El nacimiento de Dolly, la primera oveja clonada en 1996 a partir de una célula, marcó un antes y un después en la biotecnología moderna. A casi 30 años de aquella técnica que entonces parecía confinada a la investigación científica, la clonación ha dejado de ser un experimento de laboratorio para convertirse en un servicio disponible —aunque aún exclusivo— para algunas personas. En los últimos años —y con mayor visibilidad durante 2025—, diversas empresas en el mundo comenzaron a ofrecer el servicio de clonar animales, como perros, gatos y caballos. La mayoría de ellas se concentran en China, Corea del Sur, Estados Unidos y Europa.