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¿"Chile posliberal" o "alianza liberal-conservadora"?: El cruce Brito - Soto por el escenario de las derechas tras elecciones

Los analistas abordan la reconfiguración política y social que expone el paso de Jara y Kast al balotaje, de la mano de la contundente derrota de Evelyn Matthei y el ascenso del "populismo" de Parisi.

20 de Noviembre de 2025 | 10:42 | Redactado por Daniela Toro, Emol.
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Juan Ignacio Brito y Sebastián Soto Velasco.

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Un intercambio de teorías respecto a lo que ocurrió tras el domingo de elecciones protagonizaron el periodista Juan Ignacio Brito y el abogado Sebastián Soto Velasco en El Mercurio.

A la luz de los resultados, donde Jeannette Jara (PC) y José Antonio Kast (Republicanos) pasaron a segunda vuelta, sin olvidar la "sorpresa" que dio Franco Parisi (PDG) en tercer lugar, y la contundente derrota de Evelyn Matthei (UDI), los analistas debaten en torno al Chile posliberal -y los sectores que se reparten ese escenario-, pero también respecto a los destinos de una derecha que quedó malograda.

Sobre esto último, para Brito parece ser clave que las derechas busquen nuevos socios, sin embargo, Soto se inclina por la idea de reconstruir la alianza liberal-conservadora y evitar las tentaciones del populismo que encarna -y en esto coinciden-, Franco Parisi.

Brito: "El Chile posliberal"


El martes, Juan Ignacio Brito publicó en una columna en El Mercurio titulada "El Chile posliberal". En ella, sostiene que en la lista de perdedores del domingo, hay uno que se menciona poco: el proyecto liberal. "Malherido desde 2019, ahora tuvo un sepelio de primera. Ya había sufrido un traspié serio en las primarias oficialistas cuando Carolina Tohá fue derrotada por Jeannette Jara. La humillación de Evelyn Matthei fue otro golpe".

El periodista y magíster en relaciones internacionales sostiene que el sueño liberal comenzó a naufragar el 18 de octubre de 2019, el día en que Chile despertó como un "oasis de tranquilidad" en la región y se fue a dormir como un país latinoamericano más. "Desde entonces, las huestes pipiolas no conocen de victorias: perdieron sendas elecciones para elegir a los miembros de la Convención y el Consejo Constitucional, las presidenciales de 2021 y la elección del domingo. Su presencia en el Congreso ha ido sostenidamente a la baja, al igual que su participación electoral".

"El sueño liberal comenzó a naufragar el 18 de octubre de 2019, el día en que Chile despertó como un "oasis de tranquilidad" en la región y se fue a dormir como un país latinoamericano más".

Juan Ignacio Brito
"La mejor metáfora de su decreciente protagonismo en la extinción de Evópoli, que no alcanzó los mínimos legales para continuar existiendo", precisa.

En ese sentido, Brito hace hincapié en que "los liberales ya no disputan el poder: ven cómo otros lo hacen. Han sido desplazados por unos muy desiguales tres bloques que redefinen la política chilena y que corrieron con dispar suerte el domingo. Aunque muchos hablan del clivaje 62/38 derivado del plebiscito del 4 de septiembre de 2022, es posible también postular un renacimiento de los tres tercios en versión siglo XXI. Ninguno de ellos es liberal".

Brito define los tres bloques: "en primer lugar, la izquierda, dominada por la competencia entre el Frente Amplio y el Partido Comunista. Este sector no ha logrado desprenderse del tufillo a octubrismo que lo contamina ('el que no salta es paco', gritaban los partidarios de Jara en el cierre de campaña)".

"Si a ello se suma la mediocre gestión del Gobierno, no resulta tan extraño el resultado de la candidata. La desmesura y la ineptitud se han combinado para quitarle arrastre a la izquierda refundacional, de la cual cuelga como un apéndice el Socialismo Democrático. Con todo, la izquierda sigue siendo un actor clave", precisa.

