Columna de Astronomía | Los nombres, apellidos y sobrenombres de las estrellas

Hasta ahora, las estrellas han podido tener muchas denominaciones diferentes, pero solo recientemente han empezado a definirse sus nombres oficiales.

10 de Enero de 2018 | 10:00 | Por Márcio Catelán
Por Márcio CatelanAcadémico del Instituto de Astrofísica de la U. Católica de Chile

Doctor en astronomía de la Universidad de São Paulo (Brasil), y fue investigador postdoctoral del Centro Espacial Goddard de la NASA y de la Universidad de Virginia (EE.UU.). Actualmente es profesor titular del Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, miembro del Centro de Astro-Ingeniería UC, lidera el área “Vía Láctea y Grupo Local” del Instituto Milenio de Astrofísica y es investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).

Aunque la mayoría de la gente quizás no lo sepa, la manera cómo se nombran las personas en Chile no es la misma forma practicada en muchos otros países, cuyas tradiciones y reglas pueden ser muy distintas. Es así que yo –al igual que mis padres y abuelos, y siguiendo la tradición italiana– tengo un solo nombre y un solo apellido. Mi hija mayor, siguiendo una costumbre que ha ido en aumento en Brasil, tiene dos nombres y dos apellidos, siendo el primero de estos apellidos el materno y el segundo el paterno. En cambio, mi hija menor, chilena, tiene los mismos apellidos que su hermana, solo que al revés. A menudo, encuentro dificultades en explicarle a la gente que ambas son mis hijas. Al igual que en la vida real, también en el caso de las estrellas resulta muchas veces complejo explicar sus nombres.

En efecto, al analizar textos antiguos (y otros no tanto), distintos nombres y grafías suelen ser usados para una misma estrella, lo que puede hacer muy difícil establecer su identidad exacta. Por ejemplo, consideremos el caso de la segunda estrella más brillante en el cielo nocturno. Para los aymaras, se trata de Laram Ururu –la estrella guía de las vicuñas–, pero muchos otros nombres han sido asignados por los distintos pueblos que la han observado. El más utilizado hoy en día se originó con Eratóstenes (c. 276-194 AC), erudito griego que vivía en Alejandría, Egipto, desde dónde podía admirarla en todo su resplandor. Él se refirió a la estrella como (Canobus, en su versión latinizada), grafía que luego también adoptó Ptolomeo (c. 100-170 AD). Pero fue Hiparco (c. 190-120 AC) quien escribiría el definitivo Canopus (Canopo). El mismo Halley, muchos siglos más tarde, todavía utilizaría la grafía original. Es curioso observar cómo los griegos antiguos consideraban suficiente un solo nombre, para las personas y para las estrellas. En cambio, existe una estrella cuyo nombre es Cervantes, la que quizás los hispanos hubiesen preferido nombrar Miguel de Cervantes Saavedra.

Hoy en día hay al menos 38 identificadores distintos para Canopo, sin incluir los nombres menos conocidos

Márcio Catelan
Muchos han intentado, en tiempos más recientes, estandarizar la nomenclatura de las estrellas. Por ejemplo, Bayer, en su famosa Uranometria, de 1603, propuso utilizar para cada constelación un orden dado por las letras griegas, con "a" para la más brillante, "b" para la siguiente, y así sucesivamente. Dicha letra sería seguida por el genitivo latín (o posesivo) de la constelación correspondiente. Bajo esta regla, para Bayer, entonces, Canopo es también a Carinae, o simplemente a Car, la estrella más brillante de la constelación Carina (la Quilla). Pero con el tiempo y con la publicación de catálogos estelares cada vez más extensos, más y más complejas (y menos poéticas) designaciones alfanuméricas han ido surgiendo para la mismísima Canopo: HR 2326, HD 45348, TYC 8534-2277-1, 2MASS J06235709-5241441... De esta forma, hoy en día hay al menos 38 identificadores distintos para Canopo, sin incluir los nombres menos conocidos a los que nos referimos en el párrafo anterior.

En 2016, la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés), entidad que reúne a los astrónomos profesionales del planeta y que es responsable de las definiciones oficiales utilizadas en el área, decidió nombrar una comisión específicamente para establecer los nombres oficiales de cada estrella. El resultado de ese trabajo, con 313 estrellas hasta la fecha, es constantemente actualizado, y se encuentra publicado en este enlace. Con ello, y quizás para tristeza del pueblo aymara, Laram Ururu ha pasado a ser, definitivamente, solo un bello sobrenombre más para Canopo.

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