Con la elección de este 14 de diciembre, el Gobierno del Presidente Gabriel Boric comienza su recta final. Menos de 90 días restan para el cambio de mando del 11 de marzo, en que al frenteamplista le corresponderá entregar la banda presidencial al Presidente electo, José Antonio Kast, quien propinó un dura derrota al oficialismo.
En los meses previos, el Ejecutivo debe concretar el traspaso de Gobierno y para ello, ya ha avanzado algunos pasos. El proceso, comentan en Palacio, ha sido un asunto que el Mandatario ha abordado con sus ministros en los pasados consejos de gabinete, transmitiendo la idea de que se lleve con estatura "republicana". El mismo mensaje buscaría ahondar el Mandatario en el nuevo cónclave de ministros que tiene fecha el viernes 19, post elecciones.
En La Moneda indican que buscarán homologar el modelo de traspaso de los expresidentes Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, con reuniones bilaterales tanto entre el Mandatario saliente y entrante, así como también, entre ministros. Un rito que el Palacio proyectan para el mes de febrero.
Hoy, Boric efectúa el tradicional saludo telefónico al ganador de la elección y lo recibirá la mañana del lunes en una reunión de trabajo en La Moneda. Una instancia en la que se acompañará de los ministros de Interior, Álvaro Elizalde; Hacienda, Nicolás Grau; Segegob, Camila Vallejo y Segpres, Macarena Lobos. A final, concederá el espacio para que el Mandatario electo realice una declaración en la sede de Gobierno, y después, el Presidente hará lo propio.
La idea de esta aproximación, comentan desde el Gobierno, es no verse como un obstáculo de la asunción de Kast. Con todo, la animosidad entre ambos Boric y el republicano, es un asunto que desafía el tenor institucional que La Moneda busca dar al proceso.
En términos de relato, el Gobierno alistó un guión para la derrota. El triunfo de Kast pone bajo cuestión el legado de Boric, al verse entregando la banda presidencial a su adversario del 2021 y a quien sindica como personero de la "ultraderecha", y de eso son conscientes en Palacio.
Con todo, en el Ejecutivo buscarán atribuir dicho escenario a la alternancia del poder, que salvo algunas excepciones, es una tendencia en Latinoamérica. El zigzagueo entre Bachelet y Piñera, es el ejemplo que reiteran en Palacio.
Por otro lado, relevan el factor del voto obligatorio, ante el supuesto de que Kast hubiese resultado el Mandatario más votado de la historia, como venían vaticinando analistas.
Así las cosas, en La Moneda se resisten a ver la elección como una derrota. Recalcan que al principio del proceso electoral, se proyectaba un balotaje como una medición de fuerzas entre dos abanderados de oposición y en ello destacan que haya sido una ministra de Boric quien llegara a la segunda vuelta con el primer lugar en votos.