Un segundo bloque al que hace referencia Brito es el populismo. "Descartado y mirado en menos por las élites bien pensantes, este sector ha mostrado una resiliencia notable. Encarnado en un principio por la fracasada Lista del Pueblo, ahora encontró portavoces en Franco Parisi y el Partido de La Gente. Desde 2019, los populistas han mostrado un peso electoral considerable (más todavía con el voto obligatorio), pero no una estructura que les permita organizarse".

"La desintegración de la primera versión del PDG es una amenaza que planea sobre el populismo. Si este logra ordenarse y Franco Parisi mantiene un liderazgo presente, puede desempeñar un rol que se relacione con su caudal electoral y esperar su turno, especialmente si la derecha de José Antonio Kast no lo hace bien en caso de llegar a La Moneda", añade Brito.

En tanto, afirma que la tercera fuerza del Chile posliberal es el conservadurismo, encarnado tanto por los republicanos de Kast como por los nacional libertarios de Johannes Kaiser. "Este es, sin duda, el grupo más empoderado hoy, como lo atestigua el resultado del domingo y el hecho de que los republicanos se hayan convertido en el partido más numeroso en la Cámara. El auge conservador, descartado por mucho tiempo por la soberbia liberal, cobró impulso tras 2019. La reacción antioctubrista y la obsesión por el orden que hoy abraza una parte importante de la sociedad han dado alas a este revival neoportaliano que probablemente llevará a Kast a La Moneda".

"Los dispares tres tercios posliberales tienen que plantearse preguntas. La izquierda habrá de hacer una autocrítica tras un gobierno improductivo y un fracaso electoral; el populismo deberá ver si logra acabar con la montonera y levantar una alternativa viable; y la derecha conservadora tendrá que construir una coalición, porque aún carece de fuerza suficiente en el Congreso. Esas parecen ser, pintadas con brocha gorda, las cartas que se reparten en el Chile posliberal", sentencia.

Soto: "¿Una derecha posliberal?


El miércoles, en una columna en El Mercurio, Sebastián Soto Velasco, del Centro de Estudios Públicos, respondió a la columna de Brito, donde profundiza en los alcances de lo que este plantea respecto al inicio de una era "posliberal" en Chile.

"Muchas preguntas pueden hacerse para escrutar esa sugerente interpretación. La que me parece ahora más pertinente es la que incumbe a las derechas. En la lectura de Brito, lo que se estaría produciendo es una ruptura de la vieja alianza liberal-conservadora que ha sostenido al sector en las últimas décadas. Y sugiere que, en este escenario, los conservadores debieran optar por nuevos socios", parte señalando Soto.

"Es evidente que el escenario actual de derechas es distinto. Estamos en un tránsito hacia nuevas hegemonías. Descartar la alianza liberal-conservadora y preferir el populismo, como lo han hecho muchas derechas en el mundo, puede ser tentador. Pero, a la larga, será un fracaso tanto electoral como sustantivo. Y es que el populismo envenena todo lo que toca".

Sebastián Soto Velasco, Centro de Estudios Públicos
Agrega que ante este dilema se abren dos caminos: "el primero es buscar puntos de encuentro con el populismo. El segundo es reconstruir la alianza liberal-conservadora. Brito parece preferir el primero. Quiero argumentar el segundo", precisa.

"El populismo, que en una época contaminó principalmente a las izquierdas, hoy se despliega cómodamente también en líderes de derechas. Sus elementos definitorios son disputados, aunque hay uno que atraviesa todas sus caracterizaciones: la exacerbación de la confrontación, de la lógica del amigo-enemigo schmittiana. Insuflar la disputa entre pueblo-élite, nacionales-extranjeros, buenos-malos es parte habitual de la retórica populista. Es por eso que el líder populista no habla de unidad o consensos. Simplemente le niega legitimidad al rival porque es su enemigo", precisa Soto.

