Una inusual calma en el Atlántico: Casi tres semanas sin huracanes en pleno apogeo de la temporada
Desde 1950 solamente en una ocasión se había registrado una pausa tan prolongada en la formación de “tormentas con nombre” durante el periodo más activo del año.
El Atlántico atraviesa un fenómeno poco común: no se ha formado ninguna "tormenta con nombre" en casi tres semanas, justo en el punto máximo de la temporada de huracanes.
Muchos se hacen la misma pregunta evidenciada por el meteorólogo de la Universidad Estatal de Colorado, Philip Klotzbach, quien escribió recientemente en X: "¿Dónde diablos están los huracanes del Atlántico?"
Aunque la calma se percibe como positiva en regiones vulnerables como Puerto Rico, los expertos advierten que el panorama puede cambiar rápido, perfilando a septiembre y octubre como meses de alto riesgo, con aguas cálidas que podrían alimentar nuevos huracanes en los próximos días.
La inusual falta de huracanes
La tormenta tropical Fernand fue la última "tormenta con nombre" que se formó esta temporada.
Tuvo una vida corta, formándose el 23 de agosto y disipándose el 28 de agosto mientras permanecía sobre aguas abiertas.
Tormenta tropical Fernand. | AP
Es apenas la segunda vez que no se han formado "tormentas con nombre" durante el apogeo de la temporada de huracanes en el Atlántico desde que comenzaron los registros modernos en 1950, señaló Ernesto Rodríguez, meteorólogo a cargo de la oficina de pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional en San Juan, Puerto Rico.
"Usualmente, las condiciones en esta época son "prime" (óptimas)", afirmó.
El auge más tranquilo, del 29 de agosto al 15 de septiembre, se registró en 1992, después de que el huracán Andrew devastara Florida.
¿Por qué el clima está tan tranquilo?
Tres factores son los responsables.
Uno: un fuerte cizallamiento vertical del viento, que es el cambio en la velocidad o dirección del viento con la altitud. Aumentó gracias a una circulación ciclónica en la troposfera media-superior, que es la región más baja de la atmósfera terrestre.
Dos: aire seco y estable, persistente en todo el Atlántico tropical.
Y tres: una disminución en la cantidad de lluvia en el occidente de África, donde se forman las ondas tropicales durante la temporada de huracanes.
"Es bastante positivo, especialmente para nosotros en Puerto Rico", dijo Rodríguez.
La isla todavía presenta afectaciones del huracán María, que la azotó como una poderosa tormenta de categoría 4 el 20 de septiembre de 2017.
Destrozos en Roseau, Dominica, tras el paso del huracán María. | Wikimedia
La falta de tormentas llevó a los expertos de la Universidad Estatal de Colorado a publicar un informe explicativo a principios de este mes.
"Ha habido una discusión considerable entre meteorólogos, los medios y el público en general sobre el reciente periodo de calma en la actividad de huracanes en el Atlántico", indica el informe, que lo calificó como "bastante notable".
No se está fuera de peligro
Los meteorólogos dicen que aún podríamos ver una temporada activa en la segunda mitad de septiembre y la primera parte de octubre.
Se pronostica que un sistema de tormentas actualmente ubicado a cientos de kilómetros al este del Caribe se convertirá en una "tormenta con nombre" en los próximos días, aunque se prevé que se aleje de la región y permanezca sobre aguas abiertas, posiblemente como un huracán poderoso.
Representación satelital del huracán María. | Wikimedia
Otro grupo de tormentas se sitúa detrás de él, pero hasta ahora, solo tiene un 20% de probabilidades de formación.
"Del 15 de septiembre al 15 de octubre, las condiciones están bastante "prime" (óptimas)", indicó Rodríguez.
Señaló que las temperaturas del océano siguen siendo cálidas, lo que proporciona combustible a las tormentas.
¿Fallaron los pronósticos?
Hasta el 80% de la actividad de huracanes en el Atlántico ocurre en agosto y septiembre, pero este año solamente hubo "seis tormentas con nombre".
"Uno de los problemas que afecta al Atlántico esta temporada de huracanes ha sido una insuficiente inestabilidad", según el informe de la Universidad Estatal de Colorado.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) había pronosticado una temporada por encima de lo normal, con entre 13 y 18 "tormentas con nombre".
De ellas, se pronosticaba que de cinco a nueve se convertirían en huracanes, incluidos entre dos y cinco huracanes de categoría 3 o mayor, que tienen vientos de al menos 179 km/h (111 mph).
Erin se fortaleció hasta convertirse en el primer huracán del Atlántico de este año en agosto, alcanzando la categoría 5 sin tocar tierra.
Huracán Erin captado por el NOAA. | Wikimedia
No se han formado otros huracanes desde entonces.
Una temporada típica de huracanes en el Atlántico, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, producirá 14 "tormentas con nombre", de las cuales siete se fortalecen en huracanes y tres se convierten en huracanes de categoría 3 por lo menos, según la NOAA.
"La línea de conga de ondas tropicales que salen de África y que alcanza su auge a finales de agosto y septiembre está un poco atrasada para la fiesta esta temporada", escribió el especialista en huracanes y experto en marejadas ciclónicas Michael Lowry en su informe más reciente.