Continúan las críticas en torno a los recortes que contempla el
Presupuesto 2026, presentado por Gobierno la semana pasada, y que corresponde al último de esta administración.
Lo anterior ha agudizado las críticas entre las cartas a La Moneda, quienes ya habían cuestionado duramente que se elimine la "glosa republicana", esto es, fondos para libre uso que quedan a disposición, en este caso, del gobierno entrante.
Ahora, el foco de críticas se ha centrado en los recortes en materia de Desarrollo Social y Educación. De hecho, estas carteras son las que quedarán con la mayor cantidad de programas sin presupuesto, con un 33,3% y un 17,9% respectivamente.
En el caso específico de Educación, la cartera contará con un leve aumento de 1%, alcanzando $17,4 billones, pero la cifra esconde recortes significativos en programas sociales.
Mientras la gratuidad universitaria crecerá 10%, las becas de acceso a tecnologías disminuirán 31,5%, el programa de asistencia médica escolar se reducirá en 40%, y el de útiles escolares caerá en 21%.
Sin embargo, también se contemplan recortes en la Subsecretaría de Educación Parvularia, en los aportes a la Fundación Integra, a la Junji, y al fondo de apoyo a la educación parvularia.
Esto ha activado las alertas en algunos parlamentarios, quienes exigen que el Gobierno "rectifique" estas definiciones. La senadora por Atacama y exministra de Educación, Yasna Provoste, criticó que "el Gobierno dice que la infancia está en el centro, pero propone el presupuesto más bajo en educación inicial, desde que se creó la Junta de Jardines Infantiles".
"Cada peso que no se invierte en la primera infancia los chilenos y chilenas lo pagaremos 7 veces más caro el día de mañana", agregó. Esto, junto con emplazar al Gobierno a que "rectifique y no abandonen a nuestros niños (...) no vamos a permitir que la infancia sea postergada".
Impacto en recursos clave y desarrollo
Consultados por Emol, expertos ponderan los efectos que recortes en la educación inicial podrían traer a mediano y largo plazo.
María Teresa Romero, directora ejecutiva de Escuelas Abiertas, comenta que "lo verdaderamente alarmante es que los recortes en educación parvularia afectan justo donde más se necesita cuidar: en los jardines infantiles".
"Menos recursos significan jardines deteriorados, materiales insuficientes, menos educadoras y menos tiempo para jugar, aprender y crecer. ¿Qué mensaje se está dando cuando los más pequeños son los primeros en perder?".
María Teresa Romero, Escuelas Abiertas
"Hoy, muchos de estos espacios no cumplen con los requisitos para obtener su reconocimiento oficial, y eso impide que los niños accedan a una educación segura y de calidad desde los primeros años. Sin embargo, en lugar de invertir para resolverlo, el Estado decide recortar, como si aceptar la ineficiencia fuera más fácil que corregirla", comenta.
En ese sentido, alerta que cuando se recorta en la etapa más temprana del desarrollo, "no se está quitando dinero a una institución, se está quitando oportunidades a un niño real, con nombre y rostro".
"Menos recursos significan jardines deteriorados, materiales insuficientes, menos educadoras y menos tiempo para jugar, aprender y crecer. ¿Qué mensaje se está dando cuando los más pequeños son los primeros en perder? No hay política pública más regresiva que aquella que sacrifica a los más pequeños para aumentar recursos en educación superior, por ejemplo, que no puede ser la prioridad", subraya.
Por su parte, Agustín Foxley, investigador de Acción Educar, sostiene que "la educación inicial es el ciclo educativo más rentable para la sociedad, cada peso invertido en este nivel tiene un retorno esperado de entre $1,85 y $12,9 pesos en el largo plazo".
"Asimismo, la asistencia a jardines infantiles se relaciona con menores probabilidades de repitencia y deserción, aumentando además los puntajes SIMCE en lectura y matemáticas (Cortázar y otros, 2019). Recortar los recursos en esta área implica atenuar estos efectos beneficiosos para el desarrollo del país en el largo plazo", zanjó.