En ese sentido, profundiza que "Kast y Kaiser, y con ellos el ideario conservador que los inspira, han coqueteado con las formas populistas. Ahora, y más allá de la estrategia electoral de las semanas que vienen, deben rechazarlo con convicción. De lo contrario, su proyecto será arrastrado por el populismo, dañando la convivencia y deslegitimando cualquier contenido".

Soto dice que, a su juicio, el camino de las derechas es revitalizar la alianza liberal-conservadora. "Al menos desde mediados del siglo XX, en la derecha chilena han confluido corrientes intelectuales que han sabido convivir en inestable armonía al momento de hacer política. Las distintas corrientes surgidas entre los 70 y 80 (nacionalistas, chicago-gremialistas y social cristianas) empezaron a converger en los 90 en una alianza liberal-conservadora que la ha sustentado".

"A mi juicio, esta alianza ha sido exitosa desde diversas perspectivas. Ha mantenido presencia electoral permanente en el sistema de partidos, lo que la distingue de la mayoría de sus pares latinoamericanos. Por otra parte, ha logrado penetrar ideológicamente en toda la derecha sin fragmentarse en partidos distintos, como ocurrió en Chile hasta los 60. Así, los principales partidos de la derecha chilena desde el 90 (RN y la UDI) cobijaron en su interior tanto el pensamiento liberal como el conservador. Esto ha permitido que ambos idearios compitan al interior de los partidos de derechas y no entre ellos, lo que facilita la síntesis y consolida la alianza", añade.

En esa línea, subraya que "es evidente que el escenario actual de derechas es distinto. Estamos en un tránsito hacia nuevas hegemonías. Descartar la alianza liberal-conservadora y preferir el populismo, como lo han hecho muchas derechas en el mundo, puede ser tentador. Pero, a la larga, será un fracaso tanto electoral como sustantivo. Y es que el populismo envenena todo lo que toca".

La refutación de Brito


La discusión continuó este jueves, también a través de una misiva al citado medio en la que Brito menciona que "Sebastián Soto hace hincapié en la necesidad de que la derecha revitalice el pacto liberal-conservador y deseche la tentación de pactar con el populismo. Es una propuesta elegante y sugerente, pero que, me temo, deja las cosas como están y no da cuenta de las nuevas realidades que emergen. Estas reclaman un realineamiento y una recomposición de fuerzas y proyectos".

"Parece oportuno que el proyecto liberal haga una autocrítica. Es difícil recomponer una alianza con un sector que se resiste a ver sus limitaciones. Que reconoce que las cosas han cambiado, pero insiste en seguir igual que antes", apunta el periodista y magíster en relaciones internacionales.

En esa línea, afirma que "lo que los liberales en todas partes del mundo no parecen comprender es que ellos son parte del problema. Que las reacciones conservadora y populista (creo que la izquierda es distinta en este aspecto) van, en medida importante, dirigidas contra el proyecto que ellos sustentan. Que son sus excesos valóricos, su elitismo impenitente, su escasa empatía con el dolor y el sufrimiento de grupos muy relevantes, su tecnicismo excesivo, su alianza con el gran capital, incluso su utopismo ilustrado, los que están en la base del retroceso electoral y la distancia con la población que exhiben. Precisamente a eso se refieren la derecha conservadora y los populistas cuando hablan de un retorno al sentido común".

"En mi opinión, la construcción de cordones sanitarios para aislar al populismo ha demostrado ser una política fracasada que solo ha conseguido radicalizarlo e incrementar, lenta pero sostenidamente, su caudal electoral", asegura Brito.

Cierra con que "como ha sugerido con acierto Josefina Araos, la comprensión cabal del populismo no debe reducirse solo a sus líderes y movimientos, sino prioritariamente al 'pueblo olvidado' que está descontento porque sus dolores permanecen invisibilizados. De ese grupo multitudinario también debería hacerse cargo la derecha que está emergiendo si quiere consolidar una mayoría y dar gobernabilidad al país a través de una paz social duradera".