Revisamos el nuevo MacBook Pro, el intento de Apple por reinventar el portátil de alto rendimiento

El computador incorpora una nueva pantalla táctil sobre el teclado, pero el uso de puertos USB tipo C genera incomodidad, pese a preparar para el futuro.

15 de Julio de 2017 | 10:03 | Emol
SANTIAGO.- El año pasado Apple renovó su línea de computadores MacBook Pro, a través de un nuevo diseño que cambió varios componentes del popular laptop y que sumó por primera vez una pequeña pantalla táctil sobre el teclado, bautizada como "TouchBar". Una de las críticas sobre el modelo era que no se utilizó la última generación de procesadores de Intel, cambio que finalmente se hizo en junio. Ese modelo llegó la semana pasada a Chile, y tuvimos la oportunidad de revisarlo.

Con la modificación, el MacBook Pro incluye los últimos chips Intel Core, la séptima generación conocida como "Kaby Lake", garantizando buen rendimiento, una autonomía de batería que aunque varía en base a los usos que se le da, se acerca a las 10 horas que publicita Apple.

Pero los cambios del computador frente a las versiones anteriores a octubre de 2016 siguen llamando la atención, por lo que vale la pena revisarlas. Primero, está la inclusión de un nuevo diseño, más delgado (cercano al grosor del popular MacBook Air) y liviano, algo logrado a través del uso de un nuevo sistema de teclado. Aunque puede parecer incómodo al principio ya que las teclas dan la sensación de no entrar mucho hacia el interior del equipo, es fácil acostumbrarse, llevando a menos errores y con un click más satisfactorio que con la tecnología anterior. También se suma una pantalla, con más brillo y la capacidad de reproducir una gama más amplia de colores, al estilo del iPhone 7.

La novedad más importante del modelo 2016 (y que se extiende a esta actualización) es la barra TouchBar, un pequeño display táctil ubicado sobre el teclado, en la zona donde antes estaban las teclas "F", que en el mundo Mac también permiten regular el brillo, el volumen y otras funciones. La ejecución es más que positiva: la pantalla responde bien y cuenta con una versatilidad interesante, modificando las opciones que muestra con cada aplicación que se abre, y gracias al soporte que ha sumado de desarrolladores externos durante los últimos meses, se ha vuelto una herramienta particularmente útil: permite controlar efectos de capas y pinceles en Photoshop, hacer ediciones rápidas en DaVince Resolve, formatear textos en Word, entre otros. Final Cut Pro, el programa de edición de videos de la propia Apple, ofrece opciones particularmente interesantes, como edición de audios y herramientas de navegación consolidadas.

En cuanto a rendimiento, se mantiene el historial de buenos resultados de la serie MacBook Pro, siendo particularmente útil para creadores de contenido, que requieren máquinas que resistan altas exigencias gráficas.

Pero el punto de mayor conflicto sobre estos computadores es, al igual que con el MacBook más pequeño, la inclusión de conectores USB C. Con cuatro puertos de este tipo (y sólo sumando un conector de audífonos), es la única forma de conectar algo al computador.. No quedan dudas de que este será el conector del futuro, gracias a la versatilidad que ofrece y sus capacidades de transferencia de datos y energía. Pero el cambio sigue pareciendo apresurado, particularmente si se piensa que la mayoría de los accesorios en el mercado usan el USB más tradicional, USB A.

Es cierto que el uso de estos puertos asegura mayor compatibilidad en el futuro, pero por ahora genera una necesidad de adquirir adaptadores para conectar cualquier accesorio, sea un disco duro externo, un pendrive, un monitor vía HDMI o incluso una tarjeta de memoria SD. Y llama la atención que incluso ni el último teléfono de Apple, el iPhone 7, ni los audífonos que incluye en su caja (con un conector Lightning) pueden ser usados con este computador sin un adaptador.

La situación de los puertos USB C es una incomodidad en un computador que de otra forma no tendría muchos problemas. El MacBook Pro no es un computador para todos, tal como ocurre desde hace años. Sus componentes y su precio (desde un millón y medio de pesos para la versión con TouchBar) lo enfocan a un público mucho más especializado, con requerimientos que van más allá de un navegador de internet y un procesador de texto. Y ese público encontrará aquí una muy buena opción, más allá de la falta de compatibilidad con accesorios de uso diario.
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