En la foto, Scott Kelly y Mikhail Kornienko, a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Reuters
WASHINGTON.- El 27 de marzo un cohete ruso Soyuz llevó al estadounidense Scott Kelly y el ruso Mikhail Kornienko a la Estación Espacial Internacional (EEI). Esta noche, 340 días después, otro Soyuz los traerá de vuelta, cerrando así la misión de un año, ideada para estudiar los efectos en el cuerpo de los viajes espaciales de larga duración.
Los astronautas iniciarán el regreso a la Tierra a las 22:05 horas (hora de Chile) en una nave pilotada por el ruso Sergey Volkov y que debería aterrizar a las 01:25 horas del miércoles en la base de Baikonur, en Kazajistán.
El lunes Kelly y Kornienko vivieron su último día completo en la EEI, realizando la tradicional entrega del mando de la estación. Así, el astronauta Tim Kopra quedará a cargo de la tripulación luego de la partida de Kelly, dando inicio a la Expedición 47 de la estación, que también incluye al inglés Tim Peake y al ruso Yuri Malenchenko.
La misión de Kelly y Kornienko busca estudiar los efectos que tienen los viajes espaciales más largos en el cuerpo humano, analizando así la posibilidad de realizar traslados extensos como los que requeriría una expedición a Marte. El caso de Kelly es particularmente interesante, ya que científicos de la NASA están usando a su hermano Mark, también astronauta, como un control; una comparación para ver los cambios de Scott.
"Podría quedarme aquí arriba otros cien días, o incluso otro año si fuera necesario", declaró Kelly en su última conferencia de prensa a bordo de la Estación, realizada el pasado jueves. Este viernes recibirá preguntas de los usuarios de internet, a través de una sesión AMA en Reddit.
"Cuenta regresiva. Nos queda un despertar. ¡Tierra, voy por ti mañana! Buenas noches desde la Estación Espacial", escribió anoche en su último tweet.
James Lovell, ex astronauta de la NASA y piloto de las misiones Apollo 8 y 13, escribió una columna en el medio USA Today sobre el regreso de Kelly, donde destacó los riesgos que ha enfrentado el astronauta. "Hay una verdad elegantamente simple sobre los vuelos espaciales: mientras más tiempo pases en el espacio, es más probable que mueras en él (...) los riesgos son muchos: la alta dosis de radiación generadora de cáncer que recibes sin la protección de la atmósfera, la amenaza constante de filtraciones de amoniaco, un incendio catastrófico o la pérdida de presión debido al impacto de basura espacial".
"Scott ha volado tanto tiempo para que podamos hacer grandes avances en nuestro entendimiento de cómo los viajes de larga duración impactan la fisiología humana, algo que es esencial si alguna vez vamos a viajar a destinos más lejanos, como Marte", escribió Lovell. "Es un logro notable, uno digno de nuestra gratitud y uno que cementa el camino para la próxima generación de viajeros y misiones estadounidenses que se atreven a navegar el vasto, peligroso y hermoso océano del espacio", concluyó.