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Observatorio ALMA mejorará su capacidad de observación con tecnología fabricada en Chile

El centro de investigación incluirá la Banda 1 que permitirá estudiar en detalle galaxias más jóvenes y observar el proceso de formación de planetas.

23 de Junio de 2016 | 09:10 | Emol
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ALMA
SANTIAGO.- El observatorio ALMA comenzará la construcción de nuevos receptores que le permitirán un estudio más profundo de galaxias y planetas luego de recibir la luz verde en el nuevo proyecto para sumar la "Banda 1" a las actuales que operan en el centro de investigación ubicado en la Región de Antofagasta.

Según detalló el doctor Ricardo Finger, investigador del Laboratorio de Ondas Milimétricas y académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile (DAS), esta decisión es una "oportunidad única para hacer de Chile un actor relevante de la Instrumentación Astronómica mundial".

Actualmente el observatorio ALMA cuenta con la capacidad de operar en las bandas 3, 4, 6, 7, 8, 9 y 10, mientras que la banda 5 se encuentra en proceso de instalación. Y ahora podrán comenzar la construcción de los receptores necesarios para captar la Banda 1.

Esta etapa consiste en la construcción de 73 receptores, de los cuales sólo 66 estarán operativos una vez que se ponga en marcha el proyecto, mientras que los otros siete quedarán disponibles como repuestos de la infraestructura.

"En un primer período de cinco años se construiría un prototipo del receptor de Banda 1; en el segundo período se participaría en el diseño y construcción de la versión final de los receptores, todo ello en colaboración con el Departamento de Ingeniería Eléctrica FCFM", explicó Leonardo Bronfman, líder del Laboratorio de Ondas Milimétricas en el Departamento de Astronomía FCFM e investigador del CATA.

Las posibilidades que se abren con la Banda 1


Según Finger, esta nueva banda que soportará el observatorio trae consigo tres importantes mejoras a las investigaciones que se podrán desarrollar en ALMA y destaca que "en palabras muy simples, la Banda 1 tiene un uso amplio, ya que sirve para responder distintas preguntas".

"Uno de los usos más importantes es la posibilidad de estudiar el detalle de como las nubes de gas y polvo que forman los sistemas solares generan granos de materia sólida cada vez más grandes, que luego se aglomeran en cuerpos mayores hasta formar los planetas, es decir, poder observar el proceso de aglomeración del material que forma los sistemas planetarios", comenta el académico del DAS.

Otra de las investigaciones que será posible desarrollar gracias a la Banda 1 es la observación de "galaxias como la nuestra, pero cuando eran muy jóvenes, esto es cuando el universo tenía menos de un 10% de su edad actual", puntualizó Finger y añadió que "de mucho interés también es la capacidad para observar moléculas 'grandes', es decir, compuestas por varios átomos. Estas moléculas son esenciales para la evolución de la vida", uno de los aspectos que más atención se lleva en este campo.

El funcionamiento de este mecanismo, Finger lo detalla como "un receptor de radio (66 iguales), no distinto al receptor de radio que hay en cada teléfono celular, pero que detecta la muy débil radiación generada por fuentes astronómicas, entre 35 y 50 GHz (mientras que los celulares sólo funcionan entre 0,7 y 2 GHz)".

Además, los dispositivos deben ser muy sensible "pues las señales que nos llegan del universo son minúsculas comparadas con las señales de origen humano", para lograr esta gran sensibilidad, "el receptor debe ser enfriado a solo 15 grados sobre el cero absoluto, es decir a -258°C".

Cómo se logró este paso para ALMA


El proceso que concluyó en la luz verde entregada recientemente al observatorio fue una larga tarea realizada por los diversos países que unieron fuerzas y conocimientos para desarrollar esta misión.

"Para el DAS este proceso tomó 8 años, desde la creación del CATA-Basal. El consorcio para la Banda 1 comenzó a estructurase hace 5 años", explicó el científico.

La Universidad de Chile, a través de su Departamento de Astronomía, decidió ingresar en este consorcio, conformado por institutos en Taiwán, Estados Unidos, Canadá, Japón y Chile, para hacer realidad los receptores que permitan captar esta frecuencia.

"Los grandes proyectos científicos en la actualidad requieren expertos en múltiples disciplinas, laboratorios bien equipados y gran cantidad de recursos humanos y pecuniarios. La mejor manera de poder abordar un desafío de esta envergadura es de forma colaborativa, en consorcios donde cada instituto aporta con su know-how y recursos disponibles", explicó Finger.