Un debate abierto ha dejado la estrategia de la candidata de Unidad por Chile, Jeannette Jara, de cara al balotaje. Con un resultado en la primera vuelta presidencial (26,85%) muy por debajo de las expectativas, la exministra de Trabajo ha apostado por convocar los votos de todos los abanderados -con excepción de Johannes Kaiser- que no pasaron a la segunda vuelta, incorporando algunas de sus propuestas a su programa.
"Sumando cambia Chile" se bautizó el plan del comando oficialista, que adicionada medidas de la carta del Partido de la Gente, Franco Parisi; de Chile Vamos, Evelyn Matthei y de los independientes, Marco Enríquez-Ominami y Harold Mayne-Nicholls.
Entre ellas, Jara incluyó la devolución del IVA en los medicamentos y el tope de $5 millones para sueldos políticos de Parisi; el plan oncológico y la idea de pie cero e hipotecazo de Matthei; y las esquinas deportivas de Mayne-Nicholls. De hecho, para la restricción de los sueldos de funcionarios de confianza, la abanderada aceptó el desafío que le hizo el líder el PDG, y comprometió firmar la promesa ante notario la próxima semana.
Asimismo, la candidata también se ha allanado a soluciones fuera de su ideario. En una de sus primeras apariciones en matinales post 16-N, Jara fue consultada en Mucho Gusto de Mega si estaría dispuesta a sacar a los militares a la calle, ante lo que reconoció que, "si es necesario, claro que sí, porque yo no quiero que en Chile se instale lo que Kaiser dijo, que lo encontré tan grave, que Chile era un narco Estado".
De esto hizo eco el estrecho colaborador de la candidata, Marcos Barraza (PC) en conversación con El Mercurio. "Las medidas que se adopten siempre tienen que tener al centro el bienestar de la ciudadanía. Y mientras lo permita la institucionalidad, siempre es una medida que no puede ser, a priori, descartada. Lo que sí es importante, es que la legislación esté a tono con esas medidas", dijo.
En ese contexto, analistas ven un riesgo en la amplitud del programa de Jara, mismo que ya fue su eslabón débil en la primaria oficialista y en la primera vuelta presidencia. Expertos, consideran que al incorporar propuestas de otros candidatos, la exministra puede llegar a desdibujar su identidad propia, y en consecuencia, terminar por confundir a su electorado.
Consultada por ello, Jara aclaró el pasado miércoles que "nosotros no vamos a incorporar cosas con las que no pensamos solo para ganar unos votos, porque eso no es parte de nuestro ADN, y yo quiero gobernar Chile como lo ha hecho la centro izquierda de nuestro país, avanzando en derechos, no retrocediendo en derechos".
"Quiero que a la clase media le vaya mejor, quiero que el endeudamiento se disminuya, pero por sobre todo, quiero que la gente llegue a fin de mes y viva en un barrio más seguro, y de todas las propuestas que usted ha podido escuchar, todas van en la misma línea", afirmó.
Debate
En conversación con Emol, el investigador asociado a Faro UDD, Rodrigo Pérez de Arce, observó que "Jara parte la campaña con desventaja: pese a sus esfuerzos, representa la continuidad de este Gobierno, además de necesitar todos los votos de Parisi, ME-O, Mayne-Nicholls y Artés si quiere ser competitiva en segunda vuelta".
En ese sentido, indicó que "el aspecto programático de Jara ha sido en general muy débil, le ha pesado desde la primaria. Se tuvo que desdecir de algunas medidas, hubo cambios radicales en otras, y se demoró en presentar su plan para la primera vuelta. Parece que la campaña se sostiene más en sus atributos como líder más que en lo que promete".
"Obviamente, al buscar a ese electorado que le falta, necesita incorporar medidas que puedan resultar atractivas, pero el riesgo que corre es importante. Primero, desdibujar su posición, aunque eso tampoco ha sido particularmente fuerte. Ha debido arrancar de sus posiciones, más que sostenerlas con mucha claridad. ¿Qué representa hoy Jara?", inquirió.
A eso, añadió un asunto, a su juicio, "más peligroso". "Abrir demasiado el abanico implica mostrar que está dispuesta a todo con tal de ganar, y eso profundiza su déficit central: la credibilidad", dijo y cuestionó: "¿Qué tan creíble es para la ciudadanía que Jara prometa militares en la calle si su partido y coalición se han negado sistemáticamente a ello? ¿Qué tan creíble es que prometa bajar los sueldos de ciertas autoridades si esto estaba en el programa de Boric y no se cumplió?".
En tanto, el académico de la Universidad Autónoma, Tomás Duval, sostuvo que "la candidatura de Jara está haciendo lo correcto en la segunda vuelta que es abrir espacios para la incorporación de ideas o cuestiones programáticas de las candidaturas que perdieron el 16 de noviembre a objeto de aumentar adhesiones a su candidatura".
"El mayor problema de ello es que estas incorporaciones no dañen la credibilidad de su candidatura puesto que sino se transformarán en una suerte de 'boomerang' que podrían terminar desdibujada", acotó
Otros reparos sobre la estrategia tuvo la académica del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Alberto Hurtado, Nerea Palma. "Yo veo la dificultad en que hay una barrera ahí programática cognitiva ¿En qué sentido? En que la apuesta de Jara, por decir, yo voy a incorporar estas propuestas a mi programa, es apostar a que las personas se leen los programas antes de ir a votar y que, por lo tanto, terminan votando por el candidato que votan por las propuestas programáticas, lo cual es parcialmente cierto", formuló.
Y agregó que "la evidencia empírica apunta a que no es tan así, o no todos los votantes son votantes programáticos", por tanto "puede que no les sirva para el electorado masivo, por ejemplo, de Parisi".
Con esa consideración, apuntó que "la estrategia debiese ser apuntar a diferentes tipos de electorado. O sea, el electorado programático, por un lado; el electorado que está desafecto de la política; el electorado que no le gustaría que gobiernen los mismos de siempre, intentar diferenciarse de eso".
Así todo, comentó que "yo no veo un riesgo en que haya problema en desdibujar su programa y confundir a su electorado, porque las políticas que ella ha propuesto como incorporar a su programa están relacionadas temáticamente con lo que ella propone (...) Lo que yo sí veo complicado es apostar a que solamente eso va a mover la aguja".