad el proyecto que vamos a votar. Es muy difícil comprender a cabalidad y en detalle los contenidos de la reforma que aprobaron las comisiones de trabajo y de hacienda. Lo razonable habría sido contar con un tiempo para su estudio. La reforma de pensiones tendrá efectos para los actuales y futuros pensionados y también tendrá impactos en el mercado laboral, en el mercado de capitales, en las finanzas públicas, es decir, efectos micro y macroeconómicos. Es por ello que debemos reducir los riesgos de incurrir en errores. No nos puede volver a ocurrir lo que nos pasó con la ley corta de Isapres, donde no advertimos los efectos indeseados, casi absurdos, de esa reforma que aprobamos", criticó el legislador.
Además, cuestionó cómo quedó establecida la división de la industria, "el aumento de la cotización tiene beneficios directos para las pensiones futuras de los trabajadores, pero además genera otro efecto, que probablemente es mucho más importante para las AFPs y que les otorga más poder. El aumentar el ahorro previsional profundiza la participación de las AFPs en el mercado de capitales".
Por su parte, el senador Matías Walker (Demócrata) anunció su voto favorable al proyecto y su respaldo íntegro a la iniciativa: "Yo tengo la absoluta convicción que este es un muy buen acuerdo para Chile. Es un buen acuerdo porque va a beneficiar directamente a 2,8 millones de adultos mayores, aumentando sus pensiones entre un 14% y un 35%, un impacto mucho mayor al alcanzado por la reforma del 2008. Más de 900.000 afiliados recibirán un beneficio por tiempo cotizado y cerca de 800.000 mujeres serán compensadas por las desigualdades de expectativas de vida. Esta reforma deja atrás esta cotización del 10% y vamos a alcanzar una cotización obligatoria del 18,4%, en sintonía con las recomendaciones de la OCDE", argumentó el parlamentario.